Redacción.- La higiene íntima después de las relaciones sexuales sigue rodeada de mitos y recomendaciones contradictorias, pese a su impacto directo en la salud. ¿Es realmente necesario ducharse tras el sexo? ¿Qué prácticas previenen infecciones y cuáles podrían, por el contrario, aumentar los riesgos?
Especialistas de entidades como la Mayo Clinic y la revista médica The Lancet aclaran cuáles son los cuidados realmente efectivos y desmienten creencias extendidas, con énfasis en la prevención de infecciones urinarias y el respeto a la microbiota genital.
Ducharse tras la actividad sexual no es indispensable desde el punto de vista médico. Los expertos de la Mayo Clinic recomiendan priorizar una higiene suave y dirigida: basta con lavar la zona genital externa utilizando agua y, si se prefiere, una pequeña cantidad de jabón neutro.
Es fundamental secar bien la piel tras el aseo y orinar después del sexo, sobre todo en mujeres, para reducir el riesgo de infección urinaria. En este punto, las duchas vaginales deben evitarse, ya que alteran la microbiota y pueden favorecer el desarrollo de infecciones.
El uso de productos perfumados o soluciones especiales no está recomendado y puede resultar contraproducente, según advierten ambas instituciones. Además, las duchas vaginales deben evitarse por completo, ya que modifican el equilibrio bacteriano natural y aumentan la susceptibilidad a infecciones.
Millheiser insiste en evitar productos agresivos. Recomienda emplear únicamente jabón neutro, evitando cualquier sustancia perfumada o irritante. También advierte que las mujeres no deben aplicar jabón en los pliegues internos de la vulva y que los hombres deben evitar el contacto de jabón con la punta del pene.
Barb DePree, ginecóloga referenciada por la Mayo Clinic, coincide en que “limpiar suavemente los genitales externos con agua es seguro, sin necesidad de frotar ni emplear jabones fuertes”.


