Estudio alerta aumento de PM2.5 y metales pesados en el aire de Santo Domingo desde 2019 #FVDigital

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Santo Domingo. – La presencia de sustancias nocivas para la salud en el aire que respira la población de Santo Domingo de Guzmán se incrementa de manera progresiva y preocupante, según halló una académica e investigadora dominicana.

En su investigación “Concentración de metales pesados en material particulado: un caso de estudio desde Santo Domingo, República Dominicana”, realizada en 2022, Carime Matos, directora del Instituto de Química de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, reveló que para ese año la presencia en el aire de elementos que provocan males respiratorios, enfermedades del corazón y cáncer se había incrementado en más de 60 % con relación a 2019.

Habló públicamente por primera vez de esos resultados en el podcast “Dos y Cuatro Patas”, de la periodista Claudia Fernández Lerebours.

Indicó que factores como el alto tránsito vehicular, la falta de pavimentación de las calles, la quema de basura y el polvo del Sahara han incrementado la presencia de material particulado fino en el aire, exponiendo a la población a niveles de contaminación incompatibles con la salud.

Explicó que el material particulado fino (PM2.5) está compuesto por diminutas partículas capaces de penetrar profundamente en los pulmones y llegar al torrente sanguíneo.

Estas partículas, “alrededor de 30 veces más pequeñas que un pelo humano”, pueden provocar daños respiratorios, cardiovasculares y aumentar el riesgo de cáncer, según detalló la investigadora.

El estudio, realizado en escuelas, universidades y parques del Distrito Nacional, comparó los niveles actuales de contaminación con mediciones previas.

Mientras investigaciones anteriores registraban concentraciones cercanas a 38 microgramos por metro cúbico, la investigación de Matos encontró “en algunos sitios hasta 100 microgramos por metro cúbico de aire”, lo que confirma un incremento significativo en la presencia de partículas nocivas.

Entre las principales fuentes de contaminación identificadas se encuentran el tránsito vehicular, la quema de combustibles fósiles y de basura, así como el polvo suspendido en calles sin pavimentar.

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Se suma el impacto del polvo del Sahara, que transporta minerales y partículas gruesas que agravan la situación ambiental en el Caribe.

La investigadora advirtió que la normativa dominicana vigente permite niveles de contaminación muy por encima de los estándares internacionales.

Mientras la Organización Mundial de la Salud recomienda un límite de 15 microgramos para PM2.5, la regulación local establece un máximo de 65, lo que, según Matos, “nos coloca en una senda de mayor peligro cada vez”.

Como parte de sus recomendaciones, la académica llamó a fortalecer la red de monitoreo de calidad del aire, que actualmente cuenta con solo seis equipos a nivel nacional y ninguno capaz de medir PM2.5.

Insistió en la necesidad de políticas públicas que regulen el tránsito, mejoren la gestión de residuos y promuevan energías más limpias.

Subrayó la importancia de la educación ambiental y de acciones individuales, como evitar la quema de basura, mantener los vehículos en buen estado y utilizar el transporte público.

Todos respiramos el mismo aire”, dijo, enfatizando que la salud colectiva depende de decisiones tanto institucionales como ciudadanas.



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