Israel ha anunciado la designación de un «embajador para el mundo cristiano», una insólita figura que pretende ser la respuesta a las protestas internacionales tras las imágenes del soldado israelí que destrozó el mes pasado una imagen de Cristo en el sur del Líbano. … La imagen del militar hebreo vandalizando con un hacha la estatua, filmada por un compañero y que se hizo viral en las redes, provocó indignación y llevó al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a presentar excusas y a asegurar que el soldado «sería castigado con dureza».
Todo se quedó en un arresto de un mes sin salir de su campamento, pero la polémica ha llevado a varios analistas israelíes a lamentar que la educación de los niños judíos «tiene muchas lagunas» en lo referente a la religión cristiana. La crítica se extiende a la sensibilidad hacia los creyentes no judíos en general en la sociedad israelí.
En el plano oficial, el Ministerio de Exteriores anunció el nombramiento de un embajador para «las comunidades cristianas en todo el mundo», un concepto que muchos consideran anacrónico porque hace mucho que nadie se refiere a la Cristiandad como ámbito en el que se pueda ejercer la diplomacia. Israel ya cuenta con una embajada en el Vaticano desde 1994.
No obstante, el ministerio de Exteriores israelí ha hecho público el nombramiento de George Deek como «enviado especial para el mundo cristiano». Su objetivo, dice el Gobierno de Netanyahu, va a ser «mejorar las relaciones» con la Cristiandad. Deek era hasta ahora representante de Israel en Azerbaiyán y tiene la singularidad de ser el primer embajador israelí cristiano de la Historia. «Deek es un miembro de la comunidad árabe cristiana de Jaffa, y su padre fue durante muchos años el presidente de la comunidad cristiano-ortodoxa de esa ciudad», dice el comentario de Exteriores según recoge el diario ‘The Jerusalem Post’.
La polémica por el acto de vandalismo del soldado israelí en el Líbano se apagó poco después de que los residentes de esa aldea, junto con una unidad italiana de las fuerzas de interposición de la ONU (Unifil), repusieran la estatua de Cristo en la cruz destruida con otra idéntica.
Pero al incidente en el Líbano siguió otro: el encontronazo de la Policía israelí con el Patriarca Latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa. La máxima autoridad católica en Tierra Santa se disponía a celebrar la misa el pasado Domingo de Ramos con otro sacerdote en la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén cuando fue expulsado del lugar por los policías. En la nota de protesta del Patriarcado Latino se subrayó que era la primera vez en muchos siglos en que no pudo celebrarse la fiesta en ese lugar santo.
Hace pocos días se produjo otro incidente de odio hacia los cristianos cuando un ultraortodoxo judío agredió a una monja francesa –tirándola al suelo y pateándola luego– cerca del Cenáculo en Jerusalén.


