El acuerdo de paz entre Irán y Estados Unidos, anunciado a última hora del domingo por el presidente Trump, marca el inicio este lunes de la cumbre de los líderes del G7 en Évian-les-Bains, en los Alpes franceses. El presidente galo, Emmanuel … Macron, preside el encuentro entre los mandatarios de Francia, Alemania, Italia, Japón, Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido. Tienen previsto reunirse hasta el miércoles en esta localidad bañada por las aguas del lago Lemán, cerca de la frontera con Suiza.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había asegurado el sábado que el pacto entre Washington y Teherán iba a firmarse el día siguiente. Aunque finalmente se rubricará el viernes en Ginebra, tanto Trump como el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, confirmaron que el trato estaba ya cerrado y que se iba a desbloquear de inmediato el paso de petroleros por el estrecho de Ormuz. El borrador difundido del acuerdo contempla como principales medidas la reapertura de Ormuz, un alto el fuego en el Líbano y la promesa de Teherán de no producir una bomba nuclear.
Más aún ahora con la anunciada firma del acuerdo, que, según la CNN, Trump había dicho más de 38 veces que estaba al caer, el conflicto en Oriente Próximo representa el plato principal de la cumbre.
Aunque Francia no ha invitado oficialmente a ningún dirigente iraní, está prevista durante esta semana una reunión entre un alto cargo de Washington y otro de Teherán en Suiza, según la cadena francesa BFM TV. El inquilino de la Casa Blanca también discutirá con los otros mandatarios sobre una posible misión de desminado en Ormuz, cuya reapertura resulta estratégica para la economía mundial.
«A pesar de que Francia ocupa ahora mismo la presidencia rotatoria del G7, el éxito o fracaso de la cumbre depende de Trump», explica a este medio el politólogo Frédéric Esposito, profesor en el Instituto de Estudios Globales de la Universidad de Ginebra. Debido a su imprevisibilidad y su estilo poco ortodoxo, el dirigente republicano acaparará los focos en Évian, en el caso de que cumpla con lo anunciado por su gabinete y acuda a la reunión.
«A pesar de que Francia ocupa ahora mismo la presidencia rotatoria del G7, el éxito o fracaso de la cumbre depende de Trump»
Frédéric Esposito
Politólogo del Instituto de Estudios Globales de la Universidad de Ginebra
La prioridad para Macron con este encuentro es un objetivo aparentemente de mínimos, pero que no lograron varios de los G7 de los últimos años: conseguir que todos los mandatarios se reúnan durante los tres días. Trump ya se había ido el año pasado un día antes del mismo tipo de reunión en Alberta (Canadá). Hace siete años en Biarritz –fue la última vez en que París organizó este tipo de encuentro–, le había hecho un desplante a su homólogo galo al no apoyar el comunicado final. Esta vez no habrá ninguna declaración común para evitar discrepancias entre el inquilino de la Casa Blanca y sus socios.
Como aliciente para que el presidente estadounidense asista a la cumbre hasta el final, el Elíseo ha organizado para el miércoles una cena entre Macron y Trump en el Palacio de Versalles para conmemorar el 250 aniversario de la Independencia de Estados Unidos. Con esa imagen el miércoles por la noche, el dirigente galo no solo busca encarnar de nuevo ese papel que tanto le gusta de líder europeo –pese a la debilidad de su Gobierno, duramente criticado ahora en Francia por el secuestro mortal de una niña–, sino también rebajar las tensiones entre Washington y el Viejo Continente. El mandatario norteamericano reprochó de manera reiterada a sus aliados que no le apoyaran en su temeraria ofensiva contra Irán, que lanzó sin avisarles.
Reunión sobre Ucrania el martes
Además del acuerdo de paz en Oriente Próximo y las relaciones transatlánticas, el conflicto entre Ucrania y Rusia es otro de los platos fuertes. Macron ha invitado a su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, y este participará el martes en una de las reuniones en Évian. París confía en que el encuentro sirva para afinar los violines entre Bruselas y Washington respecto al apoyo a Kiev. «Es importante que Estados Unidos mantenga su aportación actual y no degrade su posición respecto a Ucrania», afirman fuentes del Elíseo.
«Los conflictos en Irán y Ucrania monopolizarán la agenda de la cumbre», admite Esposito. «Me temo que los líderes del G7 prácticamente no hablarán de los grandes desafíos que afectan a la humanidad, como el cambio climático, la transición energética, la revolución tecnológica con la inteligencia artificial (IA) o los flujos migratorios. Deberían ponerse de acuerdo sobre estas cuestiones y proponer una hoja de ruta que luego se discutiera en el G20», sostiene Charles Pierre Salvaudon, profesor en geopolítica en la Albert School Mines de París.
Para esta reunión, Macron ha invitado a los mandatarios de Brasil, la India, Egipto, Kenia, Corea del Sur, Emiratos Árabes Unidos y Qatar
Según este experto, el modelo del G7 ha «quedado desfasado» en un mundo como el actual en que las principales potencias occidentales «solo representan el 40% del PIB mundial». Ante las críticas de ser un club cerrado de una parte limitada de la humanidad, Macron ha invitado a los mandatarios de Brasil, la India, Egipto, Kenia, Corea del Sur, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. Está previsto que tengan un papel relevante en Évian.

