Israel ha cumplido sus amenazas, o más precisamente, sus promesas. Por primera vez en varias semanas, las fuerzas israelíes atacaron Beirut este jueves. Benjamin Netanyahu llevaba tiempo anunciando su intención de actuar en la capital libanesa, especificando que no descartaba atacar también infraestructuras civiles. … Sin embargo, hasta ahora no ha seguido las recomendaciones de su ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, quien exige: «Por cada dron que hiera a uno de nuestros soldados, destruyan cien edificios en las afueras de Beirut». Este mensaje se emitió tras la muerte del sargento Rotem Yanai, de veinte años, fallecido el miércoles en un ataque de dron en el norte de Israel. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) también han reconocido haber perdido recientemente al menos veinticuatro soldados en ataques perpetrados por Hizbolá.
Alrededor de las dos de la tarde tuvo lugar el ataque contra un edificio de la localidad de Choueifate, al sur de Beirut. Según el Ejército israelí, tenía como objetivo eliminar a un «comandante de la unidad de cohetes de Hizbolá, perteneciente a la familia Husseini». Sin embargo, según la información más reciente, salió ileso.
Según recoge ‘The Times of Israel’, Washington aprobó los planes israelíes para intensificar los combates contra Hizbolá en los próximos días, pero advirtió a Jerusalén que no atacara Beirut ante la preocupación de perjudicar las conversaciones entre Estados Unidos e Irán sobre un posible acuerdo.
Sin embargo, un alto funcionario israelí confirmó al Canal 12 la existencia de «autorización para realizar asesinatos selectivos en Beirut si se presenta una oportunidad operativa».
Escalada en el sur
La escalada, que se ha intensificado en los últimos días, continúa. La FINUL ha expresado su profunda preocupación. La fuerza de mantenimiento de la paz declaró estar «profundamente preocupada por la reciente escalada en el sur del Líbano. El conflicto en curso está causando numerosas muertes, heridos y destrucción, y está desestabilizando aún más la región.» La FINUL también indicó que «el miércoles se dispararon aproximadamente 670 proyectiles, la cifra más alta desde el 17 de abril».
Si bien el sur en su conjunto y el valle de la Becá están bajo intenso fuego israelí, es la ciudad de Tiro la que actualmente sufre bombardeos sin precedentes. «No pegamos ojo anoche», declara el padre Marios, ya que la mayor parte de los residentes cristianos de la ciudad costera ha permanecido en su lugar, dado que esta zona, ubicada en el norte de la península, se ha librado hasta ahora de los ataques israelíes. Muchos residentes de otros barrios han buscado refugio allí. Georges Nour, originario de Tiro, presencia el sufrimiento de su ciudad desde Beirut: «Los cristianos siguen en el casco antiguo, a lo largo del paseo marítimo. Otros residentes de la región que no pueden permitirse ir al norte de Tiro, hacia el río Litani, intentan refugiarse en estas zonas. Es catastrófico. Evacuar Tiro es un verdadero crimen contra la humanidad».
En un grito desesperado, escribe: «Tiro no es sólo una ciudad del sur del Líbano. Tiro es una memoria viva de la humanidad. Una ciudad bíblica. Uno de los puertos más antiguos del mundo. Una tierra donde, durante siglos, las campanas de las iglesias han respondido a las llamadas de las mezquitas, donde los pescadores aún zarpan al amanecer, donde los antiguos zocos cuentan la historia de los pueblos que se han cruzado allí». E insiste: «La gente de Tiro no necesita latas de comida, mantas ni ayuda alimentaria. Necesita que se reconozca su humanidad. Necesita que se proteja su dignidad, su derecho a mantenerse firmes, su derecho a vivir en su tierra sin ser condenados al exilio o al olvido».
«La gente de Tiro no necesita latas de comida, mantas ni ayuda alimentaria. Necesita que se reconozca su humanidad»
A lo largo del día, se emitieron otros órdenes de evacuación en esta ciudad y en todo el sur del Líbano, desde Jezzine hasta Nabatiyeh, desde Bint Jbeil hasta Sidón, instando a los residentes a reubicarse no sólo al norte del río Litani, sino también al norte del río Zahrani. Cada hora que pasa revela nuevas tragedias humanas: familias aniquiladas en ataques dirigidos contra edificios e incluso vehículos. Un soldado del Ejército libanés también murió mientras viajaba por la carretera Zefta-Deir Zahrani cuando un ataque tuvo como objetivo una motocicleta que circulaba por el lugar.
Al final de la tarde, la Agencia Nacional de Noticias informó que el ministro de Asuntos Exteriores libanés, Joe Raggi, seguía «con profunda tristeza y grave preocupación los continuos ataques israelíes contra la histórica ciudad de Tiro, que han alcanzado sus barrios antiguos, iglesias, mezquitas y sitios patrimoniales que han resistido miles de años». El ministro ha intensificado los esfuerzos diplomáticos, pidiendo el cese inmediato de los ataques y abogando por la protección de un patrimonio cultural «que concierne no sólo al Líbano, sino a toda la humanidad».


