Todavía sin haber sido nombrado primer ministro, el ganador de las elecciones húngaras Peter Magyar está ya dando un giro radial a la política exterior del país, en la dirección deseada por la Comisión Europea, con cuyos representantes ha mantenido ya reuniones en … Bruselas para desbloquear los fondos pendientes. Magyar ha ofrecido una reunión al presidente ucraniano Volodímir Zelenski, que podría tener lugar a principios de junio en Berehove. Aunque rechaza una adhesión acelerada de Ucrania a la UE, con este gesto termina con la abierta hostilidad a Ucrania del anterior gobierno de Viktor Orbán, que mantenía posiciones prorrusas respecto al conflicto, y abre la puerta a colaboraciones económicas, energéticas e incluso militares.
De cara al interior de Hungría, Magyar destaca que también espera obtener algo de Ucrania y fija como objetivo de la reunión una mejora de la situación de los húngaros étnicos en la región occidental ucraniana de Transcarpatia, eterna reivindicación de Orbán. Por eso precisamente ha sugerido como lugar de la reunión esta región, donde vive la mayoría de los residentes húngaros a los que, desde 2017, se les exige el ucraniano como lengua principal en la educación secundaria.
Budapest considera que la ley priva de sus derechos a decenas de miles de húngaros étnicos, que viven principalmente en Transcarpatia, que formó parte del antiguo Reino de Hungría hasta el final de la Primera Guerra Mundial. «Es hora de que Ucrania levante las restricciones legales que llevan vigentes más de una década», ha dicho Magyar, que adelanta que, si estos problemas pudieran resolverse, «sin duda podríamos abrir un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales entre Ucrania y Hungría».
Magyar ha afirmado que quiere resolver las tensiones sobre la minoría húngara mediante diálogo directo, no mediante vetos, y su propuesta a Zelenski incluye restaurar los derechos lingüísticos y educativos, crear mecanismos bilaterales permanentes, y garantizar que la comunidad húngara no sea instrumentalizada políticamente. Por otra parte, ha expresado su apoyo a la soberanía ucraniana y ha dejado claro que Hungría no bloqueará decisiones estratégicas relacionadas con la ayuda militar o financiera. Aunque Magyar mantiene una postura prudente sobre la adhesión de Ucrania a la UE, ha descartado el uso del veto como herramienta de presión, dando lugar a una dinámica nueva en las votaciones europeas.
Tras anunciar este vector de su nueva política exterior, Magyar se dispone a desembarcar este miércoles en Bruselas, donde espera mantener «conversaciones informales, pero urgentes», con Ursula von der Leyen, interesado en una rápida actuación en los archivos vinculados a los pagos congelados de la UE para Hungría. Magyar también se reunirá con el presidente del Consejo de la UE, António Costa, y abrirá así varios puntos de contacto directo con Bruselas. Aunque sus primeros viajes oficiales serán a Viena y Varsovia, esta visita a Bruselas responde a «circunstancias excepcionales que requieren rapidez», según un portavoz de su partido, Tisza.
Magyar busca salvar unos 10.000 millones de euros en fondos de la UE, actualmente bloqueados por violaciones del Estado de derecho, antes de la fecha límite de agosto. Ya se han mantenido conversaciones a nivel técnico entre funcionarios de la Comisión y Tisza, en las que jefe de Gabinete de Ursula von der Leyen, Björn Seibert, ha establecido un sistema de trabajo conjunto y fluido. La nueva ministra de Asuntos Exteriores de Magyar, Anita Orbán, también estuvo ya en Bruselas el pasado fin de semana, sumándose a estas prácticas fuera de protocolo, puesto que acoger conversaciones con un gobierno que aún no ha tomado el poder en su país pone de manifiesto tanto la excepcionalidad y la urgencia con las que la Comisión Europea está tratando el caso húngaro.


