El síndrome de Couvade se refiere a la experiencia de síntomas similares al embarazo en futuros padres y parejas no gestantes. Los síntomas incluyen náuseas, fatiga y cambios de humor, que pueden surgir durante el proceso de espera para la llegada de un bebé.
Las investigaciones sugieren que el síndrome de Couvade es más común de lo que se pensaba, con estudios indicando tasas de hasta el 61% en algunas regiones. Sin embargo, no está clasificado oficialmente como un trastorno médico, lo que genera incertidumbre sobre su comprensión y reconocimiento.
Vale acotar que ni la Clasificación Internacional de Enfermedades ni el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de Estados Unidos reconocen el síndrome de Couvade.
“La mejor manera de describirlo es embarazo por empatía“, dice a BBC Mundo Catherine Caponero, obstetra-ginecóloga de la Clínica Cleveland en Ohio, Estados Unidos, quien ha visto algunos casos.
“Básicamente, se da cuando uno de los miembros de la pareja experimenta síntomas de embarazo a pesar de no estar biológicamente en cinta”, explica.
Factores psicológicos y emocionales
Expertos consideran que el síndrome puede estar vinculado a factores psicológicos, donde el estrés relacionado con la paternidad desencadena síntomas en los futuros padres.
Esto refleja la compleja transición emocional que acompaña la llegada de un nuevo miembro a la familia.
Investigaciones recientes indican que también pueden existir bases biológicas que complementan los aspectos psicológicos del síndrome. Cambios en los niveles hormonales en futuros padres podrían contribuir a los síntomas experimentados, sugiriendo un enfoque multidimensional en su estudio y comprensión.
Experiencias y cómo afrontarlo
El síndrome de Couvade, también conocido como “embarazo empático masculino”, provoca que algunos futuros padres experimenten síntomas físicos y emocionales similares a los de su pareja embarazada, como náuseas, antojos, aumento de peso, irritabilidad, cansancio y calambres.
Experiencias reportadas
Muchas personas describen síntomas intensos que surgen por empatía, ansiedad o cambios hormonales, como náuseas matutinas que coinciden con las de la pareja o antojos inexplicables. En historias reales compartidas en artículos, hombres relatan sentirse “embarazados” emocionalmente, con fatiga extrema y rechazo a ciertos alimentos, lo que genera confusión inicial, pero fortalece el vínculo con la madre. Un 10% de los hombres lo padecen, según expertos, y suele resolverse tras el parto.
Estrategias para afrontarlo
- Hablar abiertamente con la pareja, familia o un consejero ayuda a expresar miedos y reducir el estrés.
- Adoptar hábitos saludables como dieta equilibrada, ejercicio moderado (caminar o yoga), sueño adecuado y evitar alcohol/tabaco alivia síntomas físicos como el aumento de peso o calambres.
- Terapia de pareja o grupos de apoyo para padres permiten mejorar la comunicación y gestionar la transición a la paternidad.
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