
Estudios científicos arrojan que millones de estadounidenses padecen de insomnio, aproximadamente un 30% de los adultos, y otro 15% tiene dificultades para quedarse dormido. Ante el escenario, ha crecido un hábito que no convence del todo a los expertos en sueño: combinar melatonina y magnesio.
La respuesta, sobre si es una práctica efectiva o nociva, depende de factores como la dosis, la frecuencia de uso y las condiciones de salud de cada persona.
La melatonina es una hormona que el cerebro produce de forma natural cuando oscurece. Su función principal es regular el ciclo sueño-vigilia, indicando al organismo que es momento de descansar. Por eso, su uso como suplemento suele recomendarse en casos de insomnio o desajustes del reloj biológico.
El magnesio, por su parte, es un mineral esencial que participa en múltiples funciones del cuerpo, incluyendo la relajación muscular y el funcionamiento del sistema nervioso. Algunos estudios sugieren que niveles adecuados de magnesio podrían favorecer un sueño más estable, aunque la evidencia científica no es concluyente.
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¿Es efectivo combinar melatonina y magnesio para dormir?
Desde el punto de vista médico, combinar melatonina y magnesio no está prohibido ni representa un riesgo en la mayoría de los casos, siempre que se respeten las dosis recomendadas. De hecho, algunos suplementos comerciales ya incluyen ambos componentes.
Sin embargo, los expertos advierten que no hay pruebas sólidas que demuestren que el magnesio potencie de forma directa el efecto de la melatonina, explica la doctora Katrina Hartog, directora de nutrición clínica en Mount Sinai West.
Es decir, la combinación puede ayudar a algunas personas, pero no garantiza mejores resultados para todos.
En este sentido, el efecto suele ser variable: mientras algunos reportan mejoras en la calidad del sueño, otros no perciben cambios significativos.
El principal problema no radica en la combinación en sí, sino en el abuso. Tomar melatonina en dosis elevadas o durante largos periodos puede generar efectos secundarios como somnolencia diurna, mareos o alteraciones en el ritmo natural del sueño.
En cuanto al magnesio, un exceso puede provocar molestias digestivas, como diarrea o malestar estomacal.
Por ello, los especialistas coinciden en una recomendación clave: empezar con la dosis más baja posible y evaluar la respuesta del cuerpo antes de aumentar la cantidad.
La combinación de melatonina y magnesio puede ser una herramienta complementaria, pero no reemplaza los hábitos saludables que el cuerpo necesita para descansar bien. Mantener una rutina de sueño regular, reducir el uso de pantallas antes de dormir, evitar el consumo de alcohol y realizar actividad física son medidas que siguen siendo fundamentales.
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