Las bolsas reutilizables como símbolo de identidad y estatus en Nueva York

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En la ciudad de Nueva York, la bolsa de compras que una persona carga puede revelar tanto sobre ella como sus zapatos, y a veces más. Desde tiendas de segunda mano y supermercados hasta grandes almacenes de lujo, las bolsas reutilizables se han convertido en símbolos de estatus democráticos, colgadas sobre los hombros como insignias de honor.

En una urbe donde muchos buscan verse con estilo sin esfuerzo y ser ecológicos, los neoyorquinos acuden a las tiendas no solo por lo que hay en los estantes, sino por la bolsa con la que saldrán.

Eddie Reyes, fundador de la tienda de artículos vintage ConSHINEment en Jersey City, declaró al New York Post: ‘Como somos una ciudad de tránsito, las bolsas tote actúan como la guantera de nuestro auto’. Reyes señaló que hoy muchas personas guardan sus artículos esenciales, como libros, botellas de agua o computadoras portátiles, en bolsas reutilizables por su practicidad.

Estas bolsas económicas y ecológicas contienen más que un bolso típico y sirven como valla publicitaria ambulante para las tiendas que los compradores prefieren.

El estilista y diseñador de moda neoyorquino Lamel ‘Melly’ Adkins, fundador de la marca Merci Dema, añadió al Post que las bolsas reutilizables ‘no solo llevan artículos, sino más bien, identidad’. ‘La bolsa se convierte en una de las historias que la persona ya está contando’, agregó.

Si alguien luce una de estas bolsas en Nueva York, esto es lo que podría decir sobre su personalidad.

**Trader Joe’s: La bolsa tote de $3 que se cree de lujo**

Las bolsas reutilizables de Trader Joe’s han trascendido su función original para convertirse en objetos de colección. Lanzamientos de edición limitada y agotamientos impulsados por redes sociales han elevado la bolsa de lona de $3 a un artículo de culto.

The Wall Street Journal informó que los precios de reventa en sitios como Depop y eBay han alcanzado hasta $50,000 para compradores en el extranjero, dado que no hay tiendas Trader Joe’s internacionales.

En Nueva York, quien lleva una de estas bolsas podría ser una residente de Williamsburg que trabaja en un espacio de arte sin fines de lucro, un estudiante sin dinero de Union Square o una abuela de Chelsea que desconoce que su bolsa está de moda. El mensaje es claro: Trader Joe’s representa un estilo de vida.

‘Algunas personas no llevarían una bolsa tote de Trader Joe’s como su bolso diario’, explicó Adkins al Post, mientras que otras ‘la usarán con todo, toda la semana’. Esa contradicción no es un ‘problema’, sino ‘prueba de que la moda se está volviendo más personal, más plural y más honesta’.

**L Train Vintage: Caos asequible, valor cultural**

Nombrada en honor a la línea de metro de Brooklyn, L Train Vintage ha vestido a neoyorquinos desde finales de los años 90. Sus bolsas reutilizables son prácticamente el uniforme de cierta demografía urbana.

Quien lleva una bolsa de L Train Vintage suele tener un estilo distintivo: tatuajes caseros, delineador ahumado o un corte de pelo wolf cut. La bolsa, hecha de lona duradera con gráficos de tránsito vintage, es multifuncional y se usa para comestibles, equipo de pilates o compras de segunda mano.

L Train Vintage tiene siete ubicaciones en East Village y Brooklyn. Sus bolsas negras con el hashtag #LTrainVintage son omnipresentes, y algunos compradores adquieren artículos de bajo costo solo para obtener la bolsa.

Un usuario de redes sociales describió la bolsa como ‘la Birkin de Bushwick’. Otro señaló que ‘sabes que estás en East Williamsburg’ cuando ves a personas con chaquetas de cuero sosteniendo estas bolsas.

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‘Una bolsa de L Train Vintage sugiere creatividad y la capacidad de construir un atuendo a través de generaciones’, dijo Adkins al Post, añadiendo que se siente ‘muy de Brooklyn, arraigada en la comunidad, la sostenibilidad y la cultura vivida’.

**Zabar’s: La reliquia del Upper West Side**

Si alguien lleva una bolsa de Zabar’s, podría ser una boomer que disfruta de babka, un papá millennial cargando rugelach y latkes, o un miembro de la Generación Z criado con repeticiones de ‘Seinfeld’.

La bolsa tote de Zabar’s no grita tendencia, susurra legado. Señala gusto, tradición y la confianza silenciosa de quien sabe que la mejor comida de la ciudad viene envuelta en papel encerado.

**Beacon’s Closet: De segunda mano, pero conviértelo en leyenda**

Beacon’s Closet, fundada en 1997, evolucionó de un modesto lugar de reventa a una institución de compra-venta-intercambio en toda la ciudad. Sus bolsas reutilizables negras o de lona beige con el logotipo de una cara de bebé con anteojos son señales instantáneas de conocimiento de moda.

Al salir de la ubicación de Greenwich Village, la portadora podría ser una estudiante de NYU que usa Doc Martens de los 90 o un vestido Gunne Sax para publicar en redes sociales. En Greenpoint, la bolsa evoca nostalgia millennial; en Park Slope, una madre Gen X con estilo.

La bolsa de Beacon’s no solo dice ‘compro de segunda mano’, dice ‘sé lo que es bueno’. Adkins cree que quien la lleva ‘representa la reventa como gusto, no como ahorro’. ‘Es energía de curador, de iniciado, alguien que entiende los sistemas de la moda, el valor y el discernimiento’, afirmó.

**Bloomingdale’s Big Brown Bag: Dinero viejo, pero hazlo reciclable**

Introducida en 1973 por el diseñador Massimo Vignelli, la Big Brown Bag de Bloomingdale’s comenzó como una solución práctica y se convirtió en un símbolo de estatus perdurable.

Hoy, la portadora podría ser una boomer adinerada, una Gen X que aprendió inglés con anuncios de Bloomingdale’s o un turista millennial que visita la tienda insignia para una foto. Minimalista y atemporal, la bolsa dice: ‘Compro con intención, y con ingresos disponibles’.

En última instancia, la experta en moda y estilista Nina Lato afirma que las bolsas reutilizables de la ciudad funcionan como ‘currículums silenciosos’. Revelan dónde se compra, qué se valora y cuán conectado se está, todo sin decir una palabra.

Es ‘muy de Nueva York convertir algo práctico en una ostentación’, dijo Lato al Post, añadiendo que ‘la moda aquí es menos sobre logotipos y más sobre tu gusto vivido’.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**