Por Elmer Féliz. – El empresario Elon Musk se convirtió en la primera persona en la historia en alcanzar una fortuna superior a un billón de dólares (un trillion en inglés), impulsado por la histórica salida a bolsa de SpaceX, que elevó la valoración de la compañía por encima de los US$2 billones.
La empresa aeroespacial debutó en el mercado bursátil el 12 de junio tras fijar el precio de su oferta pública inicial (IPO) en US$135 por acción, una operación que recaudó alrededor de US$75 mil millones y se convirtió en la mayor salida a bolsa registrada hasta la fecha.
Durante su primera jornada de cotización, las acciones subieron cerca de un 19 %, llevando la capitalización bursátil de la compañía hasta aproximadamente US$2.1 billones.
El extraordinario desempeño bursátil disparó el patrimonio de Musk por encima de los US$1.1 billones, según estimaciones de medios financieros internacionales.
Su mayor riqueza proviene de su participación en SpaceX, valorada en cientos de miles de millones de dólares, además de sus acciones en otras compañías como Tesla.
La salida al mercado de SpaceX era considerada desde hace años uno de los eventos más esperados de Wall Street. Fundada en 2002, la compañía ha revolucionado la industria espacial con sus cohetes reutilizables, sus contratos con la NASA y el crecimiento de Starlink, su red global de internet satelital.
Los inversionistas también apuestan por el potencial de la empresa en áreas como inteligencia artificial, comunicaciones y exploración espacial.
Sin embargo, el hito financiero también ha reavivado el debate sobre la concentración de riqueza en manos de un reducido grupo de multimillonarios. Mientras sus seguidores consideran a Musk uno de los empresarios más influyentes e innovadores de la era moderna, sus críticos cuestionan el creciente poder económico y político que acumula el magnate tecnológico.
Más allá de la controversia, la salida a bolsa de SpaceX marca un antes y un después en la historia de los mercados financieros. El ascenso de Musk al exclusivo club de los “trillonarios” refleja no solo el auge de las empresas tecnológicas y espaciales, sino también la confianza de los inversionistas en proyectos que hace apenas dos décadas parecían propios de la ciencia ficción.


