Miles de familias desplazadas en la Franja de Gaza enfrentan una nueva amenaza en medio de la devastación provocada por la guerra: plagas de ratas e insectos que invaden tiendas de campaña, contaminan alimentos, atacan a niños y aumentan el riesgo de enfermedades en campamentos superpoblados.
La proliferación de roedores se ha intensificado en semanas recientes debido al colapso de los sistemas de alcantarillado, la acumulación de basura y la destrucción de infraestructura básica, según testimonios de residentes.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y agencias humanitarias alertaron que el colapso de los servicios de saneamiento y la acumulación de residuos están acelerando la propagación de plagas y aumentando el riesgo de enfermedades.
La agencia UNRWA informó que sus equipos realizan campañas permanentes de fumigación y desinfección en campamentos y escuelas convertidas en refugios temporales.
Además, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo anunció el inicio de un plan integral para combatir roedores e insectos en coordinación con autoridades locales.
Según la ONU, recientemente se permitió el ingreso de pesticidas a Gaza y se prevé que las labores de control de plagas comiencen en las zonas más afectadas por la acumulación de basura y residuos orgánicos.
Terror en los campamentos
Las agencias humanitarias sostienen que la destrucción de viviendas, alcantarillado e infraestructura básica ha empeorado las condiciones sanitarias en todo el territorio palestino.
Mientras tanto, Israel asegura que las restricciones al ingreso de ayuda y materiales responden a preocupaciones de seguridad relacionadas con Hamás.
A pesar del alto el fuego acordado meses atrás, organismos internacionales continúan reportando graves carencias de alimentos, medicinas y servicios esenciales en Gaza, donde miles de familias siguen viviendo en refugios improvisados rodeados de escombros y contaminación.
En distintos campamentos improvisados de Gaza, las familias aseguran vivir noches de miedo mientras intentan proteger a sus hijos y las pocas provisiones de comida que reciben como ayuda humanitaria.
Los desplazados afirman que las ratas ingresan constantemente a las tiendas, rompen lonas plásticas y dejan rastros de suciedad sobre alimentos, ropa y cobijas. Algunos residentes denuncian incluso ataques directos contra menores mientras duermen.
Familias sobreviven entre basura, oscuridad y miedo
Fadi Jundiya, desplazado del este de la ciudad de Gaza, relató que el problema comenzó desde la instalación de los primeros campamentos, pero ahora la situación está fuera de control.
“Cada vez que eliminamos una rata, aparecen más”, dijo el hombre, quien explicó que los roedores destruyen alimentos básicos como pan y arroz y que las trampas improvisadas ya no son suficientes para contener la plaga.
Según Jundiya, muchos niños tienen miedo de salir de las tiendas por la noche debido a los constantes reportes de mordeduras y arañazos.
Mohammed Talal, otro desplazado palestino, contó que su hijo tuvo que ser trasladado de emergencia a un hospital tras ser atacado por una rata mientras dormía.
“No dormimos por miedo”, afirmó. “Paso la noche usando la luz del teléfono para vigilar y proteger a mis hijos”.
Talal explicó que los frecuentes cortes de electricidad empeoran las condiciones dentro de los campamentos, donde la oscuridad facilita la presencia de roedores e insectos.
La madre desplazada Areej Musbeh relató que su hijo sufrió heridas luego de que una rata ingresara a su tienda de campaña durante la noche. La mujer dijo que cada mañana encuentran excrementos y señales de roedores sobre sus pertenencias.
“La comida ya no es segura y vivimos con miedo constante”, señaló.
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