El día que el Safety Car casi se queda sin gasolina en plena F1 #F1 #FVDigital

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Hay muchas formas de que una carrera de Fórmula 1 se vuelva caótica. Lluvia extrema, accidentes en cadena, visibilidad nula. Pero hay una que casi nadie imagina: que el propio Safety Car esté a punto de quedarse sin combustible en plena carrera.

No es una exageración. Le ocurrió a Bernd Maylander en el Gran Premio de Japón de 2007, en Fuji. Y lo ha recordado ahora en el podcast oficial de la F1, F1 Beyond The Grid, como uno de los episodios más surrealistas de sus más de 25 años en el puesto.

Porque aquel día, el coche que debía garantizar la seguridad… estuvo cerca de no poder seguir rodando. “Hicimos muchísimas vueltas”, explicó el alemán. Y no era para menos: la carrera arrancó bajo una lluvia torrencial, con visibilidad prácticamente nula y el Safety Car liderando la parrilla durante buena parte del inicio.

Cuando la lluvia lo cambia todo… incluso para el Safety Car

Fuji 2007 fue una de esas carreras que se recuerdan por sus condiciones extremas. Agua constante, spray imposible y una sensación general de que rodar ya era, de por sí, un riesgo.

Mayländer lo tuvo claro desde el principio. “Cuando vi la lluvia, pensé: mantente seguro, no empujes demasiado, estás conduciendo el Safety Car, no puedes ganar la carrera”, relató.

Pero había un problema añadido. A diferencia de los Fórmula 1, que ajustan su consumo en función de la estrategia, el Safety Car no está pensado para liderar tantas vueltas seguidas al máximo nivel.

Y ahí apareció el factor inesperado. “Como en cualquier coche de calle, el consumo cuando empujas no es el normal… es más alto”, explicó.

El resultado fue tan lógico como preocupante. “Nos dimos cuenta de que nos estábamos quedando sin combustible”.

“Podíamos hacer unas vueltas más… pero no muchas”

La situación obligó a reaccionar sobre la marcha. Mayländer avisó inmediatamente a dirección de carrera, consciente de que el margen era mínimo. “Lo dije por radio: podemos hacer algunas vueltas más, pero quizá nos quedemos sin gasolina”, recordó.

En ese momento, la carrera dependía tanto de la meteorología como de ese pequeño detalle mecánico. Y, casi por casualidad, la situación empezó a cambiar. “Por suerte, en ese momento la lluvia disminuyó un poco”, explicó.

Fue la oportunidad perfecta para relanzar la carrera… y para que el Safety Car pudiera respirar.

Pero la historia no acabó ahí.

Un cambio de coche en plena carrera

Sebastian Vettel, Toro Rosso STR02 y Mark Webber, Red Bull Racing RB3, chocan

Sebastian Vettel, Toro Rosso STR02 y Mark Webber, Red Bull Racing RB3, chocan

Foto de: Steve Etherington / Motorsport Images

Porque aquel día, la Fórmula 1 vivió una escena tan poco habitual como reveladora del nivel de improvisación que a veces exige este trabajo. Ante el riesgo de quedarse sin combustible, el equipo ejecutó una maniobra poco vista: cambiar de Safety Car en plena carrera.

“Entramos en boxes, saltamos al otro coche, que ya estaba preparado, con el motor en marcha y los cinturones listos”, contó Mayländer.


Una operación casi quirúrgica, pensada para no perder tiempo y garantizar que el dispositivo de seguridad seguía operativo. “Fue algo nuevo, nunca lo habíamos hecho antes”, reconoció.

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Y lo más sorprendente es que apenas hubo tiempo para asimilarlo. Porque, nada más reincorporarse, la carrera volvió a complicarse. “En la siguiente vuelta hubo otro accidente… y tuvimos que salir otra vez”.

El Safety Car volvía a pista. Esta vez, con el depósito lleno.

Cuando el Safety Car también está al límite

El episodio de Fuji 2007 resume como pocos lo que significa realmente el trabajo de Mayländer. No es sólo conducir rápido o mantener un ritmo constante. Es gestionar situaciones imprevisibles, adaptarse en segundos y, a veces, lidiar con problemas que ni siquiera el espectador imagina.

Y no fue un caso aislado en términos de exigencia. El propio alemán recordó otras carreras marcadas por condiciones extremas, donde el Safety Car fue protagonista durante largos periodos.

Como Corea 2010, con una pista recién asfaltada y una lluvia que complicó todo hasta el punto de decidir un Mundial. O Canadá 2011, la carrera más larga de la historia de la F1, donde la lluvia obligó a detener la prueba durante horas.

“Si hay agua estancada, no se puede correr de forma segura”, explicó sobre ese tipo de situaciones. “Ahí es cuando hay que tomar decisiones”.

Jenson Button, McLaren MP4-26 Mercedes

Jenson Button, McLaren MP4-26 Mercedes

Foto de: Steven Tee / Motorsport Images

También mencionó Brasil 2016, otro ejemplo de caos bajo la lluvia, con múltiples intervenciones del Safety Car y condiciones límite en pista. “Son circuitos donde puede pasar de todo”, reconoció.

Historias como la de Fuji ayudan a entender que el Safety Car no es sólo un elemento más del espectáculo. Es una pieza clave que también está expuesta a las mismas variables que afectan a la carrera: el clima, el ritmo, el desgaste… y, sí, incluso el combustible.

Porque mientras los pilotos luchaban por posiciones bajo la lluvia, Mayländer tenía otra batalla. Una mucho más silenciosa. La de asegurarse de que el coche que lideraba a todos… no se quedara parado en mitad del circuito.

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