De no tener TV a parecer “un avión”: así ha cambiado el Safety Car en F1 #F1 #FVDigital

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Durante más de dos décadas, el Safety Car ha sido una presencia constante en la Fórmula 1. Siempre ahí, siempre reconocible, siempre cumpliendo su función. Pero lo que se ve desde fuera —un coche potente guiando a la parrilla— tiene poco que ver con la transformación silenciosa que ha vivido en los últimos 25 años.

Porque si algo deja claro Bernd Maylander, el hombre que lleva desde el año 2000 al volante del coche de seguridad de la FIA, es que el Safety Car actual poco tiene que ver con el que conoció en sus inicios.

Y no sólo por el coche.

“En mi primer Safety Car ni siquiera teníamos una televisión dentro”, recordó en el podcast oficial de la Fórmula 1, F1 Beyond The Grid. Una frase que, por sí sola, resume el salto tecnológico de una herramienta que ha evolucionado al mismo ritmo que la propia F1.

De una radio en la mano a un sistema casi total

A principios de siglo, el trabajo de Mayländer era mucho más básico, casi rudimentario si se compara con lo que existe hoy. La comunicación, la información en tiempo real o la capacidad de reacción estaban muy lejos del nivel actual.

“Teníamos una televisión a cinco metros del coche e intentábamos verla de alguna manera”, explicó. “Y la radio era prácticamente como una radio de mano”.

Poco a poco, todo fue cambiando. Primero llegaron los auriculares dentro del casco, después las pantallas integradas y, finalmente, un sistema de información mucho más completo que hoy permite al piloto del Safety Car entender la carrera casi en su totalidad.

“Un año después ya tenía auriculares en el casco para escuchar la radio”, añadió. “Y luego se fue implementando una pantalla dentro del coche”.

Hoy, la situación es completamente distinta. El Safety Car no sólo recibe información constante desde dirección de carrera, sino que también trabaja con sistemas de localización, imágenes en directo y datos que permiten anticiparse a lo que ocurre en pista. “Con el GPS saben dónde estoy en todo momento, y yo sé dónde están los coches”, detalló. “Casi podría gestionar todo sin radio si hiciera falta”.

Una evolución que no sólo ha mejorado el rendimiento, sino que ha reducido el margen de error en situaciones críticas. “Todo esto hace el procedimiento mucho más seguro y limita los errores”, resumió.

Mucho más que un coche rápido

Pero el cambio no ha sido únicamente tecnológico. También ha sido mecánico. Y ahí, el salto es igual de evidente.


Cuando Mayländer empezó en la Fórmula 1, el Safety Car era ya un coche rápido para su época. Pero compararlo con los actuales es hablar de dos mundos distintos. “El primer Mercedes Safety Car tenía unos 280 caballos”, recordó. “Ahora estamos hablando de 730 caballos con un V8 biturbo”.

Hoy, el coche de seguridad —actualmente basado en modelos de Mercedes-AMG tras la salida de Aston Martin como proveedor en la rotación reciente— es prácticamente un coche de carreras adaptado a la carretera.

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“El actual es el Safety Car más rápido que hemos tenido nunca”, aseguró. “Se comporta casi como un coche de competición, con mucho apoyo aerodinámico y un equilibrio increíble”.

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Y no es sólo potencia. Es control, estabilidad y capacidad de rodar al límite cuando la situación lo exige.

“Realmente puedes sentir la carga aerodinámica, el equilibrio… es como un pequeño coche de carreras con neumáticos de calle”, explicó.

Un reflejo de la evolución de la Fórmula 1

En realidad, la transformación del Safety Car no es más que un reflejo de lo que ha vivido la propia Fórmula 1. Más tecnología, más precisión y un nivel de exigencia mucho mayor en cada detalle.

Mayländer lo ha vivido todo desde dentro. Desde una época en la que su papel era casi anecdótico, hasta convertirse en una pieza clave en la gestión de la seguridad en pista.

“Si comparas lo que teníamos hace 25 años con lo que tenemos ahora, es increíble”, afirmó. “Estoy siempre sorprendido por lo que desarrollan los ingenieros”.

Esa evolución también ha ido acompañada de cambios en la forma de trabajar. Más procedimientos, más simulaciones, más coordinación con dirección de carrera y una preparación mucho más cercana a la de los propios pilotos.

Porque hoy, el Safety Car no es sólo un coche que sale cuando hay peligro. Es una herramienta estratégica, tecnológica y operativa al mismo nivel de exigencia que el resto del campeonato.

Y su evolución, como deja claro Mayländer, no ha terminado. “Estoy deseando ver los próximos modelos”, confesó. Después de 25 años y más de 500 grandes premios, el alemán sigue mirando hacia adelante. Como la propia Fórmula 1.

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