Ciudad de México (AP).- Las autoridades federales en Estados Unidos presentaron cargos contra el expresidente cubano Raúl Castro y cinco pilotos de combate por el derribo en 1996 de pequeñas aeronaves civiles operadas por exiliados radicados en Miami.
La acusación formal anunciada el miércoles surge mientras el gobierno del presidente Donald Trump continúa su campaña de presión para derrocar al gobierno socialista de la isla. En los cargos se acusa a Castro y a los pilotos militares de conspirar para aterrorizar, intimidar y tomar represalias contra los cubanos y la comunidad de exiliados del país al derribar las aeronaves que volaba el grupo Hermanos al Rescate.
Castro, que ahora tiene 94 años, era ministro de Defensa cuando varios cazas MiG atacaron los aviones del grupo.
Las autoridades sostienen que los cinco presuntos coconspiradores de Castro, todos integrantes de la Defensa Antiaérea y Fuerza Aérea Revolucionaria de Cuba, realizaron misiones de entrenamiento hacia febrero de 1996 “para encontrar, rastrear, perseguir e interceptar” aeronaves frente a la costa cubana, ante la expectativa de vuelos de Hermanos al Rescate.
En la acusación formal se señala que recibieron entrenamiento “bajo el mando de Castro y con instrucciones de” un coconspirador que no fue acusado.
Esto es lo que se sabe sobre los cinco pilotos, identificados como el teniente coronel Lorenzo Alberto Pérez-Pérez, José Fidel Gual Barzaga, el teniente coronel Luis Raúl González-Pardo Rodríguez, Emilio José Palacio Blanco y Raúl Simanca Cárdenas.
Teniente coronel Lorenzo Alberto Pérez-Pérez
En la acusación formal se afirman que Pérez-Pérez y un piloto que no fue acusado derribaron dos aviones el 24 de febrero de 1996 en espacio aéreo internacional, lo que causó la muerte de cuatro estadounidenses.
Pérez-Pérez declaró a la televisión estatal cubana, días después del derribo, que interceptó la primera aeronave y le advirtió por órdenes de los controladores. Afirmó que el avión ignoró sus advertencias y siguió acercándose a la costa cubana, por lo que recibió la orden de interrumpir su vuelo, antes de hacer lo mismo con la segunda aeronave.
La acusación formal señala que Castro autorizó el uso de fuerza letal después de que Hermanos al Rescate volara aviones que arrojaron panfletos a favor de la democracia sobre Cuba en enero de 1996. Los fiscales estadounidenses indicaron que Castro y su hermano mayor, Fidel Castro, que era presidente en ese momento, fueron quienes tomaron la decisión final sobre las órdenes de derribar los aviones.
Pérez-Pérez ya había sido acusado anteriormente en Estados Unidos en agosto de 2003, señalado por asesinato, destrucción de aeronaves y conspiración.
Teniente coronel Luis Raúl González-Pardo Rodríguez
En la acusación formal se sostiene que, el mismo día de los ataques mortales, Gual Barzaga, Simanca Cárdenas y González-Pardo Rodríguez siguieron, pero no destruyeron, un tercer avión.
González-Pardo Rodríguez, de 65 años, es el único acusado que se encuentra bajo custodia en Estados Unidos. Fue imputado en noviembre por presuntamente hacer declaraciones falsas en un documento migratorio.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos indicó entonces que él declaró falsamente que nunca recibió entrenamiento con armas ni entrenamiento militar, que nunca participó en ningún grupo que usara armas o amenazara con usarlas, y que nunca sirvió en una unidad militar o policial. En realidad, señalaron los fiscales, “recibió ese tipo de entrenamiento y sirvió en el ejército cubano como parte de la Fuerza de Defensa Antiaérea”.
Tres pilotos más
Se sabe poco sobre Gual Barzaga, Palacio Blanco y Simanca Cárdenas.
En la acusación formal se sostiene que Pérez-Pérez y Palacio Blanco despegaron del aeródromo de San Antonio de los Baños, cerca de La Habana, en aviones distintos. Unos 20 minutos después, Pérez-Pérez solicitó autorización para derribar la aeronave civil.
Mientras Pérez-Pérez atacaba los dos aviones, según la acusación formal, Gual Barzaga y Simanca Cárdenas estaban juntos en un tercer caza, y González-Pardo Rodríguez se encontraba en un cuarto, listo para desplegarse. Las autoridades alegan que los pilotos que esperaban escucharon por radio las solicitudes de Pérez-Pérez para obtener autorización para atacar los aviones y que, finalmente, se unieron a él en la persecución de la tercera aeronave civil.
La acusación federal incluye una foto sin fecha de González-Pardo Rodríguez y Pérez-Pérez mirando un documento junto a un avión de combate.


