Ciudad de México (AP).- El gobernador oficialista del estado de Sinaloa, Rubén Rocha, reapareció para comparecer ante la Fiscalía General de México que lo investiga a él y otros nueve funcionarios mexicanos por la acusación de narcotráfico que realizó la fiscalía de Nueva York que pidió su detención con fines de extradición.
A casi un mes del escándalo que golpeó al partido oficialista Morena y al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, Rocha acudió al Ministerio Público para atender la citación que se anunció el fin de semana.
El político oficialista, de 76 años, ratificó en su cuenta de X su inocencia y dijo que “con la frente en alto no dejaré de luchar porque la verdad prevalezca”. Rocha expresó su respaldo al sistema judicial mexicano y al estado de derecho.
El vicefiscal con licencia de Sinaloa, Damaso Castro, el senador oficialista Enrique Inzunza, y el ex director de la Policía de Investigación de Sinaloa, Marco Almanza Avilés, también comparecieron el martes en la Fiscalía General.
A finales de abril la fiscalía de Nueva York acusó de narcotráfico y tenencia ilícita de armas a Rocha, al alcalde de la capital de Sinaloa, Juan de Dios Gámez, y a otros ocho funcionarios activos y retirados de Sinaloa.
En la acusación se señaló a los diez funcionarios de desempeñar un papel fundamental a la hora de ayudar a la facción del Cártel de Sinaloa conocida como “Los Chapitos”, integrada por los hijos de excapo condenado Joaquín “El Chapo” Guzmán, a introducir fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina desde México a Estados Unidos.
Rocha, Gámez y Castro se separaron temporalmente de sus cargos para facilitar la investigación que abrió la Fiscalía General de México, mientras los exsecretarios de Seguridad y Finanzas del gobierno de Sinaloa, Gerardo Mérida y Enrique Díaz, se entregaron a mediados de mayo a las autoridades estadounidenses.


