A menos de un mes de la primera vuelta presidencial, el próximo 31 de mayo, lo único claro en el panorama político de Colombia es que Iván Cepeda, candidato por el gobernante Pacto Histórico, pasará a la segunda vuelta, que está prevista para el … 21 de junio. ¿Quién será su contraparte?
Según las encuestas más recientes, si bien hoy Colombia tiene 14 candidatos inscritos para la primera vuelta, quienes tienen más opciones son Paloma Valencia, del opositor Centro Democrático, creado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez; y Abelardo de la Espriella, un ‘outsider’, fundador del movimiento Defensores de la Patria, ubicado más a la derecha que el Centro Democrático.
Esas son las tres opciones realistas para los 41.569. 977 de votantes que conforman el potencial electoral. Los optimistas calculan que pueden llegar a las urnas entre 25 y 34 millones de ciudadanos, inclusive hasta lograr un 60% de participación, lo cual ya sería noticia en un país donde el abstencionismo supera el 50%.
Todos los candidatos coinciden en decir que no se fían de las encuestas. Sin embargo, las campañas están atentas a las tendencias que marcan. Sin desconocer que las encuestadoras tienen metodologías diferentes, en las de la última semana de abril se evidenció que Iván Cepeda lleva la delantera en esta primera vuelta, como indica Invamer, que le da un 44,3% de intención de voto, mientras AtlasIntel un 37,4% y GAD3 un 36%. A Abelardo de la Espriella la tendencia lo mantiene en el segundo lugar (21,5% de Invamer, 21% GAD3, AltasIntel 29,4%), a diferencia de Paloma Valencia, quien si bien en marzo pasado tuvo un crecimiento tras la consulta interpartidista de la derecha, en dos de las tres encuestas retrocede un poco y no logra remontar el tercer puesto, para lo que solo tiene tres semanas (Invamer 19,8%, GAD3 13%, AtlasIntel 20,9%).
El resto de los candidatos tiene cada vez menos peso, donde solo se destacan los que quedan catalogados como centro, con menos del 5% de intención de voto –Claudia López y Sergio Fajardo-, paradójicamente los únicos con experiencia real de gestión. Cepeda y Valencia llevan ya años en el Congreso, y De la Espriella no tiene ninguna experiencia administrativa ni electoral.
En resumidas, y contrario a la tradición, la derecha llega dividida y la izquierda luce compacta, cosa que se mantendrá para la segunda vuelta. Lo interesante es que en ese escenario tanto Valencia como De la Espriella le ganarían a Iván Cepeda. Así lo entiende la politóloga Lariza Pizano: «La contienda refleja un país dividido entre oficialismo y oposición, donde la moderación no moviliza votantes. El centro paga su ambigüedad narrativa y sus constantes cambios de posición, que han erosionado su credibilidad. En contraste, los extremos capitalizan emociones y antagonismos políticos cada vez más marcados. A pocas semanas de la votación, todo indica una elección definida por la confrontación, no por los consensos».
«La contienda refleja un país dividido entre oficialismo y oposición, donde la moderación no moviliza votantes«
Lariza Pizano
Analista política
¿Primera y única vuelta?
Y es aquí donde salta uno de los principales temas de estas semanas: ¿Cepeda tiene posibilidad de lograr el 50% más uno de los votos válidos y quedarse con la Casa de Nariño en la primera vuelta? A eso le está apostando no solo el Gobierno, que no ha tenido recato en apoyarlo, inclusive cuestionando la transparencia de la Registraduría y hablando de un fraude o invitando a apoyar una Constituyente Popular, sino su estrategia de campaña, dispuesta a recibir todo tipo de adhesiones políticas, vengan del centro Verde o de políticos del Partido Conservador, siempre hábiles a la hora de combinar todas las formas de lucha electoral a cambio de cuotas en el gobierno.
De izquierda a derecha, Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia.
Sin embargo, ese triunfo no es tan sencillo. Para el analista Camilo Granada, «estamos en una campaña electoral particularmente polarizada, más que las de 2022 y 2018, donde, en esta última, la polarización era en torno al Acuerdo de Paz y no en torno a izquierda-derecha, como está hoy. Esta es la primera campaña donde se ven bloques ideológicos mucho más identificados, de la izquierda el Pacto Histórico y, de la derecha, entre Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia. Entonces, como nunca, esta campaña tiene un tono muy agresivo, distinto a campañas con más violencia contra los candidatos, como en los 90 con la dinámica terrorista de Pablo Escobar, pero no era una violencia ideologizada. Ahora, la campaña está polarizada, con un precandidato asesinado –Miguel Uribe Turbay– y surgen amenazas contra todos los candidatos, a lo que se suman los actos terroristas de alias ‘Mordisco,’ de la disidencia de las FARC, ataques que dejan un ambiente tenso en toda la campaña».
Inseguridad
Más que un ambiente tenso puede ser un factor que incline la balanza a favor de alguno de los candidatos de la derecha pues las imágenes de coches bomba en la vía Panamericana y el creciente número de víctimas en regiones del suroccidente del país, determinantes para el triunfo de la izquierda en 2022, tienen a la ciudadanía alarmada, inclusive a la vicepresidenta Francia Márquez, quien dijo esta semana que «el Estado está perdiendo el control», cosa que ya muchos analistas han señalado insistentemente.
«El problema de la seguridad está volviendo a ser un asunto de terror por las acciones violentas de los grupos armados»
«Definitivamente el problema de seguridad es severo, y cada vez más es de orden público y violencia, no es solamente de seguridad ciudadana o de una sensación de vulnerabilidad frente a la criminalidad. Está volviendo a ser un asunto de terror por las acciones violentas de los grupos armados», afirma Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC). Y en ese escenario, el candidato del Pacto Histórico lleva las de perder, pues son los de la derecha quienes tienen la bandera de la seguridad, prometen mano dura y el fin a las negociaciones con grupos armados, entre otras medidas que dejan una sensación a pasado, pero que le hablan a una ciudadanía que repudia los actos terroristas y la pérdida de la seguridad en el territorio nacional.
Este enfrentamiento permanente entre los tres candidatos le ha restado espacio a debates sobre otros temas críticos, como economía, salud y narcotráfico. Para Jorge Restrepo, «salud e inflación son dos temas que comienzan a aparecer en las encuestas, y cada vez más van a tener un efecto sobre los electores». Todos los candidatos piden que se organicen al menos tres encuentros antes del 31 de mayo. Excepto Cepeda, reticente a desgastarse en esta primera vuelta, de participar solo debatiría con los dos candidatos de la derecha. Una jugada electoralmente inteligente, pero que para muchos refleja su real talante democrático.


