Esta vez, la FIA sí ha intervenido. Según lo adelantado por nuestros compañeros de ‘The Race’, Mercedes y Red Bull ya no podrán aprovechar una artimaña que les daba ventaja en la sesión de clasificación, al eludir las normas que imponen una reducción de potencia cuando los monoplazas consumen la energía de la batería en las rectas.
Las normas imponen reducir en 50 kW por segundo el suministro de energía eléctrica al acercarse a la línea de meta, mientras que Mercedes y Red Bull han encontrado una ‘astucia’ para eludir esa caída repentina, y mantener así la potencia máxima tanto como sea posible.
Según los rumores, la ventaja podría haber sido de menos de una décima de segundo, pero cuando se lucha por la pole, hasta el más mínimo detalle puede marcar la diferencia. Hay que decir que los dos equipos que han acabado bajo investigación no han hecho nada ilegal, ya que el reglamento técnico de la Fórmula 1 sí permite aprovechar una laguna normativa, por la que se puede evitar la caída de potencia eléctrica si el MGU-K se ‘apaga’ por un problema técnico.
En esencia, se trataba de un modo de recuperación que la Federación Internacional de Automovilismo concedió a los constructores: se podía desactivar repentinamente el software del MGU-K para actuar en caso de emergencia, evitando así el posible riesgo de dañar la unidad de potencia. La norma, por lo tanto, tenía como objetivo proteger la fiabilidad, mientras que Mercedes y Red Bull supieron darle la vuelta para obtener una ventaja en el rendimiento, aunque tras el apagado forzado, el motor eléctrico se quedaba sin energía durante 60 segundos.
Es evidente que el recurso no podía aportar ninguna ventaja en carrera, pero un uso prudente en la clasificación sí les permitió obtener un mayor rendimiento, al aprovechar una potencia extra en la recta final, provocando el apagado del MGU-K inmediatamente después de la línea de meta y la consiguiente pérdida de toda la potencia eléctrica durante un minuto.
Max Verstappen, Red Bull Racing
Foto de: Alastair Staley / LAT Images vía Getty Images
Mercedes y Red Bull se dieron cuenta de que los pilotos, en la vuelta de regreso a boxes, no necesitaban utilizar el MGU-K tras su giro de clasificación, y podían aprovechar la mayor potencia respetando el reglamento.
Esto ya se había puesto de manifiesto en Australia, y se repitió en Japón, mientras que no se aplicó en China porque la línea de meta estaba demasiado cerca de la última curva, y la ventaja de apagar el MGU-K habría sido mínima.
Pero más allá del exceso de potencia aprovechable en una parte de la recta, quedó más que claro que los pilotos que habían ‘apagado’ el MGU-K se encontraron con serias dificultades para seguir adelante con sus coches, corriendo el riesgo de que, incluso, quedaran peligrosamente bloqueados en la pista. En Suzuka, tanto Andrea Kimi Antonelli (Mercedes) como Max Verstappen (Red Bull) tuvieron serios problemas para afrontar las rápidas curvas en S, debido a la falta de potencia.
La FIA, tras constatar el peligro que esto podría generar en la clasificación, ha decidido prohibir esta práctica. Ferrari había solicitado al organismo rector una aclaración normativa, aunque era consciente de que la estrategia se ajustaba a las normas. A partir del análisis de los datos de telemetría, los comisarios de la Federación pueden evaluar si la desconexión del MGU-K se produjo en busca de rendimiento, o por posibles razones de fiabilidad.
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