Knicks firman una remontada histórica ante los Spurs pese a la gran noche de Wembanyama

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Los New York Knicks protagonizaron una de esas noches que entran de inmediato en la memoria grande de la NBA. En el Madison Square Garden, el equipo de Nueva York venció 107-106 a los San Antonio Spurs en el Juego 4 de las Finales de 2026, después de estar abajo por 29 puntos y cuando todo parecía encaminarse a una serie empatada.

La victoria dejó a los Knicks arriba 3-1 en la final y a una sola victoria de cortar una sequía de campeonato que se extiende desde 1973. Pero el desenlace fue mucho más que un simple triunfo: fue una mezcla de resistencia, defensa, carácter y drama puro en los segundos finales.

San Antonio había construido una ventaja que parecía definitiva. Los Spurs llegaron a dominar por 29 puntos, impulsados por un inicio ofensivo brillante y por la presencia determinante de Victor Wembanyama, quien volvió a mostrar por qué es ya una de las figuras más impactantes del baloncesto mundial.

Wembanyama volvió a imponer respeto

Wembanyama terminó con 24 puntos y 13 rebotes, según reportes de la cobertura del partido, y durante largos tramos fue el eje que le permitió a San Antonio controlar el ritmo. Su tamaño, movilidad y capacidad para alterar tiros condicionaron a los Knicks, especialmente en la primera mitad.

La presencia del francés también afectó directamente el duelo interior con Karl-Anthony Towns. El centro de Nueva York se metió temprano en problemas de faltas y apenas pudo establecer continuidad en el inicio. Aun así, Towns terminó siendo importante en el segundo tiempo: aportó rebotes, físico y defensa sobre Wembanyama durante la reacción neoyorquina.

De acuerdo con NBA.com, Towns jugó 18 minutos en la segunda mitad, sumó siete puntos y siete rebotes en ese tramo, y ayudó a incomodar a Wembanyama, quien lanzó 3 de 14 de campo después del descanso. Ese detalle fue clave para que los Knicks pasaran de sobrevivir a creer realmente en la remontada.

La noche cambió con defensa y paciencia

San Antonio había anotado 81 puntos en sus primeras 53 posesiones, una producción altísima. Pero en los últimos 21 minutos y medio, según el análisis de NBA.com, los Spurs apenas marcaron 25 puntos en 40 posesiones, lanzando 6 de 35 de campo y perdiendo ocho balones.

La diferencia estuvo en la intensidad defensiva. Nueva York comenzó a cerrar espacios, a presionar con más contacto, a recuperar rebotes largos y a obligar a los Spurs a tomar decisiones incómodas. Lo que durante casi tres cuartos fue control de San Antonio, en el último tramo se convirtió en una persecución emocional empujada por el Garden.

Jalen Brunson volvió a ser el motor competitivo de los Knicks. ESPN reportó que terminó con 36 puntos, encabezando la reacción ofensiva de un equipo que nunca dejó de atacar. Cada posesión empezó a sentirse como una oportunidad para recortar, y cada parada defensiva alimentó el ruido de una arena que pasó del silencio al delirio.

OG Anunoby decidió el partido en los dos lados

El gran héroe de la noche fue OG Anunoby. No solo por sus 33 puntos, sino por la forma en que intervino en los segundos que definieron el partido. Primero apareció en defensa, tocando el intento de bandeja de De’Aaron Fox cuando quedaban 11 segundos. Esa acción evitó que San Antonio ampliara la ventaja y le dio a Nueva York una última oportunidad.

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Luego, con los Knicks abajo y la posesión final en marcha, Brunson lanzó un triple que pegó en el aro. Anunoby atacó el rebote ofensivo, dividió a dos defensores de San Antonio y empujó suavemente la pelota para poner el 107-106 con 1.2 segundos por jugar.

Fue una jugada simple en apariencia, pero enorme en contexto. En una final, después de remontar 29 puntos, con todo el peso histórico encima, Anunoby encontró el espacio, leyó el rebote y convirtió la acción que puede cambiar el destino de la serie.

La falla de De’Aaron Fox en el momento decisivo

Para los Spurs, la jugada que más dolerá será la posesión de Fox en los segundos finales. El base atacó el aro buscando resolver rápido, pero su intento fue alterado por Anunoby. NBA.com calificó la decisión como un intento de bandeja mal escogido, porque dejó abierta la puerta para que los Knicks tuvieran la última posesión del partido.

No fue una noche para reducir la derrota a un solo error. San Antonio dejó escapar una ventaja enorme, perdió fluidez ofensiva y no pudo detener el impulso emocional de Nueva York. Pero en una final decidida por un punto, la acción de Fox queda como una de las imágenes más duras para los Spurs: una oportunidad de cerrar el partido que terminó transformándose en la antesala del golpe final de Anunoby.

Una victoria que cambia el peso de la serie

El 107-106 no solo puso a los Knicks arriba 3-1; también cambió el tono psicológico de la final. San Antonio estuvo a segundos de igualar la serie y recuperar el control emocional. En cambio, salió del Garden con la sensación de haber perdido un partido que tenía ganado.

Para Nueva York, la remontada confirma que el equipo tiene algo más que talento. Tiene resistencia. Tiene líderes. Tiene jugadores capaces de intervenir en defensa, en rebote y en ejecución bajo presión. Y tiene a una ciudad completa esperando una coronación que no vive desde hace más de cinco décadas.

Wembanyama fue fantástico y volvió a demostrar que puede dominar el escenario más grande del baloncesto. Pero esta vez, su actuación no bastó. Los Knicks resistieron su impacto, sobrevivieron a la tormenta inicial y encontraron en Brunson, Towns y especialmente Anunoby las respuestas que necesitaban para firmar una remontada histórica.

Ahora la serie viaja con una presión enorme sobre los Spurs. San Antonio necesita responder de inmediato para seguir con vida. Los Knicks, en cambio, están a un paso de convertir esta noche en el prólogo de un campeonato largamente esperado.

Fuentes: NBA.com, NBA.com, ESPN, NBC Sports.

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