Cuando los medios de comunicación se reunieron en la zona VIP de Red Bull durante la primera semana de test invernales en Bahrein, la mayoría de los periodistas se preguntaban cómo respondería Max Verstappen a la nueva normativa. Al fin y al cabo, el holandés ya había advertido sobre esta fórmula de motores en el verano de 2023, y había declarado abiertamente que, en su opinión, iba por mal camino.
En Sakhir, Verstappen no se contuvo y utilizó expresiones como “Fórmula E con esteroides” y “anticompetición”. Expresó críticas similares en Australia y China, tras lo cual cambió el enfoque. Tras recibir cierto apoyo de las altas esferas, el mensaje ahora es que puede resultar más constructivo debatir los principales problemas del Gran Circo entre bastidores.
Estas conversaciones han tenido lugar no solo con la FIA, sino también con el director ejecutivo de la F1, Stefano Domenicali, tal y como explicó este último en una entrevista exclusiva con Motorsport.com.
“Ya me conoces, respeto mucho a Max. Hablo mucho con él y, por supuesto, tiene opiniones muy firmes al respecto“, dijo Domenicali. “Pero creo que entenderá que hay un panorama más amplio. A mí me pueden gustar ciertas cosas, o no, o gustarme más o menos, pero en cierto modo todo el mundo tiene que entender que [hay] ciertas razones [detrás de ello]”.
Esas razones se remontan a cómo surgió el reglamento actual. Cuando comenzaron las discusiones hace cinco años, la industria automovilística parecía estar muy comprometida con la electrificación. La Fórmula 1 se sintió obligada a avanzar en una dirección similar, en parte para atraer a Audi y Honda.
Desde entonces, el panorama ha cambiado en varios aspectos. En primer lugar, el impulso hacia la electrificación pura ha disminuido, en cierta medida. La normativa de la Unión Europea ha cambiado, y Ford ha comunicado a esta web que ha dado marcha atrás en su decisión anterior de dejar de fabricar turismos propulsados exclusivamente por motores de combustión interna.
Mira: Entrevista exclusiva con el CEO de la F1, Stefano Domenicali
Además, se ha demostrado una vez más que los fabricantes pueden cambiar su estrategia comercial —incluida la participación en la F1— de un momento a otro, dependiendo de factores externos.
“Fíjate en lo que hicieron en Renault”, señaló acertadamente Domenicali. “Renault formaba parte de la mesa de negociaciones para decidir este tipo de motor. Y luego tomaron la decisión de marcharse. Eso es lo que digo. No podemos encontrarnos en una situación en la que la crisis del mercado pueda llevar al fabricante a tomar ciertas decisiones difíciles para dar prioridad a otras iniciativas. Por lo tanto, tenemos que proteger eso”.
¿Un rumbo diferente para la próxima normativa?
Esto significa que es probable que el próximo ciclo normativo sea diferente. Personalmente, Domenicali espera que se haga menos hincapié en la electrificación y más en los combustibles sostenibles y el motor de combustión interna.
“Personalmente, lo veo claro, pero, por supuesto, corresponde a la FIA proponerlo: una especie de combustible sostenible como eje central del futuro, con un equilibrio diferente entre lo que podría ser la electrificación en el futuro y un potente motor de combustión interna“, afirmó.
Cuando Domenicali habla de un “equilibrio diferente”, el ambiente en el paddock parece estar cambiando en la misma dirección, potencialmente incluso hacia un regreso al motor V8, con un componente eléctrico más reducido. Es una fórmula con la que, entre otros, Ford —como Mark Rushbrook declaró a Motorsport.com el año pasado— podría conformarse.
Logotipo de Ford
Foto: Motorsport Images
El interés por un cambio de este tipo parece mayor que hace unos años, tanto en la industria automovilística como en el paddock de la F1. No es casualidad que Domenicali añadiera que la FIA y la F1 deben trabajar con un marco determinado, que no dependa por completo de los fabricantes originales.
“Los fabricantes son una pieza fundamental de lo que hacemos. Tenemos que darles las gracias cada día y cada noche porque sin ellos sería imposible“, subrayó Domenicali.
“Pero no podemos seguir en una situación en la que los fabricantes puedan dictar el ritmo del deporte. Esa es una lección aprendida que creo que nos permitirá, junto con la FIA, que es el organismo regulador, encontrar el paquete adecuado que permita que ambos mundos convivan, porque queremos que los fabricantes estén presentes, sin lugar a dudas”.
Los próximos años serán cruciales para la decisión de Verstappen
Si el futuro se inclina efectivamente hacia un motor de combustión interna con combustibles sostenibles, hay dos cosas claras sobre las perspectivas de Verstappen en la F1.
En primer lugar, que tendrá que aguantarse este año, ya que el producto —incluso tras los ajustes previos al Gran Premio de Miami— no satisfará plenamente sus preferencias. Y en segundo lugar, que la perspectiva a largo plazo se ajusta más a lo que le gustaría ver.
Reiteró esto último esta semana, durante un evento de Viaplay en Ámsterdam, donde indicó que un motor V8 o un V10 sería su preferencia para el próximo ciclo. La segunda opción, a pesar de que Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA, la defendió el año pasado, parece demasiado ambiciosa, pero un V8 podría no ser tan descabellado.
Teniendo esto en cuenta, quedan dos preguntas sobre el futuro de Verstappen y el de la F1 en su conjunto. Primero: si el próximo ciclo toma una dirección diferente, ¿cuándo se introducirá? Y segundo: ¿se puede encontrar un compromiso para los años intermedios con el que puedan convivir los pilotos más críticos?
En cuanto a la primera pregunta, se trata de un equilibrio entre varios factores. Formalmente, el reglamento actual se extiende hasta 2030, lo que significa que las nuevas normas sobre unidades de potencia entrarían en vigor en 2031. Pero con una mayoría cualificada, teóricamente podría adelantarse. Sin embargo, esto debe sopesarse frente a las enormes inversiones que los equipos y los fabricantes han realizado en las normas actuales, y su depreciación.
Max Verstappen, Red Bull Racing
Foto de: Alastair Staley / LAT Images vía Getty Images
Precisamente porque se trata de temas importantes, Domenicali explicó que, en su opinión, hay que elegir un camino este año: “No podemos perder demasiado tiempo, porque el tiempo pasa muy rápido. Tenemos que ser lo suficientemente firmes como para no quedarnos acorralados, tenemos que decidir lo antes posible”, dejó claro el director ejecutivo de la F1.
En cuanto a la segunda pregunta —qué se puede hacer en los próximos años—, Verstappen ha depositado sus esperanzas en “cambios más importantes” de cara a 2027. Cuando se mencionó en Ámsterdam las conversaciones constructivas con Domenicali, el piloto de Red Bull calificó de positivo que esas discusiones se estén llevando a cabo ahora, pero subrayó que aún es necesario hacer más.
“Sin duda hemos hablado y eso ya es un avance. El problema es que se pueden retocar un poco estas normas, pero en el fondo hay algo que no funciona. No todo el mundo lo admitirá públicamente, pero es así de simple“, comentó el neerlandés.
“Hay gente que, naturalmente, ve una ventaja en eso en este momento y está tratando de aprovecharla. Y eso es completamente lógico, no tengo ningún problema con eso. Pero me encanta la auténtica Fórmula 1, y ahora mismo, en muchos sentidos, ese no es el caso”.
El tetracampeón añadió que no lo dice solo por él: “Estoy intentando mejorarlo. Aunque pueda dejarlo dentro de dos o tres años, sigue siendo por el futuro. Por el bien de los demás pilotos, espero que siga siendo un deporte de verdad”.
Max Verstappen, Red Bull Racing
Foto de: Simon Galloway / LAT Images vía Getty Images
En el paddock también hay voces que piden que el motor de combustión interna tenga algo más de protagonismo en 2027. En teoría, esto podría lograrse de varias maneras, por ejemplo, regulando el caudal de combustible. En opinión de Verstappen, seguiría sin ser lo ideal, ya que una solución que le satisfaga solo es posible en el siguiente ciclo, pero al menos podría aliviar el problema en ciertos aspectos.
El panorama general significa que, desde la perspectiva de Verstappen, puede que 2026 ya no sea un año salvable, pero que las perspectivas a más largo plazo, especialmente de cara a 2030, podrían resultar bastante atractivas.
La pregunta sigue siendo si está dispuesto a quedarse tanto tiempo, y solo el cuatro veces campeón del mundo puede responder a eso. Depende de su vida privada —ya que, como él mismo ha dicho, no quiere seguir compitiendo cuando llegue a los cuarenta años— y de las soluciones provisionales que la F1 pueda encontrar para los próximos años. Y esos son precisamente los temas que se debatirán una vez que se hayan ultimado los ajustes de Miami.
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