Ni siquiera la burbuja en la que suele moverse la Fórmula 1 pudo escapar a la última ola de calor que ha azotado Europa durante la última semana. Las durísimas condiciones en el circuito de casa de Red Bull ofrecieron una interesante carrera de desgaste, con un panorama competitivo muy distinto al de Barcelona y que deja a algunos de los equipos punteros con más preguntas que respuestas.
La Fórmula 1 sigue siendo un deporte en el que no conviene mostrar demasiadas señales de debilidad, pero tras su dramático abandono en el Gran Premio de Canadá era evidente que George Russell empezaba a acusar el golpe.
Después de una racha de mala suerte completamente ajena a su rendimiento, también estaba empezando a verse superado por su mucho menos experimentado compañero de equipo, Andrea Kimi Antonelli. Una de las explicaciones apuntaba a la diferente manera en que ambos conseguían sacar partido a los nuevos neumáticos más estrechos de 2026.
¿Ha vuelto Russell tras la pole en Barcelona y una victoria de principio a fin en Austria? Quizá convenga contener el entusiasmo, porque Antonelli siguió pareciendo el más rápido de los dos a lo largo de ambos fines de semana.
Pero la importancia de este segundo triunfo del año para Russell es difícil de exagerar, no solo en términos del campeonato, sino también desde el punto de vista psicológico.
“Más allá del resultado, psicológicamente han sido unas carreras muy difíciles para mí. He recibido muchísimo apoyo, que me ha ayudado a mantenerme fuerte y seguir creyendo en mí mismo”, explicó Russell a Sky este domingo por la noche. “Eso es probablemente de lo que más orgulloso estoy en estas dos últimas carreras”.
Foto de: Alastair Staley / LAT Images via Getty Images
Si solo se hubiera tenido en cuenta la clasificación, McLaren habría sido una elección sencilla como gran decepción, ya que el equipo dio la sensación de prometer mucho para acabar siendo únicamente el cuarto más rápido a una vuelta en Austria. El motivo fue la llegada de mejoras decisivas por parte de Ferrari y Red Bull durante los dos últimos fines de semana.
Pero entonces llegó el domingo. El prometedor ritmo de Ferrari se desvaneció bajo el calor austríaco y tanto Lewis Hamilton como Charles Leclerc desaparecieron de la pelea con cualquier compuesto. Ambos sufrieron una degradación excesiva de los neumáticos traseros que descompensó por completo el equilibrio del coche.
El Gran Premio de Austria no será, ni mucho menos, la única carrera exigente de un verano europeo que se presenta infernal, por lo que Ferrari tendrá que descubrir rápidamente por qué fue tan competitiva en Barcelona y por qué no pudo repetir ese nivel en el Red Bull Ring.
El impresionante paquete de mejoras aerodinámicas que Red Bull estrenó en su circuito de casa resulta decisivo por varios motivos. En pista, por fin permitió a Max Verstappen volver a exhibir todo su potencial. El neerlandés regresó a la lucha por la victoria tras superar a Hamilton en un duelo que recordó a 2021 antes de lanzarse a la persecución de Russell.
Más allá de si retrasar su última parada fue o no la decisión correcta, Verstappen pareció sufrir problemas de comportamiento en el eje trasero que le impidieron lanzar un verdadero ataque al líder, conformándose con una segunda posición, su mejor resultado de la temporada.
Quizá aún más importante sea el mensaje que Red Bull empieza a enviar a Verstappen: el equipo demuestra que todavía es capaz de reconstruirse como una fuerza competitiva en 2026. Y ese es precisamente el tipo de proyecto que un piloto como Verstappen quiere seguir representando en el futuro.
Con el inevitable regreso de los rumores sobre sus cláusulas de salida el próximo mes, Red Bull necesitaba acertar con la evolución del RB22 para tranquilizar al entorno del tetracampeón. Aún no ha alcanzado ese objetivo por completo, pero el importante salto de rendimiento mostrado en Austria llega en el momento justo.
Ecos de 2021 mientras Max Verstappen y Lewis Hamilton protagonizaban un entretenido duelo rueda a rueda, antes de que Hamilton y Ferrari se desinflaran.
Foto de: Guido De Bortoli / LAT Images via Getty Images
“Sin fiabilidad, sin ritmo y sin puntos”. Ese fue el demoledor resumen de un Carlos Sainz abatido tras el fin de semana más complicado de Williams en lo que va de 2026, después de que un problema eléctrico obligara al español a abandonar.
Su compañero Alex Albon tampoco ocultó su frustración ante los medios.
“Este es nuestro nivel. Somos muy lentos. Muy, muy, muy lentos. Tenemos una degradación enorme. Y, simplemente, no somos lo bastante rápidos”.
Sainz y Albon cayeron eliminados en la Q1 junto a los Cadillac y los Aston Martin, quedándose a un segundo del ritmo de esos rivales de la zona media a los que el año pasado superaban con relativa comodidad.
Ambos pilotos están claramente desencantados con el rendimiento de Williams, algo lógico dadas las circunstancias. El equipo de Grove no está siendo capaz de cumplir las grandes promesas que había depositado en el reglamento de 2026 tras dedicar tantos recursos a este proyecto.
Quizá por eso el jefe del equipo, James Vowles, insiste en pedir paciencia y asegura que el Gran Premio de Azerbaiyán de septiembre contará con un coche prácticamente nuevo. Ese importante salto será imprescindible para mantener la confianza de sus dos pilotos.
A la sombra del equipo principal, Racing Bulls está completando silenciosamente una temporada muy sólida en 2026.
Foto de: Manuel Eletto
En el extremo opuesto, Racing Bulls se llevó la batalla de la zona media en Spielberg con Liam Lawson y Arvid Lindblad terminando noveno y décimo, exactamente las posiciones desde las que habían arrancado.
Ambos pilotos lograron sobreponerse a las elevadas temperaturas de los frenos para mantener cómodamente por detrás a los Audi y aprovechar un fin de semana más complicado de Alpine, después de lo que el jefe del equipo, Alan Permane, calificó como “un fin de semana prácticamente perfecto” para la escudería anglo-italiana.
Racing Bulls está firmando una temporada muy consistente, aunque sin llamar tanto la atención como el renacido Alpine. Actualmente marcha en camino de igualar la sexta posición del campeonato de constructores lograda el año pasado, al mismo tiempo que ofrece a Lindblad un entorno estable para seguir creciendo.
Mantener por fin una alineación de pilotos estable —algo que, sorprendentemente, no ocurre desde 2022— contribuiría enormemente a conservar esa dinámica positiva.
Cadillac sigue intentando solucionar sus distintos problemas de fiabilidad.
Foto de: Anni Graf – Formula 1 via Getty Images
Perdedores: Aston Martin, Cadillac
Al igual que ocurría con Ferrari y McLaren, este es un premio compartido, aunque por motivos completamente distintos.
Cadillac merece un enorme reconocimiento por seguir introduciendo un importante paquete de mejoras que está aportando avances reales en rendimiento. Sin embargo, el nuevo equipo de la Fórmula 1 continúa pagando el precio de su condición de debutante con una serie de errores, ya sean de puesta a punto, de operaciones en pista o de calidad de fabricación, que le impiden transformar todo ese trabajo en resultados.
Sea un equipo recién llegado o no, el propio jefe de la escudería, Graeme Lowdon, será el primero en reconocer que perder ambos coches por problemas de frenos en llamas tras apenas unas vueltas es algo inaceptable en la Fórmula 1.
Al mismo tiempo, Cadillac está superando con claridad a un Aston Martin en crisis únicamente por rendimiento puro, hasta el punto de clasificarse un segundo por delante del equipo de Silverstone en uno de los circuitos más cortos del calendario.
Lance Stroll puso fin pronto a su sufrimiento al abandonar poco después de la mitad de la carrera debido a un fallo del sistema híbrido Honda.
Fernando Alonso no tuvo esa suerte y se vio obligado a completar toda la distancia de carrera, aunque terminó con tres vueltas perdidas.
En honor a su enorme capacidad de resiliencia, el bicampeón del mundo intentó quedarse con lo positivo: “Intentamos recopilar datos para el equipo. Probablemente sea lo único que podemos hacer ahora mismo con el paquete y el ritmo que tenemos. Utilizar esa información para el futuro y, cuando llegue el coche nuevo, ojalá estemos mucho mejor preparados”.
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