
Michail Chkhikvishvili, un líder neonazi que utilizaba el apodo de “Commander Butcher” (Comandante Carnicero) e inspiró un tiroteo escolar con su manifiesto titulado Haters Handbook (Manual de los que odian), fue condenado a 15 años de prisión por un macabro plan para envenenar a niños de minorías étnicas y judíos en la ciudad de Nueva York.
Según la evidencia, el joven de 22 años y ciudadano de Georgia lideraba un grupo extremista internacional motivado por el odio racial y escribió que Satanás era su líder espiritual y que Hitler era el hombre más grande de la historia. Además, proporcionó instrucciones detalladas sobre cómo fabricar bombas, cometer ataques racistas, grabar en video las atrocidades y eludir la captura, según informaron las autoridades federales.
Sus palabras inspiraron a un adolescente que perpetró un tiroteo escolar en la Antioch High School de Nashville (Tennessee) en enero de 2025, a un hombre que cometió un apuñalamiento masivo a las afueras de una mezquita en Turquía, y a otros aspirantes a asesinos masivos, de acuerdo con los fiscales federales.
«Chkhikvishvili, líder del “Culto Asesino de los Maníacos” (Maniacs Murder Cult), instó reiteradamente al asesinato de civiles inocentes, incluidos niños, y conspiró para atacar y aterrorizar a comunidades judías y minorías raciales en Estados Unidos», declaró el Fiscal General Adjunto para la Seguridad Nacional, John A. Eisenberg, en un comunicado. «Por ejemplo, intentó reclutar a un supuesto cómplice para que se disfrazara de Papá Noel y repartiera dulces envenenados a niños pertenecientes a minorías. La sentencia dictada retira a un monstruo de nuestras calles y protege a nuestras comunidades, al menos por un tiempo».
«Fue muy difícil leer el Haters Handbook», declaró la jueza del Tribunal Federal de Brooklyn, Carol Bagley Amon, antes de dictar la sentencia. Chkhikvishvili fue detenido en julio de 2024 por intentar reclutar a una persona, que resultó ser un agente federal encubierto, para que participara en complots de asesinato, atentados con bombas e incendios provocados, indicó Daily News.
Envió al agente encubierto instrucciones sobre cómo fabricar cócteles Molotov y otros explosivos, y concibió un plan descabellado: su nuevo recluta potencial podría disfrazarse de Papá Noel y repartir dulces contaminados con ricina entre niños pertenecientes a minorías étnicas. Si el complot no podía llevarse a cabo antes del 31 de diciembre, Chkhikvishvili sugirió una alternativa: atacar «alguna festividad judía» en «escuelas judías repletas de niños», añadiendo: «Niños judíos muertos».
«Ese era su modus operandi. (…) Declaró explícitamente que haría que otros mataran», afirmó el fiscal federal adjunto Andrew Reich, quien había solicitado una pena de 17 años y medio de prisión. «También les proporcionaba los recursos necesarios para que ellos mismos llevaran a cabo esos actos».
El abogado de Chkhikvishvili, Zachary Taylor -quien solicitaba una condena de cinco años-, describió a su cliente como un joven impresionable que padecía depresión y que fue arrastrado hacia el vórtice algorítmico del discurso de odio en las redes sociales. «Tiene una capacidad perniciosa para infiltrarse en la psique y ejercer un impacto profundo en la persona», afirmó.
Chkhikvishvili rompió a llorar y se recostó hacia atrás mientras Reich exponía sus argumentos. Pidió disculpas a la estudiante de Antioch que había intervenido y elogió su entereza, diciendo: «Si yo estuviera en el lugar de la víctima, probablemente lloraría más como una niña y diría cosas mucho peores».
El acusado se describió a sí mismo como un «cobarde insensato» y expresó su deseo de poder advertir a los jóvenes que no sigan su mismo camino. «En cuanto a todo esto que promoví con mi visión del mundo, actué con cobardía», declaró.
La jueza Amon señaló que tomó en consideración la juventud del acusado en el momento de su radicalización, así como las condiciones aborrecibles de la prisión moldava donde permaneció recluido durante once meses antes de ser trasladado a Estados Unidos. No obstante, añadió: «No se le está sentenciando por sus ideas distorsionadas, sino por su llamamiento a la acción».


