Cómo revertir el hígado graso: 5 estategias con base científica de los alimentos

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El hígado graso es una condición que se forma de manera silenciosa al no presentar síntomas en sus etapas iniciales, y que usualmente se descubre cuando vas a un chequeo médico de rutina. La buena noticia es que se puede revertir con ayuda profesional, especialmente aplicando ajustes en la alimentación con comida que ayuda a desintoxicar y a regenerar el hígado, y excluyendo aquellos productos que lo dañan, los cuales no necesariamente son las grasas.

¿Por qué el hígado graso es un riesgo real para la salud? Porque es una de las causas principales de cirrosis hepática y cáncer hepatocelular.

El doctor Mauricio González, especialista en medicina interna y emergencia radicado en Nueva York, explica que “las personas asocian la palabra ‘hígado graso’ a consumir mucha grasa, pero esto no es así y es un mito popular. La realidad, como siempre, es mucho más compleja: proviene de una interacción con factores ambientales, genéticos y dietarios, donde los alimentos fritos, azucarados, galletas, donas, etcétera, juegan un papel central”.

En su consulta, el especialista se enfoca en casos de síndrome metabólico, prediabetes, resistencia a la insulina e hipertensión, aplicando estrategias que combinan la nutrición, el ejercicio y la correcta farmacología cuando es necesario.

La ciencia detrás de la remisión: lo que dicen los estudios clínicos

Se indica hígado graso (o esteatosis hepática) cuando el órgano acumula grasa en una proporción mayor al 5% de su peso. Esto ocurre por varias razones, como menciona González: por exceso de consumo de alcohol, el impacto de los alimentos ultraprocesados, el uso de ciertos medicamentos (como los esteroides), además de otras enfermedades genéticas, la hepatitis E (una infección viral), la celiaquía (una enfermedad autoinmune) y también la disfunción metabólica.

El especialista considera que el hígado graso se puede revertir con una estrategia que incluye la alimentación. Esta afirmación la fundamenta en dos estudios clínicos de gran peso: DiRECT y DIADEM.

“Estos fueron estudios controlados que demostraron el poder de una restricción calórica en pacientes con obesidad y diabetes tipo 2 temprana, y mostraron cómo, al haber una reducción de peso de más de 10 kg, se presenta un porcentaje muy alto de personas que pueden poner la diabetes tipo 2 en remisión”.

Recordemos que la diabetes es uno de los factores de riesgo principales del hígado graso, ya que “el hígado también juega un papel muy importante en el metabolismo de la glucosa” y toda la sangre que sale del intestino y el estómago atraviesa directamente este órgano.

Estrategias poderosas para revertir el hígado graso hoy mismo

Composición fotográfica de alimentos altos en fructosa, sodio y grasas trans junto a una advertencia médica sobre el daño hepático y la cirrosis no alcohólica.
El cuidado del hígado comienza en el supermercado. Los expertos aseguran que , el azúcar y las harinas refinadas son los principales motores de la inflamación hepática.
Crédito: Shutterstock

Ahora pasemos a la gran pregunta: ¿se puede revertir o curar el hígado graso? Y si es así, ¿qué puedo hacer para lograrlo?

Las buenas noticias son que sí puede ser reversible, pero solo en sus etapas iniciales. Por esta razón, el experto recalca la urgencia de actuar a tiempo.

1. Hacer ajustes estratégicos en la alimentación

Los expertos, como el doctor Mau, coinciden en afirmar que la clave para revertir el hígado graso es la alimentación. No se trata solo de comer más vegetales, sino de sacar de la dieta todo lo que no le hace bien al organismo: los carbohidratos simples.

Esto se traduce en evitar o consumir con extrema moderación:

  • Galletas y panadería industrial.
  • Sodas y bebidas azucaradas.
  • Pollo frito y alimentos ricos en grasas trans.

Para lograr avances significativos, el doctor recomienda “tratar de eliminarlos los primeros meses hasta poder ver una mejoría de esta condición, porque eso les va a traer más motivación y les va a hacer ver que su vida puede tomar lugar sin necesidad de estos alimentos”.

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2. Adoptar patrones dietéticos con respaldo científico

En su lugar, aconseja adoptar modelos de alimentación como la dieta mediterránea, la dieta DASH y las dietas basadas en plantas, las cuales tienen un sólido respaldo científico en sus beneficios para revertir el hígado graso.

“Cualquier tipo de nutrición (cualquiera: cetogénica, baja en carbohidratos, alta en proteínas, mediterránea, basada en plantas), cualquier tipo de dieta que logre reducir la cantidad de calorías que consume un paciente y logre que baje de peso, va a lograr una mejora del hígado graso no alcohólico”, recalca.

Aclara que no hay una dieta superior a otra en términos absolutos; sin embargo, se inclina por la dieta mediterránea porque ayuda a mejorar otras condiciones de salud de forma integral, como prevenir de manera primaria la presencia de infartos y ayudar a reducir el riesgo de segundos infartos.

Los grandes beneficios de la dieta mediterránea se deben a su rica variedad de alimentos protectores:

  • Frutas y verduras frescas.
  • Cereales integrales.
  • Aceite de oliva como grasa principal.
  • Pescados y mariscos.
  • Nueces y semillas.
  • Lácteos bajos en grasa.

3. Incorporar alimentos ricos en antioxidantes

Entre los alimentos con mayores beneficios para proteger las células hepáticas destacan los que contienen vitamina E, un potente antioxidante. Puedes incluir fácilmente en tu día a día:

  • Almendras
  • Nueces
  • Maní (cacahuates)
  • Pistaches (pistachos)

4. Incluir café y té verde en tu rutina diaria

Cómo tomar café correctamente para proteger tu salud hepática y prevenir la cirrosis.
¿Tu café matutino protege tu hígado? Según estudios del NIH, el consumo de café sin azúcar aporta polifenoles esenciales que activan las enzimas hepáticas y ayudan a prevenir la fibrosis y el hígado graso.
Crédito: Shutterstock

Hay dos bebidas con reconocidos beneficios para la salud hepática: el café y el té. “El café está asociado a un menor progreso de la fibrosis en personas con esteatosis hepática”, destaca el doctor.

Esto se debe a que contiene componentes activos, sobre todo los antioxidantes, que mejoran las funciones del hígado de forma integral. De igual manera, el té verde ofrece excelentes propiedades para contrarrestar los efectos de los radicales libres en este importante órgano, protegiendo las células hepáticas del estrés oxidativo.

5. Evitar por completo el consumo de alcohol

Muchos médicos priorizan advertencias sobre el consumo de alcohol o dietas altas en grasas cuando se trata de la salud hepática.
Muchos médicos priorizan advertencias sobre el consumo de alcohol o dietas altas en grasas cuando se trata de la salud hepática.
Crédito: NMK-Studio | Shutterstock

Un punto de honor indiscutible cuando se quiere mejorar la condición de hígado graso es reducir al mínimo o eliminar por completo el consumo de bebidas alcohólicas. Los componentes del alcohol inflaman el tejido hepático, contribuyen a la acumulación de grasa y comprometen su funcionamiento.

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