Calles olvidadas y negocios en riesgo: el día a día en Villa Mella #FVDigital

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Para Josué Miguel Sabiñón, el problema de la basura y el mal estado de las calles en Villa Mella va mucho más allá de una simple mala imagen del sector.

Su sustento depende de un pequeño puesto de comida que, con el paso del tiempo, ha visto disminuir sus ventas debido a las condiciones del entorno. El polvo constante y el lodo, cuando llueve, han convertido su jornada diaria en un desafío que pone en riesgo su estabilidad económica.

Según explica, muchos clientes prefieren no acercarse al lugar por la contaminación. “La gente sabe que esto es delicado. Cuando las calles están así, muchas veces no vienen a comprar”, comenta, mientras señala el polvo que se levanta con cada vehículo que pasa. Para él y otros comerciantes, esto significa menos ingresos y más incertidumbre.

  • Los residentes del sector aseguran que esta situación no es nueva. Afirman que, durante más de tres décadas, las calles han permanecido sin asfaltar, convirtiéndose en caminos de tierra que afectan tanto a conductores como a peatones.

Salud y movilidad

Vivir en medio del polvo es parte de la rutina diaria, pero también una amenaza constante para la salud. “Uno se enferma con el polvo”, dicen algunos vecinos, quienes insisten en la necesidad urgente de intervención por parte de las autoridades.

Cuando llega la lluvia, el panorama empeora. El polvo desaparece, pero da paso a grandes acumulaciones de lodo que dificultan el tránsito. En algunos casos, los residentes se ven obligados a caminar descalzos para poder desplazarse. «Hay que salir sin zapatos por el fango que se hace», relatan, evidenciando las condiciones precarias en las que viven.

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Impacto económico

Esta realidad no solo limita la movilidad, sino que también impacta directamente la economía de quienes dependen del día a día para sobrevivir. Comerciantes como Josué enfrentan pérdidas constantes, mientras los vecinos luchan por mantener una vida digna en medio de las dificultades.

A pesar de haber alzado la voz en múltiples ocasiones, los comunitarios aseguran que las soluciones aún no llegan. La falta de respuesta ha generado frustración e impotencia en una comunidad que solo pide condiciones básicas para vivir y trabajar.

En Villa Mella, el polvo y el lodo no solo marcan las calles, sino también la vida de quienes esperan, desde hace años, un cambio que aún no se materializa.



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