La Fórmula 1 de 2026 necesitaba una carrera así. Necesitaba caos, pilotos luchando sin órdenes de equipo, adelantamientos imposibles, errores, tensión, radios ardiendo y dos Mercedes jugando con fuego como en los viejos tiempos. Y Canadá entregó probablemente el mejor Gran Premio de la temporada.
Andrea Kimi Antonelli sobrevivió a una batalla salvaje contra George Russell que recordó inevitablemente a la guerra civil de 2016 en Mercedes, con ambos rueda a rueda durante media carrera y Toto Wolff al borde del infarto viendo cómo sus pilotos se rozaban constantemente sin llegar nunca a tocarse. La pelea terminó de golpe en la vuelta 30, cuando Russell sufrió un problema de fiabilidad que le dejó tirado y abrió completamente la puerta del triunfo al italiano, el cuarto consecutivo en 2026, que da un golpe enorme al Mundial y amplía todavía más una ventaja que ya era de 18 puntos antes de llegar a Montreal.
Porque hasta ese momento, Canadá había sido un duelo espectacular entre los dos Mercedes. Russell y Antonelli se adelantaron varias veces, bloquearon neumáticos en el mismo punto una y otra vez, llegaron en paralelo a centímetros del muro de los campeones y protagonizaron maniobras que parecían destinadas al accidente. Mercedes decidió dejarles correr libremente, alejándose de cualquier ‘papaya rules‘ al estilo McLaren, y el resultado fue una carrera que recordó a la F1 más agresiva de la última década. Antonelli terminó imponiendo su velocidad, su agresividad y también la fortuna que le negó a Russell una avería devastadora en el peor momento posible.
Por detrás, Max Verstappen volvió a exprimir al máximo un Red Bull con el que había estado muy crítico todo el fin de semana, pero a falta de cinco vueltas Canadá nos regaló otro momento que recordó a 2021. Lewis Hamilton cazó al neerlandés y le adelantó con una maniobra espectacular por el exterior de la curva 1, donde parecía imposible pasar, en una lucha durísima pero con máximo respeto entre ambos. El británico confirmó así su gran fin de semana en Montreal logrando su segundo podio con Ferrari, mientras Verstappen acabó tercero.
Hamilton, aun así, confirmó el gran ritmo de Ferrari con su segundo podio vestido de rojo, mientras Charles Leclerc salvó los muebles con una cuarta posición que seguramente habría firmado el viernes después de definir este fin de semana como “una pesadilla” para él.
El gran drama del domingo fue McLaren. El equipo de Woking tiró por la borda una oportunidad enorme después de mostrarse como el segundo coche más rápido durante todo el fin de semana. Apostaron por intermedios en una pista prácticamente seca mientras el resto montaba slicks, y aunque Norris llegó a liderar la carrera en la primera vuelta, la ilusión duró apenas unos giros antes de que ambos tuvieran que parar.
Después llegó el accidente de Oscar Piastri con Alex Albon, la sanción de diez segundos para el australiano y, finalmente, el abandono de Norris por problemas de fiabilidad. Lo que podía haber sido un podio y una gran cantidad de puntos terminó convertido en un desastre absoluto para un equipo que salió de Montreal con cero puntos por culpa de errores propios.
En clave española, Fernando Alonso volvió a demostrar que sigue teniendo una de las mejores salidas de toda la parrilla. El asturiano ganó nueve posiciones en las primeras vueltas y llegó a rodar dentro del top 10 con un Aston Martin muy lejos de ese nivel real, aunque poco a poco fue cayendo hasta abandonar por un nuevo problema relacionado con el asiento, un fallo del que ya se había quejado varias veces esta temporada y también durante la sprint. Aston Martin y Honda vuelven a irse de vacío y con enormes dudas sobre una fiabilidad que prometían haber solucionado.
La cara opuesta fue Carlos Sainz, que volvió a rescatar puntos para Williams tras una carrera muy complicada marcada por la estrategia y el tráfico, confirmando la mejora progresiva del equipo británico. Y mención especial merece también Alpine: Franco Colapinto firmó el mejor resultado de su carrera con una brillante sexta posición tras otro fin de semana donde volvió a superar claramente a Pierre Gasly, octavo, consolidando el gran momento de confianza que atraviesa el argentino.
Resultados de la Carrera del GP de Canadá de F1 2026
Carrera
Resumen de la Carrera del GP de Canadá de F1 2026
La apuesta de McLaren saltó por los aires en apenas tres vueltas en un caótico y traicionero inicio del Gran Premio de Canadá 2026, donde la amenaza de lluvia convirtió la parrilla en una ruleta estratégica y dejó a Andrea Kimi Antonelli al frente tras superar incluso a su compañero George Russell en la primera curva. El italiano aprovechó el desconcierto inicial y el caos de neumáticos para liderar una carrera que arrancó con tensión desde antes del semáforo, después de dos salidas abortadas por un problema en el coche de Arvid Lindblad.
Los de Woking intentaron sorprender a Mercedes jugando una carta desesperada. Mientras Russell y Antonelli apostaron por neumáticos de seco desde la primera fila, Lando Norris y Oscar Piastri se la jugaron con intermedios bajo una fina lluvia que amenazaba con alterar el guion. Y durante unos segundos pareció funcionar. Norris pasó de tercero a líder en apenas una curva, aprovechando la falta de temperatura de los slicks rivales, mientras las radios previas de ambos McLaren avisaban de que aquella elección podía ser un error monumental.
El espejismo duró muy poco. Piastri fue el primero en rendirse y regresó al pitlane al final de la primera vuelta para montar medios, mientras Norris aguantó un par de giros más liderando bajo la presión constante de los Mercedes. Cuando el británico también paró, McLaren pasó de soñar con el doblete a caer fuera de los puntos, con Norris decimocuarto y Piastri decimoquinto tras apenas tres vueltas y después de desperdiciar una oportunidad real de pelear contra un Mercedes que sigue marcando el ritmo en este inicio de temporada.
Por delante, Antonelli volvió a imponerse a Russell en otro cuerpo a cuerpo entre compañeros, aunque esta vez sin llegar al contacto que sí protagonizaron en la sprint del sábado. Lewis Hamilton se colocó tercero con un Ferrari muy competitivo durante todo el fin de semana, por delante de Max Verstappen y Charles Leclerc, mientras Fernando Alonso volvió a firmar una de esas salidas imposibles que ya se están convirtiendo en marca de la casa en esta nueva Fórmula 1 de 2026.
El asturiano, beneficiado por el caos inicial y por una arrancada brillante, ganó siete posiciones en apenas cinco vueltas para meterse dentro del top 10 con un Aston Martin muy lejos del ritmo de cabeza. También destacó Franco Colapinto, que prolongó las buenas sensaciones mostradas desde Miami colocándose séptimo con Alpine en un arranque frenético donde la incertidumbre meteorológica y las decisiones estratégicas ya habían revolucionado completamente el Gran Premio.
Lando Norris, McLaren
Foto de: Anni Graf – Formula 1 via Getty Images
La tensión en Mercedes estuvo a punto de explotar apenas unas vueltas después. En la sexta vuelta, George Russell aprovechó el DRS para lanzarse sobre Antonelli antes de la larga recta principal de Montreal y completar el adelantamiento a su compañero. Pero lo peor llegó unos metros más tarde. El italiano bloqueó completamente los neumáticos en la frenada de la última chicane y estuvo a centímetros de llevarse por delante al británico en un susto que recordó inevitablemente al famoso accidente entre Nico Rosberg y Lewis Hamilton en el GP de España de 2016.
En Brackley llevaban todo el fin de semana hablando precisamente de evitar un escenario así en plena lucha por el título entre sus dos pilotos, y durante unos segundos Toto Wolff debió contener la respiración. Antonelli logró esquivar el impacto saltándose la chicane, aunque perdió el liderato y además dejó dudas sobre el estado de sus neumáticos tras el enorme bloqueo, con un posible plano que amenazaba su ritmo en las siguientes vueltas.
Ese pequeño caos permitió que Lewis Hamilton se acercara peligrosamente al Mercedes del italiano, mientras Max Verstappen también empezaba a meter presión sobre el siete veces campeón del mundo en un tren delantero que comenzaba a compactarse. Muy distinta era la situación de Charles Leclerc, totalmente desaparecido durante el fin de semana. El monegasco seguía sufriendo con un Ferrari que él mismo había definido como “una pesadilla” y perdía terreno poco a poco respecto al grupo de cabeza.
Por detrás, Carlos Sainz trataba de reconstruir su carrera tras verse obligado a entrar antes en boxes para quitarse los intermedios después del susto inicial. El madrileño rodaba decimoséptimo y necesitaba un golpe de suerte o una nueva aparición de la lluvia para acercarse a la zona de puntos con un Williams que sufría mucho tráfico. Porque aunque la amenaza de agua parecía haberse calmado ligeramente respecto a la salida, en Montreal nadie terminaba de fiarse del cielo.
Quien sí empezaba a reaccionar era Lando Norris. Después del desastre estratégico de McLaren, el británico iniciaba una remontada agresiva y en la vuelta ocho ya era duodécimo, adelantando coches con mucha más facilidad que un Oscar Piastri todavía atrapado en la decimocuarta posición y sin encontrar el ritmo necesario para recuperar terreno.
Y en la vuelta nueve apareció una escena que trasladó durante unos segundos a la Fórmula 1 de 2021. Max Verstappen y Lewis Hamilton volvieron a encontrarse rueda a rueda, y el neerlandés dejó uno de los adelantamientos del día con una maniobra marca de la casa. Desde muy lejos, por el exterior de la curva 1, el piloto de Red Bull se lanzó sin dudarlo para quedarse el interior de la segunda curva y completar un adelantamiento espectacular sobre el Ferrari del británico.
Lewis Hamilton, Ferrari
Foto de: Maya Dehlin Spach / LAT Images via Getty Images
Hamilton poco pudo hacer. El siete veces campeón del mundo empezó a quejarse inmediatamente por radio de falta de potencia y de estar perdiendo muchísimo en recta, mientras veía cómo Verstappen le arrebataba la tercera posición con autoridad. Aun así, la agresividad del neerlandés recordó inevitablemente a aquellas batallas salvajes entre ambos por el título hace cinco años, esta vez en un contexto muy distinto, pero con la misma tensión en pista.
Por delante, la lucha interna en Mercedes seguía completamente abierta. Antonelli se mantenía pegado a menos de un segundo de George Russell después del susto de las vueltas anteriores, dejando claro que aquella batalla no había terminado. El italiano llegaba a Montreal como líder del mundial con 18 puntos de ventaja y no estaba dispuesto a permitir que su compañero siguiera recortándole terreno en un campeonato que empieza a convertirse en un pulso directo entre los dos pilotos de Brackley.
Mientras tanto, Fernando Alonso empezaba a volver a la realidad después de su espectacular salida. El asturiano, que había llegado a rodar dentro del top 10 gracias al caos inicial, caía hasta la decimocuarta posición en la vuelta diez, incapaz de sostener el ritmo con un Aston Martin claramente inferior y condenado a sufrir en condiciones normales de carrera.
La carrera entró entonces en una fase absolutamente frenética, con los dos Mercedes peleando al límite y dejando claro que en Brackley ya no hay órdenes de equipo que valgan cuando se trata del mundial. Antonelli no se despegaba de Russell y terminó aprovechando un pequeño error del británico a la salida de la larga recta del tercer sector para lanzarse al ataque. El italiano consiguió superarle al inicio de la recta principal utilizando gran parte de la energía disponible, pero el nuevo efecto “yo-yo” de esta Fórmula 1 de 2026 volvió a aparecer inmediatamente.
Russell, con más batería disponible, pudo devolvérsela pocos metros después y recuperar la posición, mientras Antonelli volvía a intentarlo en la frenada de la curva 1 en una maniobra agresiva que estuvo a centímetros del contacto. Durante unos segundos pareció inevitable que los dos Mercedes terminaran tocándose, pero el británico defendió con firmeza y consiguió mantenerse por delante en otra batalla espectacular entre los dos principales candidatos al título.
Mientras Mercedes ofrecía un duelo de altísimo nivel, McLaren vivía una auténtica pesadilla en Montreal. El caos estratégico del inicio había sido solo el comienzo de un domingo desastroso para los de Woking. En la vuelta 13, Oscar Piastri se lanzó con un divebomb demasiado optimista sobre Alex Albon y terminó golpeando el Williams de lleno, dejando el coche del tailandés seriamente dañado y provocando una bandera amarilla.
El australiano tuvo que pasar por boxes para reparar daños y cayó hasta la decimoséptima posición, enterrando definitivamente cualquier opción de remontada importante. Y cuando parecía imposible que la situación empeorara más para McLaren, llegó otro golpe inesperado. Apenas cuatro vueltas después, en la 17, Lando Norris recibió la orden de entrar de nuevo en boxes por un problema de fiabilidad. Los mecánicos trabajaron sobre la zona de los radiadores y el británico regresó a pista en la decimoquinta posición, completando un inicio de carrera completamente catastrófico para un equipo que había empezado el domingo soñando con sorprender a Mercedes.
La guerra interna de Mercedes no daba tregua. En la vuelta 18, George Russell volvió a sufrir otro bloqueo exactamente en el mismo punto donde ya había cometido errores anteriormente, dejando otra vez la puerta entreabierta a Antonelli. El italiano se lanzó inmediatamente y ambos llegaron completamente en paralelo a la chicane del tercer sector en una lucha salvaje por el liderato.
Russell consiguió resistir una vez más, aunque Antonelli pasó peligrosamente cerca del célebre muro de los campeones en una acción que por momentos pareció destinada al desastre. Montreal volvía a jugar con fuego y Mercedes seguía caminando sobre una línea finísima entre permitir la batalla y provocar un accidente que podría marcar el campeonato. Pero, esta vez, los dos consiguieron sobrevivir sin tocarse en otro capítulo más de un duelo cada vez más agresivo.
Toda esa pelea estaba permitiendo además que Max Verstappen siguiera completamente vivo en la carrera. El neerlandés se mantenía a unos cinco segundos del liderato mientras Lewis Hamilton comenzaba a presionarle desde atrás, formando un grupo delantero espectacular con cuatro campeones —y un futuro campeón— separados por apenas unas pocas décimas y luchando constantemente al límite.
Más atrás, Fernando Alonso seguía resistiendo como podía. El asturiano se mantenía en la decimocuarta posición con un Aston Martin muy inferior en ritmo puro, aunque continuaba exprimiendo al máximo cualquier oportunidad para mantenerse relativamente cerca de la zona de puntos en una carrera donde todavía podía pasar absolutamente de todo.
En medio de todo aquel caos, Carlos Sainz seguía construyendo poco a poco una remontada muy meritoria. El madrileño, condicionado por aquella temprana parada para quitarse los intermedios tras el susto inicial, había quedado completamente fuera de estrategia, pero en la vuelta 21 ya rodaba décimo y empezaba a asomarse a una zona de puntos que parecía imposible apenas unos giros antes.
Eso sí, la situación seguía siendo delicadísima para el piloto de Williams. Por detrás aparecían amenazas muy serias, con Nico Hülkenberg presionándole y, sobre todo, con los dos McLaren acercándose rápidamente. Norris primero y Piastri después tenían muchísimo más ritmo y un coche claramente superior, por lo que Sainz necesitaba defenderse con inteligencia y aprovechar cualquier circunstancia de carrera para mantenerse vivo en la pelea.
Aun así, el español estaba consiguiendo minimizar daños en una carrera muy complicada para Williams, marcada por una estrategia fallida y por el tráfico constante tras caer al fondo del pelotón en las primeras vueltas. Con la carrera todavía abierta y la amenaza de nuevos incidentes siempre presente en Montreal, el objetivo de rescatar algún punto seguía siendo perfectamente posible.
En la vuelta 22 llegó también la primera parada de Fernando Alonso, que sorprendió montando neumáticos blandos en una decisión que apuntaba claramente a una estrategia de dos paradas. Aston Martin, lejos de la pelea por los puntos durante todo el fin de semana, parecía priorizar una vez más la recopilación de datos y pruebas de comportamiento del AMR26 antes que el resultado puro, en otro domingo complicado para el equipo de Silverstone.
La presión constante de Antonelli terminó teniendo premio. Después de varios avisos consecutivos, George Russell volvió a cometer un error en la vuelta 22 en la horquilla de 180 grados previa a la larga recta del tercer sector, exactamente el mismo punto donde ya había sufrido varios bloqueos durante la carrera. Y esta vez sí, el líder del mundial no perdonó. Antonelli salió mucho mejor traccionado y consiguió completar el adelantamiento en la recta para recuperar el liderato tras una batalla feroz entre los dos Mercedes.
Andrea Kimi Antonelli, Mercedes, George Russell, Mercedes
Foto de: James Sutton / LAT Images via Getty Images
El italiano llevaba muchas vueltas enseñando el coche y terminó imponiendo su agresividad y ritmo frente a un Russell cada vez más incómodo bajo presión. La lucha interna en Mercedes seguía creciendo en tensión mientras Verstappen y Hamilton observaban desde muy cerca cualquier posible error que pudiera cambiar completamente el guion de la carrera.
En esa misma vuelta llegó además otro golpe para McLaren. Dirección de carrera confirmó una sanción de diez segundos para Oscar Piastri por el accidente con Alex Albon, terminando de hundir un domingo desastroso para los de Woking. Lo que podía haber sido una gran oportunidad para firmar un podio e incluso pelear por algo más gracias al ritmo mostrado durante el fin de semana, se estaba convirtiendo en una auténtica pesadilla entre errores estratégicos, incidentes y problemas de fiabilidad.
Aquello empezaba a recordar cada vez más a la guerra civil de Mercedes en 2016. Los dos pilotos sabían que tenían a Verstappen controlado a unos siete segundos, pero ninguno estaba dispuesto a ceder ni un centímetro en la pelea por la victoria y por un mundial que ya es claramente cosa de dos. Y en la vuelta 24 volvieron a dejar otra secuencia absolutamente al límite.
Esta vez fue Antonelli quien bloqueó neumáticos en la famosa horquilla previa a la larga recta del tercer sector, el mismo punto donde Russell llevaba toda la carrera sufriendo. El británico aprovechó el error para recuperar el liderato, pero el italiano respondió inmediatamente lanzándose en la chicane antes de la recta principal. Russell defendió por el interior, ambos llegaron completamente rueda a rueda y durante unos segundos pareció inevitable el contacto.
Antonelli tuvo que abrirse y salirse prácticamente de la pista para evitar tocarse con su compañero en una acción que debió provocar más de un microinfarto en el muro de Mercedes y especialmente en Toto Wolff. Porque aunque seguían respetándose lo justo para no chocar, la intensidad de aquella batalla era ya máxima y cada maniobra parecía caminar sobre el filo de la navaja.
El italiano consiguió incluso salir aparentemente por delante tras tomar la escapatoria, pero dirección de carrera le obligó inmediatamente a devolver la posición al considerar que la curva pertenecía claramente a Russell. Otro capítulo más de una lucha salvaje entre los dos Mercedes que mantenía completamente en vilo al Gran Premio de Canadá.
En la vuelta 26, en medio de una carrera espectacular en cabeza, llegó otro golpe durísimo para los aficionados españoles. Fernando Alonso tuvo que abandonar y poner fin a su Gran Premio de Canadá después de que su Aston Martin dijera basta, repitiendo así el abandono que ya había sufrido en la sprint del sábado. Otro jarro de agua fría para Aston Martin y Honda en un fin de semana donde habían insistido en los avances realizados en fiabilidad, pero del que terminaban marchándose con cero carreras completadas por parte del piloto asturiano y con muchas más dudas que respuestas sobre el proyecto de 2026.
La acción en pista se calmó ligeramente después de tantas vueltas al límite, pero las radios empezaban a arder en Mercedes. Antonelli mostraba claramente su enfado por haber tenido que devolver la posición a Russell tras la maniobra anterior, mientras el británico también se quejaba al muro de que les estuvieran permitiendo luchar tan agresivamente durante todo el fin de semana. El mensaje entre líneas de Russell era bastante claro: no quería seguir teniendo a Antonelli atacándole constantemente. Sin embargo, en Brackley optaron por mantener la filosofía de dejar correr a sus pilotos, muy lejos de las famosas “papaya rules” que McLaren aplicó durante sus años de dominio para controlar a sus dos coches. Mercedes estaba permitiendo una batalla totalmente abierta entre sus aspirantes al título, aunque cada vuelta aumentaba la sensación de que aquello podía terminar explotando en cualquier momento.
Y cuando parecía que la batalla entre los Mercedes iba camino de decidir la carrera, llegó el drama absoluto para George Russell y para Brackley. En la vuelta 30, el británico sufrió un problema de fiabilidad justo en la chicane del segundo sector, antes de la recta que da inicio al tercer sector, y de repente el coche se quedó prácticamente muerto. Russell tuvo que irse por fuera de la curva sin ningún tipo de control, mientras veía cómo se escapaba una oportunidad de oro tanto para la victoria como para el campeonato.
El piloto británico salió del coche completamente destrozado y con el rostro desencajado, consciente de la enorme cantidad de puntos que acababa de perder en un momento clave. Porque aunque el mundial todavía está en sus primeras fases, Antonelli tenía ahora una ocasión inmejorable para dar un golpe importantísimo al campeonato. El italiano llegaba a Canadá con 18 puntos de ventaja y podía salir todavía mucho más líder tras el abandono de su principal rival.
La avería provocó un Virtual Safety Car que revolucionó la estrategia de todos los equipos. La mayoría aprovechó para detenerse y reorganizar posiciones, dejando una clasificación completamente inesperada para la reanudación. Antonelli heredaba cómodamente el liderato por delante de Max Verstappen y Lewis Hamilton, mientras Isack Hadjar aparecía en una sorprendente cuarta posición con Red Bull aprovechando el caos estratégico y los problemas de Ferrari en boxes, donde Charles Leclerc perdió muchísimo tiempo tras una mala doble parada que le relegó al quinto puesto.
Franco Colapinto seguía firmando otra actuación sensacional y se mantenía sexto con Alpine tras apostar por los neumáticos duros, justo por delante del Racing Bulls de Liam Lawson y de Pierre Gasly. Y entre todo aquel caos también aparecían los dos supervivientes de una carrera completamente loca: Lando Norris era noveno después de todos los problemas sufridos por McLaren, mientras Carlos Sainz completaba una enorme remontada colocándose décimo y rescatando provisionalmente un punto con Williams a falta de algo más de treinta vueltas para el final.
A partir de ahí la carrera perdió algo de la locura inicial y empezó a estabilizarse, algo que beneficiaba enormemente a Antonelli. Sin la presión constante de Russell y con aire limpio por delante, el italiano comenzó a gestionar el ritmo con mucha más tranquilidad y en la vuelta 40 ya disponía de una ventaja cercana a los cinco segundos sobre Max Verstappen, dejando el Gran Premio cada vez más encarrilado para Mercedes.
La pelea más intensa pasó entonces a centrarse detrás del podio provisional, con Charles Leclerc lanzándose al ataque sobre Isack Hadjar. El piloto de Red Bull defendió con muchísima agresividad e incluso realizó un cambio de dirección muy al límite cuando el Ferrari ya estaba prácticamente emparejado, en una maniobra que estuvo cerca de acabar en contacto. Finalmente, Leclerc consiguió completar el adelantamiento y recuperar una posición importante después de una carrera muy complicada para él y para Ferrari.
Y mientras unos conseguían salvar daños, McLaren terminaba de hundirse definitivamente. En la vuelta 40, Lando Norris también tuvo que abandonar después de quedarse parado en pista, completando así un domingo absolutamente desastroso para los de Woking entre errores estratégicos, sanciones, accidentes y problemas de fiabilidad. Lo que había empezado como una apuesta agresiva para intentar ganar a Mercedes acababa convertido en uno de los peores grandes premios del equipo en mucho tiempo.
Desde ahí, el Gran Premio perdió definitivamente gran parte de la tensión que había marcado las primeras vueltas y la carrera entró en una fase mucho más estabilizada, con pocas batallas reales en pista. La sanción de diez segundos a Isack Hadjar por su movimiento sobre Charles Leclerc terminó siendo inevitable después de una defensa considerada demasiado agresiva por dirección de carrera, en una maniobra claramente al límite que pudo acabar muy mal.
La atención pasó entonces a la pelea por la segunda posición. Lewis Hamilton empezaba a acercarse poco a poco a Max Verstappen y en la vuelta 49 ya se encontraba a apenas 2,3 segundos del neerlandés, con todavía 19 vueltas por delante para intentar asaltar el segundo escalón del podio. Aun así, el británico tenía bastante encarrilado lo que sería su segundo podio con Ferrari, confirmando además las buenas sensaciones mostradas por el equipo italiano durante buena parte del fin de semana.
Leclerc, después de todo el tiempo perdido detrás de Hadjar y de los errores estratégicos de Ferrari, rodaba cuarto ya a nueve segundos de su compañero, mientras Franco Colapinto seguía completando una actuación sobresaliente con Alpine. El argentino marchaba sexto con una ventaja de 17 segundos sobre Liam Lawson y tenía prácticamente asegurada la mejor posición de su carrera en Fórmula 1, además de sumar una cantidad muy importante de puntos tras el gran resultado ya conseguido en Miami.
Y entre todo el caos y los abandonos, Carlos Sainz seguía sobreviviendo. El madrileño rodaba noveno y se encaminaba a rescatar dos puntos muy valiosos para Williams después de una carrera completamente condicionada por la estrategia y el tráfico. Mientras tanto, Aston Martin confirmó oficialmente que el abandono de Fernando Alonso se había debido a problemas con el asiento, un inconveniente del que el asturiano ya se había quejado en anteriores grandes premios y también durante la sprint de Canadá. Otro problema más para un equipo que sigue acumulando dramas en este complicado inicio de la era 2026.
Finalmente, el top 10 no se movió, excepto el 2º puesto, pues Hamilton pudo adelantar a Verstappen a falta de 5 vueltas del final, demostrando autoridad. Y así, Antonelli cruzó la línea de meta para lograr su cuarta victoria consecutiva.
Charles Leclerc, Ferrari, Isack Hadjar, Red Bull Racing
Foto de: Guido De Bortoli / LAT Images via Getty Images
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