Alejandro Alcolea
Alejandro Alcolea
Estados Unidos lleva un lustro intentando dejar a Huawei en fuera de juego. Bueno, aunque comenzó con Huawei, realmente lleva años de guerra comercial con China, lo que implica un recrudecimiento de aranceles, sanciones y listas negras para algunas empresas. Esto significa que los organismos públicos no pueden usar tecnología de esas empresas (aunque luego se lo salten a la torera) y que empresas tanto estadounidenses como algunas europeas no pueden hacer tratos con China si ello supone poner en riesgo la seguridad de EEUU.
Ejemplos concretos: Nvidia no podía vender sus mejores chips para IA en China y la europea ASML no puede vender sus mejores máquinas de fotolitografía avanzada a las fundiciones chinas. El objetivo era condenar a las empresas chinas y su tecnología al ostracismo, pero resulta que ha ocurrido todo lo contrario y el actual presidente de Huawei tiene un mensaje para Estados Unidos.
Gracias.
Antes de seguir con el contexto, porque hay mucho que contar, vamos con la chicha. Recientemente, en el marco del Simposio Internacional IEEE sobre Circuitos y Sistemas celebrado en Shanghái, Huawei presentó su hoja de ruta tecnológica. No una centrada en producto, sino en los chips, en sus ambiciones y en sus nuevas tecnologías.
En un momento del evento, Xu Zhijun (actual presidente de la compañía china) se plantó en el escenario para agradecer públicamente el férreo control que Estados Unidos ha ejercido sobre las vías comerciales y diplomáticas de Occidente con China estos últimos años. Lo más destacable de la presentación son los planes de Huawei para fabricar chips con una densidad similar a los de 1,4 nanómetros, pero sin la maquinaria necesaria para hacerlo.
Como decimos, ASML no puede vender las máquinas más avanzadas a las compañías chinas, por lo que empresas como SMIC o la propia Huawei están ingeniándoselas para poder mantenerse en la carrera tecnológica. Usan estrategias como “impresiones” de muchas capas en las obleas o, directamente, ingeniería inversa, y Huawei tiene algo que han llamado ‘Ley de Escalado Tau’.
En lugar de seguir el camino tradicional haciendo que los transistores sean físicamente más pequeños para lograr chips más densos mediante la miniaturización de componentes, lo que están desarrollando es un método para reducir el tiempo de desplazamiento de las señales dentro de los chips. Es decir, los chips no tienen componentes físicamente más pequeños, pero gracias a la reducción del ‘cableado’ interno y la latencia, la densidad de los transistores será similar a la de los chips fabricados con equipos de litografía ultravioleta extrema.
Es un camino extremadamente complicado para lograr resultados que pueden ser similares y, en esencia, una muestra de todas las vueltas que la compañía debe dar porque no pueden acceder a esas máquinas UVE de ASML. Sin embargo, también es algo por lo que Huawei (y la industria china, en general) está agradecida. Literalmente.
Como digo, en un momento de la presentación, Xu Zhijun comentó que “si Estados Unidos no hubiera presionado a nuestro país, no habríamos conseguido esto”, coronando la frase con un “les estamos agradecidos”.
Porque, al final, ha ocurrido justo lo que Jensen Huang (CEO de Nvidia) y otros expertos del sector advirtieron hace tiempo: las sanciones no iban a servir para frenar el sector tecnológico chino, sino para que encontraran herramientas y alternativas para potenciar su industria en un tiempo récord.
Esas medidas comprenden desde la mencionada tecnología inversa o la nueva arquitectura LogicFolding de Huawei hasta otras mucho más convencionales como la de comprar tecnología de contrabando o el espionaje industrial. Lo que Huang apuntó hace unos meses era que Nvidia (y Estados Unidos) no podían perder la oportunidad de estar en China.
Porque China iba a encontrar el camino para ponerse al día y rivalizar con Estados Unidos, pero si se les presionaba cada vez más, el empeño iba a ser mayor y, además, no se iban a poder aprovechar vendiendo tecnología hasta entonces. Es por ello que Nvidia consiguió permiso para vender sus GPU H200 (con aranceles del 25%) a China hace no tanto, algo que llegó demasiado tarde, cuando China parece que ya no las necesita.
De la manera que sea, se espera que Huawei empiece a vender chips Kirin (los que van dentro de sus teléfonos) construidos con esta nueva tecnología antes de que termine 2026. La compañía apunta a una densidad similar a la de los notos tradicionales de 3 nm, con el objetivo de llegar a esa equivalencia con los chips de 1,4 nm para 2031. De hecho, apuntan que estos últimos años ya han estado fabricando chips utilizando este enfoque a modo de prueba, pero es ahora cuando se ha abierto la prueba.
También tendremos que esperar a los análisis tecnológicos por parte de terceros para ver si las afirmaciones de Huawei están en lo cierto, claro. Lo que es innegable es que, sean ciertas las cifras que maneja Huawei o no, China tiene entre ceja y ceja la soberanía tecnológica. Y su último plan quinquenal es una declaración de intenciones para lograr estar por encima a muy corto plazo.
En Xataka | Los aranceles han acelerado una tendencia en China: lo aspiracional ya no es comprar Apple, es comprar marcas chinas
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