
Mónaco suele castigar cualquier debilidad. Una décima se convierte en tres, tres se transforman en medio segundo y, cuando llega la clasificación, la montaña parece imposible de escalar. McLaren ha descubierto esa realidad demasiado pronto.
El equipo de Woking aterrizó en el Principado consciente de que Ferrari podía ser especialmente fuerte entre los muros de Montecarlo. Lo esperaban. Lo habían dicho incluso antes de comenzar el fin de semana. Lo que probablemente no imaginaban era encontrarse a más de un segundo de distancia al término del viernes.
Oscar Piastri fue el único McLaren capaz de completar un programa relativamente normal después de que Lando Norris viera cómo un problema eléctrico terminaba prematuramente con su segunda sesión de entrenamientos. El australiano acabó séptimo, pero sobre todo se marchó con la sensación de que el trabajo pendiente es enorme. “Se sintió razonablemente bien, pero no tan rápido como nos habría gustado, por desgracia”, admitió.
El australiano reconoció que hubo una pequeña evolución entre la primera y la segunda sesión, aunque los números siguen siendo preocupantes. “Hicimos algunos progresos de la FP1 a la FP2, pero pasamos de estar a un segundo y medio a estar a un segundo. Ha sido un día duro para nosotros, sin duda”.
Ferrari lideró ambas sesiones con Charles Leclerc y Lewis Hamilton al frente, confirmando las sospechas que ya existían en el paddock sobre el potencial del SF-26 en un circuito donde la eficiencia del motor pasa a un segundo plano y el comportamiento mecánico adquiere una importancia decisiva.
McLaren esperaba sufrir menos: “Siempre esperábamos que Ferrari fuera rápido y se han mostrado muy, muy rápidos. Pero esperábamos estar bastante más cerca”.
Quizás lo más llamativo fue la sinceridad de Piastri cuando se le preguntó por posibles soluciones para el sábado. “En la Fórmula 1 actual nunca hay nada que pueda cambiar completamente el coche de arriba abajo. Necesitamos encontrar algo, pero no tengo grandes ideas ahora mismo”.
Una avería que complica aún más el análisis
La situación se volvió todavía más complicada por el abandono prematuro de Norris durante la FP2. Rob Marshall, director de ingeniería de McLaren, explicó que el problema tuvo origen eléctrico, aunque el equipo todavía no conoce la causa exacta.
“Tuvo un problema eléctrico y el coche se apagó. No hemos tenido tiempo suficiente para revisar todos los datos y saber exactamente qué ocurrió”. Con uno de los coches parado en el garaje y el otro lejos de la cabeza, McLaren terminó el viernes con menos información de la prevista y muchas preguntas por responder.
Marshall sí detectó una posible pista para recuperar parte del terreno perdido. “Creo que estábamos sufriendo en la primera parte de la vuelta. Luego, en los sectores dos y tres, empezábamos a ser más competitivos. Puede estar relacionado con la temperatura de los neumáticos o con alguna otra cosa, pero tenemos bastante trabajo por hacer en la primera mitad de la vuelta”.
El problema para McLaren es que en Mónaco los milagros rara vez aparecen de la noche a la mañana. Y hoy Ferrari parece jugar en otra liga.
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