Santo Domingo.- A pocas semanas de que entre en vigor la obligatoriedad de la facturación electrónica para las pequeñas y medianas empresas en República Dominicana, especialistas advierten que el principal desafío ya no radica únicamente en la tecnología, sino en la adaptación operativa de los negocios.
De acuerdo con la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), las empresas tienen como fecha límite el 15 de mayo de 2026 para implementar el sistema. Aunque el debate público se ha centrado en plazos y requisitos técnicos, expertos señalan que muchas organizaciones aún no dimensionan los cambios internos que exige esta transición.
Desde la plataforma Alegra.com, su gerente para República Dominicana, Carolina Felizzola, explicó que la facturación electrónica implica más que emitir documentos digitales, ya que obliga a las empresas a reorganizar procesos internos y fortalecer la capacitación del personal.
Ajustes internos y cambios en la operación
Felizzola advirtió que el mayor reto se encuentra en la transformación de los procesos administrativos y contables, especialmente en empresas que han retrasado su implementación.
“La facturación electrónica no solo implica emitir un comprobante digital, sino también adaptar procesos internos y reorganizar la gestión financiera”, señaló.
En ese sentido, un análisis de Alegra identifica que muchas pequeñas y medianas empresas enfrentan dificultades para adaptar sus flujos tradicionales a entornos digitales, lo que incluye desde la emisión de facturas hasta la conciliación contable y el control financiero.
Capacitación y reorganización de procesos
Entre los principales retos destacan la capacitación del personal, la integración de sistemas digitales con la gestión financiera y la reorganización de los procesos de aprobación y control interno.
- La empresa también subraya que abril representa un periodo clave para que las organizaciones avancen en una implementación gradual que permita ajustes antes de la entrada plena en vigor de la medida.
Felizzola añadió que la adopción anticipada facilita la transición y reduce riesgos operativos. “Muchas empresas aún están evaluando el impacto no solo tributario, sino también administrativo y financiero”, indicó.
Más allá del cumplimiento normativo, especialistas coinciden en que la facturación electrónica representa una oportunidad para la modernización de la gestión empresarial, al mejorar el control financiero y la eficiencia operativa de las empresas.


