Que no se vuelva costumbre contar mujeres asesinadas en las noticias
Ahora, cada vez que vemos las noticias, aparece otro caso. Otra mujer asesinada. Otra familia rota. Y, lo más triste, niños que quedan en la orfandad.
Pero, ¿y qué es lo que está pasando con estos feminicidios?
Con demasiada frecuencia aparece un nuevo caso en la prensa… y a saber de los que ni nos damos cuenta.
Solo en los primeros meses de este 2026, en República Dominicana ya se registran más de 30 feminicidios, según estadísticas del Ministerio de la Mujer, el Observatorio de Justicia y Género y otros organismos oficiales, y apenas vamos por mayo. Solo en este mes ya hemos perdido a siete de ellas.
Mientras que durante todo el 2025 se contabilizaron alrededor de 59 casos de mujeres asesinadas en hechos vinculados a violencia de género.
Pero, ojo, quiero aclarar algo: no es que el año pasado haya sido un buen número. Aunque sea una sola, no es un buen número. Lo que debe existir es cero. Ninguna, nunca.
Y esto no es un problema de gobierno.
Esto es un problema de educación… pero no solamente de educación en las escuelas. Es educación del hogar, desde la casa, que es el verdadero núcleo de la sociedad.
Padres, madres, tutores… dedíquenle tiempo a sus hijos. Así como siempre digo que la cortesía solo sabe de formas, mas no de fondo… en esta ocasión quiero resaltar que la educación no solo sabe de formas, también sabe de fondo.
No basta con enseñar modales o disciplina; también hay que practicar la humanidad.
Enséñenles desde niños no solo el valor de la mujer, sino el valor de cada ser humano, no importando su género, su profesión, dónde vive, cuánto gana o cómo piensa. El respeto no puede depender de condiciones; el respeto es algo integral desde la formación.
Porque este problema va mucho más allá del hombre adulto que hoy mata a una mujer; eso no sucede de la noche a la mañana.
En la mayoría de los casos, esas mujeres ya habían sido perseguidas, acechadas, amenazadas y hasta maltratadas anteriormente.
Esto no es algo del momento. Esto viene desde la crianza, desde lo que se normaliza, desde lo que se permite y desde lo que nunca se corrige.
A los padres que todavía están criando en estos tiempos… prioricen formar hijos con tolerancia, paciencia, discernimiento, empatía y respeto. Enséñenles a aceptar decisiones ajenas, a manejar el rechazo, a convivir, a controlar impulsos y, en un futuro, a saber vivir en pareja de manera sana.
Porque no es que a partir de ahora sean menos…
Es que a partir de ahora no haya ni siquiera que contarlas.
Estadística cero.

