Ferrari se desmoronó bajo el calor sofocante de Spielberg. Tras el inesperado triunfo de Lewis Hamilton en Barcelona, el equipo de Maranello sufrió un duro revés en el GP de Austria, siendo de repente la cuarta fuerza detrás de Mercedes, Red Bull y McLaren.
Ver a Charles Leclerc en primera fila de la parrilla junto al poleman George Russell hizo creer que, tras los errores de configuración del SF-26 en los entrenamientos, se había encontrado la forma adecuada de aprovechar el potencial del monoplaza.
El resultado final fue decepcionante: Lewis Hamilton acabó quinto a 26 segundos del ganador, mientras que el monegasco terminó octavo a 45 segundos. En definitiva, un desastre que superó las previsiones más prudentes del equipo.
Pero, ¿qué ha pasado? La primera valoración general tiene que ver con el motor. Ferrari ha estrenado el 067/6 con las primeras modificaciones del ADUO y es como si no se hubieran notado. La pequeña mejora del motor turbo de seis cilindros no ha tenido ninguna influencia en un circuito caracterizado por sus largas rectas.
Ferrari, para no alimentar falsas expectativas, siempre ha hablado únicamente de una ganancia de entre 5 y 7 CV, es decir, el 20% de la diferencia de 25 cv medida respecto al punto de referencia (Red Bull). La sensación, dejada clara por Mattia Binotto, jefe de Audi, es que Mercedes, una vez conseguido el ADUO haya sacado todavía más partido a su motor, liberando otra decena de caballos que tenía guardados, hasta el punto de aniquilar a cualquiera de sus rivales.
En Brixworth, por lo tanto, han demostrado que saben ganar incluso sin el ADUO, jugando duro, no solo psicológicamente, tras haber recibido una sonora paliza en Barcelona.
Mercedes ha hecho valer su supremacía incluso sobre la unidad de potencia Red Bull, que ha sido considerada por la FIA como la referencia. Se han quitado las máscaras en las que solo creía la FIA. Russell, para recargar la batería, se permitía reducir marcha antes de las curvas 1, 3 y 4, aprovechando la enorme potencia extra sin perder rendimiento. También es interesante destacar que en el tramo entre las curvas 5 y 6 y al entrar en la 9, tenía una entrega de potencia de 2 mil revoluciones más que Hamilton.
Detalle técnico del Ferrari SF-26
Foto de: AG Photo
En cuanto al uso de la unidad de potencia (PU), conviene recordar también que Leclerc no metía la octava marcha entre las curvas 3 y 4 ni entre la 8 y la 9, lo que demuestra que existen diferencias cada vez más marcadas entre los pilotos del Cavallino.
Una vez constatada la diferencia de motor, que no se va a reducir esta temporada (en el radar de velocidad, el Mercedes alcanzó los 334,5 km/h, frente a los 319,3 del Ferrari), hay que preguntarse por qué Ferrari llegó a esta carrera en una crisis tan profunda, cuando normalmente pierde más en la clasificación y consigue defenderse más en carrera.
El primer elemento a destacar es precisamente el trazado del circuito: aparte de la Remus (curva 3), en Spielberg no hay curvas de baja velocidad en las que pudieran destacar las cualidades del SF-26. Entonces, el famoso FTM, en lugar de ser una ventaja, acabó siendo ser un problema. Ya no se trataba de carga aerodinámica, sino de resistencia al avance.
¿El resultado? Los neumáticos traseros se sobrecalentaron y los dos SF-26 empezaron a patinar al salir de las curvas, cuando en realidad deberían haberse potenciado las cualidades de tracción que habían destacado en Barcelona.
Leclerc lo expresó con claridad: “El sábado seguí una estrategia más parecida a la que me había permitido rendir bien el año pasado. Pero nunca funcionó, porque la parte trasera nunca estuvo bien”.
Ferrari había salido a perseguir a los Mercedes y, en cambio, tuvo que lidiar con los McLaren, optando por una estrategia de tres paradas ante el excesivo desgaste de los neumáticos. El SF-26, que siempre ha “sufrido” con los neumáticos blandos, solo rindió mejor con esas gomas en Austria, lo que indica que las anomalías experimentadas en Spielberg fueron realmente numerosas e inusuales.
Es hora de pasar página y mirar hacia Silverstone, otro circuito teóricamente complicado para Ferrari, ya que prima la eficiencia aerodinámica frente a la búsqueda de carga, pero es lícito pensar que, ante su público local, Lewis Hamilton pueda levantar la cabeza…
Verstappen, de Red Bull Racing, adelanta a Hamilton y a Ferrari
Foto de: Sam Bagnall / Sutton Images vía Getty Images
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