Clay Holmes se enteró recientemente de que no necesitará cirugía, ya que no hubo desplazamiento en su fractura de peroné, según fuentes, y esa es una gran noticia para su salud a largo plazo, lo que beneficia tanto a él como a los Mets. Un pequeño inconveniente de la curación natural preferida es que podría tomar un poco más de tiempo. La última estimación para el regreso de Holmes es principios de agosto, lo que coincide con la fecha límite de cambios del 3 de agosto, complicando un posible acuerdo. El principal candidato a ser cambiado, Freddy Peralta, le dijo a The Athletic que le gustaría permanecer con los Mets durante el año. Por supuesto, incluso si Peralta no fuera el hombre más positivo en las Grandes Ligas (lo es), no hay ventaja en decir lo contrario ahora. Sin importar su postura pública, en realidad le conviene ser cambiado porque: 1) eliminaría cualquier posibilidad de una oferta calificada (asumiendo que aún exista una en el nuevo convenio colectivo); 2) presumiblemente iría a un mejor equipo; y 3) podría ser un equipo más propenso a considerar un acuerdo cercano a los ‘siete u ocho’ años que le dijo a The Post que busca.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


