La Plaza de Mayo fue escenario este sábado de un multitudinario homenaje al papa Francisco, al cumplirse un año de su fallecimiento. Bajo la consigna “Todos, todos, todos”, el evento reunió a miles de personas en una propuesta que combinó música electrónica, oración y mensajes religiosos, encabezada por el sacerdote portugués Guilherme Peixoto, conocido como el “cura DJ”.
Desde horas tempranas, una gran cantidad de asistentes comenzó a congregarse en los alrededores del emblemático espacio porteño, incluyendo la Plaza de Mayo y avenidas aledañas. Familias, jóvenes y adultos —creyentes y no creyentes— participaron del evento gratuito, en un ambiente que mezcló lo festivo con lo espiritual, acompañado de pancartas con mensajes alusivos al legado del pontífice.
El espectáculo inició alrededor de las 20:00, con una puesta en escena que fusionó beats electrónicos con frases y discursos del papa Francisco. Entre luces y sonidos, el sacerdote apareció en el escenario con una cruz de fondo, mientras el público respondía con entusiasmo, coreando canciones y participando activamente en la experiencia colectiva.
Durante la presentación, se escucharon fragmentos de mensajes emblemáticos del pontífice, integrados a la música. En uno de los momentos más destacados, su voz resonó con un llamado a la juventud a ser protagonista del cambio, lo que generó una ovación entre los asistentes. La propuesta buscó acercar el mensaje religioso a través de un lenguaje contemporáneo.
El repertorio incluyó una mezcla de clásicos y éxitos actuales, con adaptaciones de temas de Queen y Bad Bunny, intervenidos con referencias espirituales. Esta fusión musical fue uno de los elementos más valorados por el público, que destacó la originalidad del formato y su capacidad de conectar generaciones.
A medida que avanzaba la noche, la convocatoria superó las expectativas iniciales, con miles de personas también siguiendo el espectáculo desde pantallas instaladas en avenidas cercanas. Sin embargo, la alta concurrencia provocó momentos de incomodidad debido al calor y la dificultad para desplazarse entre la multitud, registrándose algunos casos de desmayos.
El evento, organizado con el objetivo de recordar el legado de Francisco y atraer a las nuevas generaciones, también contó con el respaldo de autoridades eclesiásticas. El arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, valoró la iniciativa como una forma innovadora de transmitir el mensaje de la Iglesia, destacando su potencial para acercar la fe a los jóvenes a través de nuevos canales culturales.


