El próximo 4 de mayo —siempre se celebra el primer lunes de mayo— en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York se celebrará una nueva edición de la gala MET, donde modelos, actores, deportistas y todo tipo de personajes relevantes muestran su pasión … por la moda con sus trajes más extravagantes y muchas veces hortera. La edición de este año tendrá como temática ‘Costume Art’, que se ha presentado como una reflexión sobre el vestuario y el cuerpo humano, y será una de las más revolucionarias de los últimos años.
No será tanto por la temática, que también, sino por lo que hay detrás. Vogue seguirá organizándola, pero será la primera vez que no esté Anna Wintour como directora de la revista en casi cuatro décadas. Además, el patrocinio correrá a cargo del magnate Jeff Bezos, dueño de Amazon, del Washington Post o de Blue Origin entre otras gigantescas empresas. Habrá tantos cambios que será, este año más que nunca, una gala que centre el foco… a la que no asistirá el alcalde de Nueva York.
Zohan Mamdani se va a convertir en el primer alcalde de la Gran Manzana que ha decidido no acudir por voluntad propia. El revolucionario gesto es todo un golpe de carácter del edil demócrata, y no solo por los motivos que ha dado, sino por lo que ha supuesto la Met para el lado más progresista y de izquierdas de la sociedad estadounidense.
Del «Tax the Rich» de AOC al «Boicot a la Met»
La Met siempre ha sido una ocasión de reivindicación para el lado más a la izquierda de los demócratas. Aunque allí no se cerraban puertas a nadie por su ideología, ya que Wintour siempre señaló que este era una especie de oasis donde solo importaba la moda, el patrocinio de Bezos ha cambiado el color de la previa de la gala. Incluso pese a que su presencia y la de su mujer, Lauren Sánchez, era todo un clásico de la gala, es este año, cuando han puesto el dinero, lo que ha generado más polémica.
Nueva York lleva días empapelado con carteles llamando al levantamiento ciudadano contra lo que era uno de los grandes acontecimientos culturales y sociales de la Gran Manzana. «Boicot a la Met» o «La gala Met de Bezos patrocina al ICE» son solo algunos mensajes que han aparecido en las paredes de numerosos barrios de la ciudad. Detrás de estos mensajes están grupos como ‘Everyone Hates Elon’ (‘Todo el mundo odia a Elon’), un grupo activista que comenzó criticando a Elon Musk en concreto y ha acabado convirtiéndose en una suerte de movimiento de resistencia contra el trumpismo y la derecha estadounidense.
Estas protestas se están realizando con la connivencia, por omisión al menos, del alcalde de Nueva York, ya que Zohan Mamdani señaló en una entrevista a ‘Hell Gate’ que no irá porque está centrado en hacer que «la ciudad más cara de Estados Unidos sea más asequible para sus ciudadanos».
Lejos quedan ediciones como la de 2021, en la que Alexandria Ocasio-Cortez, una de las caras más visibles y reivindicativas del partido demócrata, acudió a la fiesta con un vestido blanco y un mensaje que clamaba por el aumento de impuestos para los más ricos, el famoso lema ‘Tax the Rich’ que abanderó buena parte de la izquierda mundial. Aquella aparición le costó una reprobación del Comité de Ética del Congreso, que prohíbe aceptar regalos de más de 3.000 dólares, ya que ni ella ni su pareja pagaron por acudir allí en una gala en la que cada entrada llegó a costar hasta 35.000 dólares.
Rep. Alexandria Ocasio Cortez violated House gift rules by underpaying for items including her “Tax the Rich” Met Gala dress and has been ordered to repay nearly $3,000 in restitution.
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— AF Post (@AFpost) July 26, 2025
También Eric Adams, predecesor de Mamdani en la alcaldía pero que representa el ala más conservadora del Partido Demócrata, desfiló por la alfombra roja luciendo un esmoquin con una obra de arte de Laolu Senbanjo y las palabras «Acaben con la violencia armada».
Un gesto con calado
La presencia de Mamdani se daba por contada en esta edición, máxime cuando él aspira a liderar el ala más a la izquierda del Partido Demócrata. Con la propia Ocasio-Cortez como una de sus primeras valedoras, se esperaba que el alcalde de Nueva York acudiera al museo con ánimo reivindicativo, y que lejos de rehuir el enfrentamiento y lo iba a asumir con gusto.
Sin embargo, en un gesto con una vertiente doblemente antisistema, ha decidido dar de lado a las élites, tanto de derechas como de izquierdas, dando plantón a uno de los lugares donde se da por hecho que debe estar. Toda una declaración de intenciones —otra más— que ha dejado claro que tiene su propia agenda y que, en una lectura más amplia, puede ser una nueva vía para un Partido Demócrata sin líder claro.
El temor a que esta gala de recaudación de fondos —que es lo que, en teoría, representa— de un giro hacia el lado más conservador ha generado numerosas críticas desde la élite progresista de Estados Unidos. El progresivo acercamiento del matrimonio Bezos a Vogue y, por tanto, a Anna Wintour ha ido de la mano del que ha tenido el multimillonario al movimiento MAGA de Donald Trump, y se temen que lo que era un escenario reivindicativo se convierta en un altavoz más de las políticas del actual presidente de Estados Unidos.


