Los ministros de Defensa de la OTAN no han logrado reducir las tensiones con la Administración estadounidense, ni siquiera después de que Washington haya logrado un acuerdo para poner fin a la guerra con el régimen iraní, que mantenía cerrado el estrecho de Ormuz. … Ni las alusiones a la posible participación de los aliados europeos en las misiones de vigilancia para garantizar la navegación en la zona ni decisiones históricas como la del Parlamento finlandés, que ha puesto fin a la tradicional política del país de oposición a la presencia de armas nucleares en su territorio, han sido suficientes para aplacar las críticas del secretario de Guerra, Pete Hegseth, a apenas 20 días para la celebración de la cumbre de los líderes aliados en Ankara.
Hegseth ha cerrado este jueves la reunión de ministros de Defensa con un discurso lleno de reproches a los demás socios. En la reunión celebrada en la sede de la Alianza en Bruselas, Hegseth ha lanzado un mensaje con una inédita hostilidad hacia los aliados europeos, a los que ha llegado a llamar «gorrones». El norteamericano ha insistido en que varios países siguen invirtiendo demasiado poco en defensa y ha advertido de que Washington revisará su despliegue militar en Europa, con independencia de lo que piensen los países afectados.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha tenido que volver a hacer juegos malabares para defender su posición, siempre ejerciendo el papel de bombero para apagar los incendios que provocan las decisiones y declaraciones de Washington. En este sentido, ha justificado que, a partir de ahora, «si estalla una guerra, está claro que todos los aliados, incluido Estados Unidos, harán todo lo que esté en su mano. No digo que puedan cumplir todo lo que prometieron en el marco del modelo de fuerzas de la OTAN, pero sí que darán lo máximo de sí mismos», algo que no se había llegado a decir anteriormente en una reunión de ministros de Defensa como esta.
La versión del representante norteamericano es que, en el caso de la operación que llevó a cabo Estados Unidos junto a Israel contra Irán, «demasiados de nuestros aliados dijeron que no, o intentaron ahogarnos en debates jurídicos arcanos, o nos criticaron públicamente por hacer lo que ellos mismos no están dispuestos o no son capaces de hacer. Fue vergonzoso». Según Hegseth, esta situación «puso a prueba a nuestros aliados para ver si apoyarían a Estados Unidos cuando les pidiéramos ayuda, y demasiados de ellos no superaron la prueba».
Hegseth había pedido la palabra expresamente al secretario general al final de la reunión y además quiso que su discurso fuera público a pesar de que se pronunció en el interior de la supersecreta sala de reuniones de la Alianza Atlántica. «Durante demasiado tiempo, la OTAN ha sido un tigre de papel y una calle de sentido único. Eso se acaba ahora. Europa no debe depender de Estados Unidos. Eso no era lo que Winston Churchill, Charles de Gaulle ni Konrad Adenauer querían o esperaban. No, Europa estaba destinada a ser una potencia militar aliada con una América fuerte».
Es decir, que Europa debe seguir aumentando su presupuesto de defensa para alcanzar el 5% del PIB que se acordó el año pasado, mientras que Washington reduce su presencia en el continente. El resultado de esta combinación es lo que Hegseth denomina ‘OTAN 3.0’, «una alianza equilibrada con Europa a la vanguardia de su propia defensa». Según Hegseth, hubo una ‘OTAN 1.0’ durante la Guerra Fría y después se convirtió «en una ‘OTAN 2.0’ que se ocupaba de la igualdad, el cambio climático y la desmilitarización», y que ahora el presidente Donald Trump se propone renovar aunque sea a base de decisiones traumáticas.
«Durante demasiado tiempo, la OTAN ha sido un tigre de papel y una calle de sentido único. Eso se acaba ahora. Europa no debe depender de Estados Unidos»
Pete Hegseth
Secretario de Guerra de EE.UU.
Para lograrlo, Estados Unidos anunció el inicio de «una revisión que examinará en la posición y las bases de las fuerzas estadounidenses en Europa» en los próximos seis meses porque «Estados Unidos no puede preocuparse por la defensa de Europa ni pagar más que sus aliados». A partir de ahora, las contribuciones estadounidenses «dependerán de que otros países cumplan sus objetivos de gasto en defensa. Si otros aliados no invierten con urgencia, las contribuciones disminuirán».
Más recursos para Ucrania
Después de la reunión de ministros de Defensa de la OTAN se ha celebrado una nueva sesión del Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania, conocido como el Grupo Ramstein, en el que se ha decidido la aprobación de un nuevo paquete de contribuciones por valor de 1.000 millones de dólares (870 millones de euros) al programa de la OTAN para la Lista de Requisitos Prioritarios de Ucrania. El nuevo ministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov, informó a los aliados de la OTAN sobre la situación en el frente y sus planes para cortar todas las líneas de suministro para las tropas rusas de manera que la península de Crimea «se convierta en una isla». Aunque los ataques más espectaculares se han producido en objetivos energéticos en el interior de Rusia, incluyendo Moscú, Fedorov reveló también que solo en los primeros cuatro meses de este año, Ucrania ha comprado un 300% más de drones de ataque intermedio que en todo 2025.
En el contexto de la ya anunciada reducción de la presencia estadounidense en Europa, Hegseth ha insistido en que esa actitud es la que está obligando a Washington a reorganizar despliegues y trasladar recursos a otras zonas del mundo, sobre todo a la zona del Indo-Pacífico.
Y, aunque todos celebraron el acuerdo entre Estados Unidos y la dictadura iraní que aparentemente ha puesto fin a la guerra, Hegseth vinculó precisamente ese pacto a la seguridad de la OTAN y aprovechó para defender que Washington negoció «desde una posición de fuerza». Se supone que eso significa que volvería a adoptar medidas militares si Teherán incumple los compromisos pactados.


