En paralelo, el Departamento del Tesoro anunció medidas adicionales contra las ventas de petróleo militar iraní, al asegurar que esos ingresos permitan al régimen financiar la reconstrucción de sus fuerzas armadas y representan una amenaza para Washington y sus aliados en el Oriente Medio.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que Estados Unidos continuará aumentando la presión económica sobre las exportaciones petroleras iraníes para impedir que Teherán obtenga recursos destinados a reforzar su capacidad militar.
Restricciones contra empresas y personas vinculadas
Las sanciones se adoptan bajo la Orden Ejecutiva 13224, utilizadas por Washington para acciones antiterroristas y no se especifica el nombre de las entidades o sujetos incluidos.
Desde febrero, cuando estalló la guerra por el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, el Departamento del Tesoro ha intensificado su campaña de «máxima presión» contra Teherán con sucesivas rondas de sanciones dirigidas a la llamada «flota fantasma» que transporta petróleo iraní, redes financieras encubiertas y empresas vinculadas a la Guardia Revolucionaria.
Entre febrero y mayo, Washington sancionó a más de 30 individuos, entidades y buques acusados de facilitar las exportaciones ilícitas de crudo y apoyar programas de misiles y drones iraníes.