Ante la volatilidad de Donald Trump, la Unión Europea se ha visto obligada a buscar nuevos socios comerciales. Ante el recelo con China, la India se ha postulado como un aliado regional con una capacidad de mantener un equilibrio casi inverosímil en sus relaciones con … actores antagonistas. Eva Borreguero, profesora de Ciencia Política en la Universidad de Complutense de Madrid y experta en la geopolítica del Indo-Pacífico, conversa con ABC sobre el papel de la India en el nuevo orden global.
—¿Es la India una potencia emergente o una consolidada?
—Es el país más poblado del planeta, la mayor democracia del mundo… La gran duda es si superará a China y qué nivel tendrá entre las tres primeras potencias mundiales. Pero ya es una potencia mundial global, avalada por los datos.
—¿Qué relación hay ahora mismo entre China y la India y su proyección de ambas hacia el Indo-Pacífico?
—Son los dos países principales de Asia, los más poblados. La segunda y cuarta economía global. Y, de manera natural, son competidores por el liderazgo regional en Asia y el Indo-Pacífico. A su vez, sus alianzas con terceros los imbrican en una rivalidad global. Pero Delhi tiene una gran dependencia económica hacia Pekín. Además, China tiene una ventaja enorme en el Tíbet, que es el acceso y el control del agua de los grandes ríos de Asia meridional y sudoriental: el Brahmaputra, el Indo y el Mekong. El agua es un tema estratégico y parte de una rivalidad fronteriza. Luego, la India está ampliando cada vez más su presencia en el Indo-Pacífico a través de la ampliación de su diplomacia naval y presencia marítima. Se están confluyendo en ámbitos de competencia espacial, marítima y territorial.
—¿Cómo consigue la India articular el multialineamiento en sus relaciones?
—Uno de los rasgos propios de la India es el saber manejar lo que ellos llaman autonomía estratégica, y lo hacen con una gran habilidad. Pueden mantener alianzas con países antagonistas o excluyentes entre sí, y esto ha sido una habilidad enorme por parte de la India sin generar desconfianza. Es algo inherente a la propia filosofía de pensamiento tradicional indio; entienden que se pueden estar en alianzas con países excluyentes entre sí. También porque la India no tiene un conflicto abierto. Precisamente esa falta de alineamiento completo permite que tenga unas relaciones medias con países tan distintos. No es vista como una potencia de aspiración hegemónica que se pueda alinear claramente en detrimento en concreto con otro país.
—¿Puede mantener esta estrategia a largo plazo?
—Lo van a intentar, porque esta ha sido el continuo histórico de la India desde su independencia. También es una incógnita, porque la India como potencia mundial neutra puede jugar un papel determinante en un conflicto en un sentido o en otro. Navega muy bien por estas aguas de autonomía estratégica, le permite tener múltiples alianzas, disminuir rivalidades. Si en un momento dado cambia de decisión, se lo guardan para ellos.
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India. La nueva potencia global
—Decía que no tiene grandes conflictos, pero en Cachemira hay uno sin resolver.
—Su relación con Islamabad es su asignatura pendiente. En el momento en que China aporta ayuda y aviones a Pakistán, esto se convierte en un foco de preocupación real. En Cachemira confluyen la India, China y Pakistán, y esta región está muy cerca de Delhi; además de que el agua que llega a su país vecino desde el Tíbet pasa por ahí. Debido a estos factores –estratégico, recursos hidráulicos e identitarios– y la convergencia de tres potencias nucleares, es un foco importante de conflicto.
—¿Qué papel puede jugar India en la escena global?
—Puede jugar un papel muy importante como potencia media liberal sumando fuerzas con otras potencias de condiciones similares como son Japón, Corea, la Unión Europea… Desde su neutralidad, puede alterar el equilibrio de fuerzas según donde se ponga. El propio tratado de libre comercio con la Unión Europea, de repente, nos da un mercado de 2.000 millones de consumidores. Por su peso demográfico, económico, su capacidad de generar conocimiento, nuevas tecnologías, etc.
—¿Y con España?
—En el ámbito comercial es fundamental toda la industria de agroalimentación, por ejemplo. España puede vender aceite de oliva, alimentos, transferencia de conocimiento en temas de turismo, arquitectura… Luego, la India tiene un gran potencial en todo el ámbito de las tecnologías, la inteligencia artificial. La India es un país de ingenieros, su economía actual se ha desarrollado a través de las nuevas tecnologías, ahí hay un gran potencial.
—¿Se puede erigir la India como portavoz del Sur Global, como pretende?
—Primero, no sé si hay un Sur Global cohesionado. A partir de ahí lo que sí que hay es una aspiración, porque hay varios planos de de colaboración y competencia. Se puede ver en los BRICS. La India forma parte de ellos, pero está con China cuando tienen esta relación. Pero la India tiene unas credenciales muy buenas: es un país con pasado colonial. Además, ha tenido un desarrollo en los últimos veinte años muy rápido en nuevas tecnologías. Y por su neutralidad, su defensa de valores liberales, de la democracia, aunque no está libre de tensiones, pero no obstante es una una gran democracia; le concede una serie de ventajas frente a otros competidores como Rusia, China o Brasil.
—Hay voces dentro y fuera del país que critican a Modi precisamente por su deriva más autoritaria, que erosiona por ende la democracia. ¿Qué le parece?
—Ha habido efectivamente una erosión de la democracia en libertad de expresión, en prensa, en mayores tensiones con las minorías, también una mayor reafirmación de la identidad hindú en respuesta a la demanda de la población. Y al mismo tiempo ha llevado un desarrollo económico importante.
—¿Y cómo se alinea eso entonces con la Unión Europea?
—Se alinea porque la India sigue siendo una democracia. Es decir, que tiene estas tensiones, tiene estas derivas, pero es una democracia. Y lo que explica la India es que no hay un único modelo de democracia, hay que tener en cuenta las culturas propias y sus necesidades, mientras haya elecciones que se respeten. También está el añadido de que, por ser un mercado de 1.450 millones de personas, posee una serie de ventajas que tienen mucho peso. En la India hay esa deriva, pero aún es una democracia, eso no hay que olvidarlo.


