Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán cogen impulso tras casi dos semanas de bloqueo: los equipos negociadores de ambos países tienen previsto verse en Pakistán este fin de semana para una segunda ronda de contactos diplomáticos directos.
El primer signo de que el … diálogo podía recuperarse llegó por parte de Irán. Su ministro de Exteriores, Abás Araqchi, anunció en redes sociales que visitará este mismo viernes la capital de Pakistán, Islamabad, que fue el escenario de la primera ronda de conversaciones hace dos semanas.
Poco después, la Casa Blanca filtró a la prensa que Donald Trump había decidido también enviar a Islamabad sus dos negociadores principales, su amigo Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner, lo que daba daba mayor peso a la posibilidad de nuevos esfuerzos diplomáticos.
Witkoff y Kushner participaron en la primera ronda de negociaciones en Islamabad hace dos semanas, que acabaron sin resultado. En aquella ocasión, la delegación estadounidense iba liderada por el vicepresidente, J. D. Vance, al que Trump entregó la difícil encomienda de llevar a Irán al acuerdo.
De momento, Vance no viajará a Pakistán. Eso se debe a que tampoco está previsto que acuda Mohamed Bagher Ghalibaf, el presidente del Parlamento de Irán, y a quien la Administración Trump considera el interlocutor al nivel de Vance para las negociaciones.
Sin embargo, varios miembros del equipo del vicepresidente estadounidense sí tenían previsto desplazarse a Islamabad y Vance estará listo para hacer lo mismo en caso de que las negociaciones fructifiquen. También lo estaba esta semana, después de que Trump dijera que Vance acudiría el martes a Pakistán para la segunda ronda de conversaciones.
Ese viaje quedó en suspenso, con Vance con las maletas listas y su avión en la pista de despegue, porque el presidente de EE.UU. consideró que Irán no había dado respuesta a su posición negociadora y que el régimen de los ayatolás está «fracturado». Trump anunció entonces que extendería la tregua de dos semanas que había concedido a Irán -y que expiró el pasado miércoles- hasta que Teherán sea capaz de dar una «respuesta unificada».

