
Dos graves incidentes con drones se reportaron ayer en el aeropuerto JFK, el principal terminal aéreo de Nueva York y están siendo investigados por el FBI y la Administración Federal de Aviación (FAA).
Temprano el lunes, cerca de las 7:15 a.m., un vuelo de JetBlue fue golpeado por un dron mientras aterrizaba. Según el piloto el incidente ocurrió a unos 3,000 pies de altura durante la aproximación a la pista. El avión aterrizó sin problemas y la aerolínea informó que no hubo daños.
“Chocamos con un dron allá atrás, en el viraje, cuando nos acercábamos (…); solo quería informarles”, dijo el piloto a un controlador aéreo. Se trataba del vuelo 948 procedente de Las Vegas.
Una inspección posterior al vuelo no reveló daños en la aeronave, pero la FAA indicó que investigaría el incidente. “La seguridad es la máxima prioridad de JetBlue, y colaboraremos en cualquier investigación pertinente”, declaró la aerolínea en un comunicado.
Horas más tarde un piloto de helicóptero afirmó que estuvo a punto de colisionar con un dron cerca del aeropuerto John F. Kennedy. “Por poco choco con un avión a control remoto gigantesco justo ahí, en Floyd Bennett (Marine Park, Brooklyn)”, dijo a los controladores aéreo. “…Uno grande, a 500 pies de altura”.
Todo esto ocurre tras otro incidente similar registrado el viernes en el aeropuerto de Newark (NJ), al otro lado del río Hudson.
La FAA afirma recibir más de 100 quejas al mes sobre aeronaves no tripuladas en espacios aéreos donde no deberían estar; precisamente por esta razón, lanzó una campaña de seguridad pública este mismo mes. “La realidad es que la gente sigue sin cumplir las normas, y basta con un solo caso para acabar destrozando un motor o impactando contra la cabina de mando“, señaló John Nance, experto en aviación y colaborador de ABC News.
Nance explica que, dado que los drones no pueden detectarse a menos que se vean físicamente, la simple distracción puede resultar peligrosa, ya que la detección podría producirse demasiado tarde para evitar el impacto.


