El sargazo comenzó a apostarse en gran escala en las costas de República Dominicana en el 2011 y desde entonces se sumó a las problemáticas del país, motivando la promulgación de un decreto y reuniones bilaterales que aún no muestran progresos, mientras amenaza al ecosistema, la salud y al turismo.
Este es un fenómeno natural que consiste en la acumulación de algas pardas flotantes en el océano Atlántico. Afecta la vida marina; al reducir el oxígeno y la luz en el agua, provoca la muerte de peces, corales y otras especies. Cuando se descompone en la costa, libera gases tóxicos que pueden causar mal olor, irritación de la piel, dolor de cabeza y problemas respiratorios en las personas.
En el turismo, impacta económicamente, por deteriorar la belleza y la calidad de las playas.
Este miércoles el Ministerio de Medio Ambiente comunicó que las algas alcanzaron un nivel crítico en el Caribe, donde actualmente flotan entre 70 y 80 millones de toneladas, una cantidad que duplica la del año anterior.
El fenómeno que se daba en épocas determinadas enciende una alerta en el país y otros de la región donde se mantiene constante.
El viceministro de Recursos Costeros y Marinos, José Ramón Reyes, hizo un llamado para que instituciones públicas, el sector privado y los organismos internacionales trabajen de manera coordinada para enfrentar la situación.
¿Pero cuándo el gobierno dominicano verá el sargazo como una oportunidad de economía circular?
En países desarrollados como Estados Unidos, Francia, Finlandia y Australia, en lugar de que el sargazo sea un desecho, es transformado en abono y composta para la agricultura, pero también fabrican papel higiénico, suelas de zapatos, entre otros productos, haciendo del problema un impulso económico.
Decreto núm. 122-26
El presidente de la República, Luis Abinader, emitió en enero el Decreto núm. 122-26, mediante el cual modifica el artículo 3 del Decreto núm. 379-23, del 21 de agosto de 2023, con el propósito de fortalecer y actualizar la estructura del Gabinete de Lucha contra el Sargazo, a fin de hacer más efectivo su funcionamiento.
Cooperación con Japón
El gobierno de Japón donó en el mes de mayo diversos equipos al país para fortalecer las operaciones en la lucha contra el sargazo.
El país asiático entregó al Ministerio de Turismo, Ministerio de la Presidencia y al MITUR seis camiones volquetes, cinco barredoras y cinco tractores para reforzar las labores de recolección, contención y manejo de las algas en distintas zonas costeras y turísticas del país.
Sin embargo, los esfuerzos no han sido suficientes ya que la excesiva cantidad de sargazos que se aproxima en este año amenaza también la costa norte del país, zona donde su paso era limitado.
El fenómeno comienza a generar preocupación en Puerto Plata, Río San Juan, Las Terrenas, Rincón, lo que desafía la logística y la economía de su recolección, ya que no se limita a la acumulación de algas sobre la arena.
“Cuando el sargazo permanece durante largos períodos en el agua o llega al fondo marino, inicia un proceso de descomposición que reduce considerablemente los niveles de oxígeno en los ecosistemas costeros”, explicó Medio Ambiente.
Amenaza el turismo
República Dominicana se ha consolidado como el segundo país con más turistas internacionales en los últimos años, después de México, atraídos principalmente por las bellezas de sus playas y que se ve amenazados por la alta presencia del sargazo.
En varias ocasiones comerciantes de las costas han denunciado la baja de visitantes por las condiciones opacas de las algas marrones que avistan en playas de diferentes puntos del país.
El olor que emana, no solo representa pérdidas económicas para sus locales sino también para la salud, ya que la alta exposición puede provocar problemas respiratorios e irritación en la piel.


