Las erráticas decisiones de Washington están provocando que el mundo vire hacia socios más estables y Asia destaca por su crecimiento económico y demográfico. Allí se concentran potencias consolidadas como China, Japón y Corea; y emergentes como la India, Vietnam o Indonesia. Juan Luis … López Aranguren, profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, además de Doctor en Comunicación, atiende a ABC desde su despacho en la Universidad de Zaragoza tras publicar ‘El eje del mundo que viene’ (2026, Ariel), donde explora el Indo-Pacífico como foco de oportunidades y conflictos futuribles.
— ¿Qué es el llamado Indo-Pacífico?
—El Indo-Pacífico ha evolucionado con el tiempo. Involucra tanto una dimensión económica como una dimensión de seguridad. Primero, el concepto de Asia, un nombre que le da la cultura griega a toda esa zona geográfica, que ha perdurado a lo largo de milenios. Luego, en los años 80, aparece el término de Asia-Pacífico, que supone una proyección a este océano de carácter económico, acorde a un momento en la historia donde China se va abriendo al mundo. Después aparece el término Indo-Pacífico, rechazado por Pekín porque siente que intenta diluir su peso como civilización en el de otro gigante asiático que es la India. No se dice de forma explícita, sería una provocación. Pero, para Japón y la India, es importante generar una arquitectura internacional entre diferentes potencias democráticas que disminuya la influencia de China.
—¿Por qué es relevante para nosotros?
—En el Indo-Pacífico vive aproximadamente el 65% de la población mundial y está más del 60% del PIB del globo. También hay una presencia geopolítica muy importante: ahí se encuentran los cinco miembros con derecho de veto del Consejo de Seguridad de la ONU: China, Rusia y Estados Unidos, pero también Francia por sus territorios de ultramar y el Reino Unido por la base de Diego García en las Islas Chagos y la Commonwealth.
—¿Qué cohesión política puede tener el Indo-Pacífico?
—Entre los países con presencia allí es muy difícil. No hay un equivalente a la OTAN o la UE allí. Entre ellos tienen diferencias importantes y saben que la mayor parte de los conflictos se van a articular en el Indo-Pacífico. Por eso, la nueva primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, quiere remodelar la Constitución para volver a tener un Ejército.
—¿Cómo pueden evolucionar las tensiones en el Indo-Pacífico, sobre todo la reclamación de China sobre Taiwán?
—Ese es el escenario más serio a medio plazo de un conflicto mundial. Primero, porque es una cuestión irrenunciable para ambas partes. Es decir, para China es vital la reunificación con Taiwán en el futuro, es su bautismo como adulto. Pero para el bloque occidental también es irrenunciable. Su caída supondría el colapso de un orden mundial determinado. También por importancia geoestratégica, ya que Taiwán fabrica el 90% de los semiconductores más avanzados del mundo. Hay analistas que dicen que un ataque a Taiwán provocaría una caída del 10% del PIB mundial. Y, desde el punto de vista militar, Takaichi reconoció que saldría en defensa de Taiwán porque sabe que Japón iría detrás. China necesitaría atacar a Japón para poder proyectarse hacia el Pacífico.
65%
de la población mundial
Desde la costa oriental africana hasta la occidental americana, el Indo-Pacífico concentra dos terceras partes de la población en el globo.
—¿Estaría dispuesto EE.UU. a entrar en guerra con China por Taiwán?
—Washington no ha firmado ningún tratado de defensa con Taipéi porque no reconoce a Taiwán como Estado, pero todos los presidentes han declarado que lo defenderían. Ante tal escenario, China lanzaría un ataque relámpago, para que ninguna potencia prooccidental tuviera la oportunidad de defenderla y que, para recuperarla, hicieran falta muchos soldados muertos. Pero el objetivo de China es poder absorberla de forma pacífica con presión diplomática, y darle un estatus especial similar a Hong Kong.
—¿Cómo está la guerra de Irán afectando al Indo-Pacífico y a China?
—A China le afecta mucho: aproximadamente el 90% del petróleo iraní acababa en el gigante asiático. EE.UU. ha cortado dos de los tres grandes suministradores de petróleo barato a China –Venezuela, Irán y Rusia–. Además, Xi Jinping ha presionado a Irán para una salida negociada al bloqueo del estrecho de Ormuz en las negociaciones en Pakistán.
«China lanzaría un ataque relámpago sobre Taiwán para que ninguna potencia prooccidental tuviera la oportunidad de defenderla»
—¿Estamos ‘de facto’ en una Tercera Guerra Mundial fragmentada? ¿Qué escenario nos dejará para el futuro?
—Lo que faltaría ahora para llegar a una Tercera Guerra Mundial es que a los conflictos de Ucrania e Irán se le sume uno en Asia Oriental, y se articulen en un mismo eje geopolítico.
—¿Está China interesada en imponer su modelo, como lo ha hecho EE.UU. para expandir los valores occidentales?
—Durante la mayor parte de su historia, China ha sido un actor aislacionista, todo giraba alrededor y ellos no tenían que implicarse demasiado. Ahora se está convirtiendo en un leviatán, pero uno que parece no querer exportar un modelo, como sí lo quería hacer la URSS con el comunismo o Estados Unidos con la democracia o el libre mercado. De momento, China solo quiere hacer negocios, le da igual con quién. En el futuro veremos cómo puede proceder. Para montar un imperio, se necesita montar un sistema basado en un ideal.
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‘El eje del mundo que viene’
Juan Luis López Aranguren
—La India compraba combustible y armamento a Rusia, luego firma un acuerdo de libre comercio con la UE y uno comercial con EE.UU. ¿Cuánto podrá aguantar este equilibrio?
—La India está jugando sus cartas. Por un lado se presenta como un aliado prooccidental; por otro, intenta tener más proyección internacional en los BRICS y en el Sur Global. Esto demuestra lo convulso que es todo el Indo-Pacífico, donde surgen constantemente iniciativas y realineamientos. La última alianza que ha formado la India con Japón busca equilibrar a China.
—¿Está Europa a merced de China a través de su control de las rutas marítimas?
—Muchas veces se plantea como ‘qué mal lo hemos hecho’, pero en Europa deslocalizamos nuestras industrias porque nos beneficiaba: ellos fabricaban más barato y nosotros compramos bienes y servicios más baratos. Luego, a raíz de la pandemia del Covid, donde se rompieron las cadenas de suministro globales, se empezaron a desarrollar diversas estrategias. Europa va a tener que decidir si quiere defender sus intereses con una mayor asertividad militar o si directamente colapsamos a nivel global.
«Europa debe decidir si quiere defender sus intereses con una mayor asertividad militar o si colapsamos a nivel global»
—¿Qué papel puede jugar España en el Indo-Pacífico?
—Lo triste es que ignoramos nuestra propia historia. España ha tenido un rol increíble, mucho más duradero que las potencias anglosajonas. Tiene un potencial para reivindicarse como articulador geopolítico y civilizatorio tremendo tanto en el Indo-Pacífico como en otras regiones del planeta.


