
Barcelona.- Aston Martin llegó a Barcelona sabiendo que iba a sufrir. Lo habían repetido durante toda la semana. Fernando Alonso lo avisó, los ingenieros también y Mike Krack insistió en ello el jueves. Pero una cosa es esperar un golpe y otra muy distinta recibirlo.
El Circuit de Barcelona-Catalunya no suele engañar a nadie. Durante décadas ha sido el examen definitivo de la Fórmula 1, un trazado capaz de separar el rendimiento real de los espejismos. Y este viernes dejó una conclusión devastadora para el equipo de Silverstone.
Aston Martin no está simplemente atrás. Está muy atrás.
Alonso fue el mejor representante de la escudería verde en ambas sesiones, pero aun así terminó a casi cuatro segundos de la referencia. Una diferencia impropia de un equipo que hace apenas tres temporadas luchaba por podios y que ahora se encuentra atrapado en una temporada de supervivencia mientras espera la revolución de 2027.
Lo más preocupante no fue únicamente la distancia respecto a McLaren, Mercedes o Ferrari. En algunos momentos de la jornada, Aston Martin llegó a verse amenazado incluso por Cadillac, el único equipo que comparte actualmente la zona más baja de la clasificación.
Y en el muro nadie intenta esconderlo. “Lo sabíamos. Lo dijimos ayer”, reconoció Mike Krack tras los entrenamientos. “Creo que fui bastante claro explicando que iba a ser difícil. Y hoy tuvimos la confirmación”.
La confirmación llegó en forma de cronómetro. “Estamos entre 3,7 y 4 segundos en cada sesión. Esa es, por desgracia, la verdadera realidad”.
Una frase que resume perfectamente el estado actual del proyecto.
Barcelona no deja lugar para las excusas
Si Mónaco podía disfrazar algunas debilidades y Montreal ofrecía ciertas oportunidades, Barcelona no concede ningún refugio. Las curvas rápidas, la carga aerodinámica y el desgaste de los neumáticos exponen cada carencia del coche.
Y el AMR26 las tiene todas a la vista.
Por eso el objetivo del fin de semana ya no parece estar relacionado con los puntos. La prioridad pasa por maximizar la recogida de datos, entender el comportamiento del monoplaza y ejecutar a la perfección cada sesión.
“Tenemos buenos datos, como siempre”, explicó Krack. “Ahora debemos intentar hacerlo lo mejor posible con lo que tenemos, entender el programa de neumáticos, encontrar la mejor estrategia y la mejor ejecución”.
En otras palabras: sobrevivir. Porque mientras el coche no mejore, poco más puede hacerse.
Aun así, el luxemburgués quiso destacar la actitud del equipo y especialmente la paciencia de pilotos como Alonso, obligados a competir cada fin de semana con un monoplaza que no está en disposición de luchar por prácticamente nada.
“Somos un equipo y tenemos que trabajar juntos”, afirmó. “Es en los momentos difíciles cuando realmente ves cómo es un equipo. Cuando ganas todo es mucho más fácil. Ahora es cuando debemos permanecer unidos y esperar a que el coche sea mejor”.
La espera, sin embargo, amenaza con hacerse muy larga. Y Barcelona acaba de recordarle a Aston Martin hasta qué punto.
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