Franco Colapinto ha vuelto. Y no es una frase hecha. El argentino ha firmado en Miami uno de esos sábados que marcan tendencia, que invitan a pensar que algo ha cambiado de verdad. Octavo en clasificación, por delante de Pierre Gasly, metido de lleno en la pelea con los grandes y, sobre todo, con una sensación de control que no había aparecido en las primeras citas del año.
Porque sí, esta es su segunda Q3 en Fórmula 1 —la primera desde Bakú 2024—, pero el contexto la convierte en algo más que una simple estadística. “Estoy muy contento. Creo que, en general, ha sido un fin de semana muy bueno hasta ahora. Estoy muy orgulloso del equipo, del rendimiento”, resumía el piloto de Alpine tras bajarse del coche.
Y no es para menos. El cambio es evidente. Tras un inicio de temporada cuesta arriba, el paso adelante del equipo ha sido tan claro como inesperado. “Después de Japón revertimos una falta de ritmo que era realmente grande. Cambiamos cosas importantes y parece que funcionaron. He sido muy competitivo desde que llegué aquí”, explicó.
En un fin de semana sprint, en un circuito desconocido para él y con apenas una sesión de entrenamientos, Colapinto no solo ha sobrevivido: ha brillado.
Alpine se mete en otra liga
El dato no es menor: doble presencia en Q3 para Alpine. Y no solo eso, sino con ambos coches mostrando un ritmo sólido durante todo el fin de semana. Una imagen impensable hace apenas unos meses.
“Doble Q3 para el equipo, también ayer. Han hecho un trabajo increíble. Estoy muy orgulloso de poder devolverles algo y mostrar buenos resultados, tanto de mi lado como del de Pierre, porque realmente se lo merecen”, afirmó.
Más allá del resultado puro, hay una sensación que empieza a consolidarse: Alpine ya no pelea en la zona media. Está un paso por delante. Incluso el propio Colapinto lo percibe en pista. “Estoy contento de estar peleando con Red Bull, de haber estado por delante de uno de ellos ayer y hoy. Es muy positivo”.
Un cambio que va más allá de la confianza
Franco Colapinto, Alpine
Foto de: Sona Maleterova / Getty Images
Podría pensarse que todo responde a una cuestión mental, a un clic del piloto. Pero el argentino lo descarta. “La confianza es muy similar. Simplemente siento que soy mucho más competitivo desde el inicio del fin de semana. Lo que sea que hayamos cambiado, vamos en la dirección correcta”.
No hay euforia desmedida, sino una lectura fría: el coche ahora funciona. Y eso cambia todo. “Con algunos cambios, creo que me ayudaron mucho. El balance no cambió demasiado, simplemente somos más rápidos”, añadió, dejando entrever que el salto no es tanto de sensaciones como de rendimiento puro.
La pregunta flotaba en el ambiente. Y Colapinto no la esquivó. ¿Puede ser un punto de inflexión?. “Sí, eso creo. El ritmo este fin de semana apareció muy rápido y mucho más fácil”, reconoció, abriendo la puerta a pensar que Miami puede marcar un antes y un después en su 2026.
Sin embargo, no todo es perfecto. De cara a la carrera, hay una debilidad clara: la falta de carga aerodinámica trasera. “En la sprint me costó más por no tener el nuevo alerón trasero. Eso me perjudica en carrera, porque el deslizamiento trasero se va acumulando, especialmente en un circuito tan crítico en ese aspecto”.
Un detalle que puede condicionar su domingo, pero que no empaña la lectura general del fin de semana. Colapinto ha encontrado algo. Quizá en el coche, quizá en la dirección técnica del equipo, quizá en sí mismo. Pero lo ha encontrado. Y en la Fórmula 1 actual, eso suele ser el primer paso para dejar de sorprender… y empezar a confirmar.
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