Santo Domingo.— No hay plan, ni lo habrá, pues, ante el alza del petróleo, lo único seguro es el incremento de los precios de los combustibles y otros productos; todo se trata de intenciones (buenas o malas), pues en la sociedad actual es más importante lo que el marketing vende; o sea, el parecer por encima del ser.
Hoy no se gestionan crisis, se gestionan percepciones; en la simulación de la lucha por el poder, el mimetismo más poderoso es hacer creer que hay soluciones, todo en nombre de la democracia, pero ninguno de los actores es capaz de desafiar las causas que provocan nuestras debilidades históricas.
El oficialismo no plantea nada, pero los opositores exigen acciones que ellos nunca harían si estuvieran en el poder; puro populismo. ¿Cuál de los dos es peor? En el teatro político dominicano, de lo que se trata es de que la gente piense que todo está bien y que se está trabajando (de eso se encarga el gobierno), o también todo lo contrario (como lo presenta la oposición).
En el ecosistema en el que convivimos pueden juntarse un gato, una rata y un burro, y entenderse perfectamente, en una especie de “selva de cemento”, como diría Héctor Lavoe en una de sus canciones.

