El Capitolio, poder legislativo de Estados Unidos, ha pedido al representante comercial de Estados Unidos que inicie una investigación amplia sobre las prácticas que, a su juicio, distorsionan el mercado de pescado y marisco y perjudican a la industria pesquera estadounidense. En la lista … de países señalados aparece España, junto a China, Canadá, Chile, Ecuador, India, Indonesia, Japón, México, Noruega, Perú, Tailandia o Vietnam.
La carta, fechada el 11 de mayo, firmada por 20 legisladores de ambos partidos y dirigida al embajador Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, reclama una investigación bajo la ley comercial de 1974, una herramienta que permite a Washington examinar prácticas extranjeras y, si las considera injustas, responder con aranceles, restricciones u otras medidas de presión. No hay todavía sanciones contra España.
El documento coloca al sector pesquero español en una lista de vigilancia que puede abrir un conflicto comercial con impacto directo en exportadores, conserveras, acuicultura y empresas de transformación.
Los diputados enmarcan su petición en la orden ejecutiva (decreto) de abril de 2025 sobre la recuperación de la competitividad del sector pesquero estadounidense. Según la carta, esa orden «subraya el compromiso del presidente Trump de contrarrestar prácticas comerciales extranjeras injustas que han erosionado significativamente la competitividad de la industria pesquera de Estados Unidos». El texto añade que el representante comercial debe examinar las prácticas de los principales países productores de pescado y marisco y considerar respuestas de cumplimiento comercial.
La queja no se limita a la pesca ilegal o a las subvenciones públicas. Los firmantes piden una investigación mucho más extensa sobre toda la cadena de suministro. Reclaman que se analicen «el etiquetado falso y las designaciones de especies», «el abuso de antibióticos y fungicidas prohibidos en la acuicultura», «las subvenciones a la exportación y la producción», «el daño ambiental», «el exceso estructural de capacidad», «los abusos laborales» y «normas permisivas respecto al uso de artes de pesca».
La cadena de suministro en jaque
La investigación, si se abre, no afectaría solo a la captura de pescado, sino también a productos procesados, conservas, acuicultura, trazabilidad, etiquetado, estándares ambientales y condiciones de producción. España es una potencia pesquera europea y tiene una industria con fuerte presencia internacional. Cualquier medida estadounidense podría alcanzar tanto a empresas exportadoras como a grupos que operan con cadenas de suministro repartidas entre varios países.
Según datos de aduanas estadounidenses, España exportó a Estados Unidos en 2025 unos 65,6 millones de libras de pescado y marisco, por un valor superior a 300 millones de dólares. Esa relación comercial queda ahora bajo una doble presión: por un lado, la amenaza de Trump de cortar el comercio con España por la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a permitir el uso de bases españolas en ataques contra Irán; por otro, esta petición para que el representante comercial de Estados Unidos abra la investigación amplia sobre supuestas prácticas desleales.
El argumento de fondo de los legisladores es en realidad que la industria estadounidense está perdiendo terreno en su propio mercado. La carta cita datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica según los cuales el valor total de los desembarques comerciales en Estados Unidos cayó de 6.500 millones de dólares en 2021 a 4.900 millones en 2024. Es una caída de alrededor del 25%, con una pérdida de 1.600 millones para los pescadores estadounidenses. El documento añade que el volumen total desembarcado cayó por debajo de 8.000 millones de libras por primera vez desde 1988.
Al mismo tiempo, los diputados denuncian la dependencia de las importaciones. Según la carta, el pescado y marisco importado representa aproximadamente el 94% del consumo total en Estados Unidos y el déficit comercial del sector supera los 20.000 millones de dólares. Los firmantes advierten de que, sin una respuesta, los pescadores, productores acuícolas y procesadores estadounidenses seguirán siendo expulsados del mercado.
La mención expresa a España en esa misiva que ya obra en poder de la Casa Blanca no equivale a una acusación concreta contra una empresa o una práctica determinada. Pero sí sitúa al país dentro del grupo de productores que Washington quiere examinar. Para Madrid y Bruselas, el caso puede convertirse en otro punto de fricción comercial con la Administración Trump, en un momento en que la Casa Blanca usa cada vez más la política arancelaria como instrumento de presión económica.
La carta está firmada por diputados como Troy Carter, Clay Higgins, Mike Ezell, Trent Kelly, Gus Bilirakis, Rick Crawford, Randy Weber, Barry Moore, Julia Letlow, Jared Golden, Kat Cammack, Mike Rogers, Michael Guest y Bruce Westerman, entre otros. En total, el documento pide una investigación «amplia» que permita a Estados Unidos utilizar el acceso a su mercado para «mejorar las condiciones en el extranjero» y «nivelar el terreno de juego» para su industria nacional.


