La muerte de Jason Collins, a los 47 años, volvió a poner nombre a una enfermedad que suele avanzar de forma silenciosa y agresiva. El exjugador de la NBA, recordado también por haber sido el primer basquetbolista abiertamente gay de la liga, falleció tras enfrentar un glioblastoma, un cáncer cerebral particularmente agresivo y de rápido crecimiento, según reportes sobre su diagnóstico.
Más allá de la conmoción que genera una pérdida así, el caso vuelve a abrir una conversación importante: qué es exactamente este tipo de tumor, cómo puede manifestarse y por qué sigue siendo uno de los cánceres cerebrales más complejos de tratar.
Qué es el glioblastoma
El glioblastoma —también llamado glioblastoma multiforme— es el tumor cerebral maligno primario más frecuente y agresivo en adultos, según la Clínica Mayo y el National Cancer Institute.
Se origina en células del cerebro llamadas gliales, que ayudan a sostener y proteger las neuronas. Su principal dificultad es que suele crecer rápidamente e infiltrarse en tejido cerebral sano, lo que complica su extirpación completa incluso con cirugía.

A diferencia de otros tumores más localizados, el glioblastoma no siempre forma una “masa” claramente delimitada. Muchas veces se expande entre estructuras cerebrales, lo que hace más complejo el tratamiento.
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Cuáles son los síntomas del glioblastoma
Los síntomas pueden variar según la zona del cerebro afectada, pero especialistas de Cleveland Clinic, American Brain Tumor Association y el NCI describen señales frecuentes como:
- Dolores de cabeza persistentes o diferentes a los habituales: No todos los dolores de cabeza son una señal de alarma, pero un cambio marcado en intensidad, frecuencia o patrón merece evaluación médica.
- Convulsiones: En algunos pacientes, una convulsión puede ser el primer síntoma.
- Náuseas o vómitos sin causa aparente: Pueden aparecer por aumento de presión dentro del cráneo.
- Problemas de memoria o confusión: Dificultad para concentrarse, olvidos inusuales o sensación de desorientación.
- Dificultad para hablar o comprender: Si el tumor afecta áreas vinculadas al lenguaje.
- Cambios visuales: Visión borrosa, visión doble o pérdida parcial del campo visual.
- Debilidad o entumecimiento: Especialmente en un lado del cuerpo.
- Cambios de personalidad o conducta: Alteraciones emocionales, irritabilidad o conductas poco habituales.
Por qué es tan agresivo
El glioblastoma preocupa especialmente porque crece rápido, invade tejido cerebral cercano, puede reaparecer incluso tras tratamiento y no siempre produce síntomas tempranos claros.
Según el National Cancer Institute, el tratamiento suele combinar cirugía, radioterapia y quimioterapia, aunque el enfoque depende de cada caso.
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Qué se sabe sobre las causas
No existe una causa única claramente identificada. La American Cancer Society explica que la mayoría de los glioblastomas aparecen sin un desencadenante claro. Algunos factores genéticos poco frecuentes pueden aumentar el riesgo, pero en la mayoría de los pacientes no hay una explicación directa.
No hay evidencia sólida de que actividades cotidianas comunes expliquen la mayoría de estos diagnósticos.
Cuándo consultar
Los especialistas insisten en algo importante: estos síntomas son mucho más frecuentemente explicados por causas menos graves.
Pero conviene consultar si aparecen: síntomas neurológicos nuevos, convulsiones, cambios cognitivos inexplicables, dolores de cabeza persistentes con patrón inusual y alteraciones del lenguaje o movimiento.
Una enfermedad difícil, pero no invisible
El glioblastoma sigue siendo uno de los tumores cerebrales más desafiantes para la medicina moderna. Casos como el de Jason Collins vuelven visible una enfermedad que muchas personas apenas conocen hasta que toca de cerca.
Reconocer síntomas no equivale a asumir un diagnóstico. Pero entender qué señales justifican atención médica puede hacer una diferencia.
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