El regreso de los inspectores nucleares a Irán se ha convertido en objeto de guerra dialéctica entre la república islámica y Estados Unidos, que ofrecen versiones contradictorias. Donald Trump y JD Vance anunciaron tras la cumbre de Suiza que los iraníes aceptaron «plena y completamente» … las inspecciones, pero Teherán lo negó y el viceministro de Exteriores, Kazem Garibabadi, declaró que «la cuestión del acceso a las instalaciones nucleares atacadas y al uranio enriquecido será examinada y discutida únicamente en el marco del acuerdo final con Estados Unidos». El director del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, se sumó a la confusión al asegurar que las inspecciones de los emplazamientos nucleares iraníes «van a ocurrir (…) Que esto ocurra hoy, pasado mañana, dentro de una semana o dentro de diez días, es importante, pero no esencial. Esto va a ocurrir».
La república islámica se aferra a los 14 puntos del memorando en los que recoge que ambas partes han «acordado resolver la disposición del material enriquecido almacenado, de acuerdo con un mecanismo que será mutuamente acordado… con la metodología mínima de dilución in situ bajo la supervisión del OIEA». Teherán quiere ir paso a paso y Líbano, donde los israelíes volvieron a matar a dos personas con el ataque de un dron, Ormuz y el descongelamiento de fondos, junto al levantamiento de sanciones a la exportación de petróleo, se han convertido en los puntos centrales de debate antes de abordar la cuestión nuclear.
«Aquí hay una guerra de palabras. Algunos dicen ‘sí’, otros dicen ‘no’», dijo el jefe del OIEA. «Pero lo fundamental… es que hay un memorando de entendimiento firmado por ambos presidentes que dice explícitamente que las actividades nucleares que se van a llevar a cabo, en relación con el material nuclear y las instalaciones, serán supervisadas por el OIEA». Grossi aseguró que las inspecciones se realizarán en colaboración y cooperación con el Gobierno iraní y recordó que sus equipos tuvieron acceso recientemente a la central nuclear de Busher, al sur de Irán, pero que todavía no se les había dado acceso a las instalaciones nucleares que fueron bombardeadas durante las últimas dos guerras.
Rubio en el Golfo
El debate sobre las inspecciones coincidió con la visita oficial de Marco Rubio al Golfo. El secretario de Estado recorrió Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Baréin, países que sufrieron las represalias de Irán durante la guerra. El objetivo de Rubio era hablar con sus aliados sobre el memorando firmado con los iraníes y de los esfuerzos de Washington por garantizar el tránsito seguro por Ormuz, un tema que preocupa a los vecinos de Irán, que temen la implantación de un sistema de peaje al terminar los 60 días de negociación. A esto hay que sumar la sensación de vulnerabilidad en la que han quedado ya que la presencia de bases de Estados Unidos en sus fronteras les ha convertido en objetivo iraní, cuando pensaban que era sinónimo de seguridad. Teherán les lanzó miles de drones y misiles de bajo coste que saturaron y superaron las medidas de defensa de última generación ofrecidas por Washington.
Hasta ahora, los más beneficiados por la reapertura del estrecho y el levantamiento del bloqueo de Estados Unidos son los propios iraníes, que cada día exportan millones de barriles de crudo. La ONU anunció la puesta en marcha de una operación para evacuar a miles de marineros atrapados por la guerra. La iniciativa permitirá a cientos de barcos con unos 11.000 marinos varados en el Golfo navegar por Ormuz.
Juicio de Netanyahu
La negociación avanza y, según los mediadores paquistaníes, a comienzos de la próxima semana volverá a producirse una reunión técnica entre las partes. Israel sigue con preocupación el proceso y el ministro de Defensa, Israel Katz, insistió en que Israel no retirará sus fuerzas del sur de Líbano «aunque haya una exigencia estadounidense». Katz también hizo referencia a los desplazados internos libaneses de las aldeas arrasadas en la frontera para decir que «200.000 residentes no regresarán. Lo que ocurrió en el pasado en las zonas de seguridad, donde también había población civil presente, fueron bombas en las carreteras y ataques contra los soldados, y por eso no lo permitiremos».
Benjamín Netanyahu vivió una jornada centrada en sus problemas con la justicia y completó su declaración en su juicio por tres casos de corrupción, después de testificar en 98 vistas a lo largo de 18 meses. El proceso se ha dilatado debido a motivos de salud, viajes diplomáticos al extranjero y numerosas solicitudes para cancelar y acortar las vistas debido a temas de seguridad. El primer ministro terminó su declaración con un duro ataque a los fiscales y, según sus palabras, «el objetivo era pasar con un peine fino, buscar algo; no encontraron nada. Interrogaron a todos mis familiares y a mi familia, métodos de interrogatorio que son increíbles. Destruyeron familias. No buscaban un delito, buscaban a una persona y no encontraron nada».


