
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tienen muchos puntos en común; el neerlandés lleva mucho tiempo mostrándose de acuerdo con la mayoría de las decisiones que toma la Casa Blanca y este miércoles se ven en Washington para tratar el repliegue de Estados Unidos en la Alianza, con el foco puesto en que Europa “asuma más responsabilidad” y los americanos reduzcan no solo su presencia en el viejo continente sino también el peso sobre el control de la defensa conjunta.
EEUU ya ha puesto sobre la mesa su plan, tal como explicó la pasada semana en Bruselas el secretario de Defensa, Pete Hegseth. El país iniciará una “revisión” durante seis meses de sus tropas en Europa en el marco de la OTAN, lo que viene siendo un análisis de hasta qué punto se puede alcanzar la reducción de efectivos que, de momento, ya ha afectado a Alemania. Eso sí, no ha dado detalles de si ese nuevo plan afectaría a las bases españolas de Rota y Morón.
“Llamémosla la revisión de la OTAN 3.0. Esta revisión se llevará a cabo con la colaboración de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y del mando Europeo. Implicará consultas con el Congreso de Estados Unidos y con nuestros aliados, pero que no quepa duda: será una revisión en toda regla“, explicó. España, por su parte, negó contactos con Washington sobre las bases mencionadas.
Es una revisión en la que algunos países suspenderán y otros aprobarán con nota. En definitiva, la revisión tiene por objeto tanto mejorar la postura y las bases de las fuerzas estadounidenses como reforzar la OTAN 3.0; pretende ser constructiva, como siempre lo hemos sido”, avisó un Hegseth que se encontró con el favor de Rutte ante esta iniciativa: ya está en marcha en la Alianza, dijo, la hoja de ruta para que tanto los europeos como Canadá se hagan cargo de su propia seguridad, en lugar de delegarla casi al completo sobre los estadounidenses.
Tanto es así que Rutte llenó de matices su explicación. “Si estalla una guerra, está claro que todos los aliados, incluido Estados Unidos, harán todo lo que esté en su mano. No digo que puedan cumplir todo lo que prometieron en el marco del modelo de fuerzas de la OTAN, pero sí que darán lo máximo de sí mismos“, aclaró el ex primer ministro neerlandés, quien entiende que la mirada de Estados Unidos tiene que irse a otras zonas y otros retos, como el Indo-Pacífico o los choques con China.
Según el secretario general no hay de qué preocuparse porque Canadá y los aliados europeos “están cerrando la brecha” de capacidades ante la reducción de tropas estadounidenses en otros países. “Estamos trabajando en ello y, por supuesto, aún nos queda trabajo por hacer en otras cuestiones, pero realmente estamos en una buena posición en este aspecto“, resumió el dirigente neerlandés sin dar más detalles sobre esas capacidades.
La relación de Trump con la OTAN, con todo, sigue siendo muy tensa. “Estados Unidos protege a los países de la OTAN, pero ellos no nos protegen a nosotros”, llegó a decir en el inicio de la guerra en Irán, mientras su administración ha tildado de “vergonzoso” el comportamiento de los aliados que no “ayudaron” en el conflicto. Ahí empezó a hablar de retirada, luego de repliegue y ahora el concepto es “reestructuración”. El gasto en defensa fue otro de los puntos, con España amenazada con represalias comerciales si no alcanzaba el 5% del PIB: “Vamos a hacer que paguen el doble”, espetó el presidente estadounidense en la última cumbre de la OTAN en Ankara. En general, EEUU ahora mismo duda del valor y de la utilidad de la Alianza Atlántica, y Trump no duda en expresarlo.
Además, la reunión se da en plenos roces de EEUU con Italia y con Reino Unido; de carga política, pero roces al fin y al cabo. Con el Gobierno de Meloni (o mejor dicho, con ella) el choque ha sido de tal calibre que el ministro de Exteriores, Antonio Tajani, canceló un viaje a Washington después de que Trump dijera que se hizo una foto con la primera ministra italiana en la cumbre del G7 “por pena”. La respuesta no se hizo esperar, y Meloni fue rotunda: “Ni yo ni Italia suplicamos”. Esas tensiones, asimismo, vienen de atrás después de Roma no permitiese el uso de sus bases a la Casa Blanca para atacar Irán y Meloni defendiera al papa León XIV de las críticas del presidente estadounidense.
Con Londres ha tenido la última polémica tras la dimisión del primer ministro, Keir Starmer, sobre quien dijo que “se hizo mucho daño” con su postura sobre energía e inmigración y también sobre la guerra de Irán, en la que no dejó usar a Washington las bases británicas. “Le deseo lo mejor, pero tiene dos problemas. Energía, inmigración y criminalidad, pero sobre todo energía e inmigración”, comentó Trump.
Washington quiere que la “OTAN 3.0” sea una realidad y de eso hablarán Rutte y Trump este miércoles en la Casa Blanca. El presidente de Estados Unidos ha encontrado en el secretario general de la Alianza a su principal defensor, entre quienes ven esa actitud como servilismo y quienes creen que se trata de una estrategia para tener a Trump contento. La realidad es que EEUU quiere otra OTAN, con menos América y más Europa, con más gasto y con tensiones con algunos de los principales aliados.


