Al término del Gran Premio de Barcelona-Catalunya, Toto Wolff lo dejó claro: “Siempre hemos dicho que no queríamos imponer órdenes de equipo, pero hoy hemos perdido la carrera también por no haber querido dar una orden de equipo. Es un problema que tendremos que abordar en el futuro”.
En el GP de Austria tampoco hubo órdenes de equipo, en gran parte porque realmente no se necesitaron, pero hubo un momento de la carrera en la que las decisiones estratégicas del muro de Mercedes merecen cierta reflexión.
En la vuelta 42, George Russell lideraba la carrera con poco más de un segundo de ventaja sobre Max Verstappen y unos siete segundos sobre Andrea Kimi Antonelli. Ante el temor a un posible “undercut” por parte de Red Bull, Mercedes llamó a Russell a boxes en la vuelta siguiente, poniendo fin a un stint de 24 vueltas con neumáticos duros. Verstappen se puso momentáneamente al frente de la carrera, optando por alargar su tanda en un intento de abrir una ventaja e intentar un ataque final a Mercedes.
En ese momento se decidió el final de la carrera: los estrategas de Mercedes decidieron dejar a Antonelli en la pista, prolongando su tanda. Verstappen paró en la vuelta 49, cuando el italiano ya se había colocado a menos de dos segundos del Red Bull.
Tras la parada de Max, Antonelli se mantuvo en pista durante otras dos vueltas, perdiendo unos dos segundos y medio respecto a Russell y Verstappen. Un retraso que, a la luz del resultado final, cobra una importancia nada desdeñable: al pasar por la bandera a cuadros, Antonelli terminó a unas tres décimas de Verstappen y a menos de dos segundos de su compañero de equipo.
Andrea Kimi Antonelli, Mercedes
Foto de: Guido De Bortoli / LAT Images vía Getty Images
“Creo que fue la estrategia adecuada en el momento adecuado, porque cuando Kimi volvió a pista tras la última parada, Piastri estaba a solo 1,8s de él. Creo que la estrategia funcionó. Kimi perdió la carrera en las primeras curvas, tras salir en modo ataque total. Eso le llevó a cometer un error en la freanda en la curva 1, en la curva 3 y en la curva 4. Pero me gusta ese enfoque, es exactamente lo que espero de él”, dijo Wolff.
No hay duda de que Antonelli desperdició una gran oportunidad en las dos primeras vueltas. Sin embargo, surgen algunas dudas sobre la explicación dada por Wolff respecto al retraso de la última parada en boxes. “Prolongar el stint de Kimi al final dio sus frutos. Cada vuelta más supone unas dos décimas y media de ventaja gracias a unos neumáticos más nuevos que el resto, y por eso Antonelli iba tan rápido en la recta final”.
Incluso si damos por buena la diferencia indicada por Wolff, de aproximadamente dos décimas y media por vuelta, el ritmo de Antonelli en la última parte de la carrera cuenta una historia diferente. En la vuelta 54, perdía 13.642s respecto a Russell. Siguiendo el razonamiento del director de Mercedes, la ventaja que le daban los neumáticos más nuevos debería haberle permitido recuperar unos cinco segundos en las 18 vueltas restantes. Pero en realida Antonelli recuperó más del doble.
Hay además otro dato que alimenta las dudas. Su ritmo se mantuvo prácticamente inalterado hasta la línea de meta, sin ningún indicio de degradación. En la vuelta 59 registró un tiempo de 1:10.374, mientras que diez vueltas más tarde, a solo dos giros de ver la bandera a cuadros, hizo un 1:10.407. Una diferencia prácticamente insignificante. De hecho, Antonelli terminó la carrera con unos neumáticos que aún estaban en pleno rendimiento. De ahí surge la duda: si le hubieran llamado a boxes tres o cuatro vueltas después que a Russell, o al mismo tiempo que Verstappen, el final de la carrera podría haber sido muy diferente.
Quizá el muro de Mercedes, junto con el garaje remoto de Brackley, subestimó el ritmo que Antonelli habría sido capaz de mantener en el último stint. O tal vez la decisión fue motivada por el deseo de evitar un final que habría expuesto a Russell al ataque de su compañero. Es imposible determinarlo con certeza, pero la duda existe. Por lo tanto, es nevitablemente que nos venga a la mente precisamente aquella reflexión que pronunció Toto Wolff tras el Gran Premio de Barcelona.
Andrea Kimi Antonelli, Mercedes
Foto de: Guido De Bortoli / LAT Images vía Getty Images
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