El sábado por la mañana en Teherán es día lectivo y su semana laboral comenzaba con normalidad. Sin embargo, lo que no esperaban los iraníes era que Estados Unidos e Israel lanzaran un ataque contra el régimen de los ayatolás. «Fue todo en un … momento. Al principio no sabíamos qué había pasado, pero enseguida nos dimos cuenta de que los ataques habían comenzado», cuenta un vecino desde Teherán a través de varios mensajes.
Los cristales de su vivienda se rompieron como consecuencia de la onda expansiva de los ataques, que cayeron cerca de la residencia del Líder Supremo, Alí Jamenei, próximo al complejo llamado Beit Rahbari, que es donde vive esta familia. En Teherán, a diferencia que en Tel Aviv u otras ciudades de la región, no cuentan con un sistema que avise de previsibles ataques, por lo que «no podemos prepararnos, de repente oyes un fuerte ruido de las bombas». «Salimos corriendo a recoger a nuestros hijos, que habían salido de casa para ir a clase», explica.
Cuando Israel lanzó ataques sorpresa contra Irán el pasado mes de junio, sus objetivos fueron principalmente instalaciones militares y nucleares, así como ataques en Teherán, asesinando a su principal cadena de mando militar. Los ataques de este sábado parecen mucho más amplios, incluyendo objetivos políticos como el Ministerio de Inteligencia, el poder judicial y el complejo Pasteur, donde viven habitualmente el presidente y Líder Supremo, el ayatolá Alí Jamenei, según residentes de la zona y medios de comunicación locales.
A medida que los medios locales comenzaron a informar sobre explosiones en otras ciudades de Irán, las telecomunicaciones empezaron a fallar, haciendo muy complicadas las comunicaciones. Es lo que le preocupa a Sarah, iraní que vive en Madrid, o a Medis, quien también vive en la capital española, recordando los episodios de desconexión con sus familias que vivieron en las protestas de enero, cuando pasaron días enteros sin saber nada de sus seres queridos. «Tengo miedo de que vuelvan a cortar internet y quedarnos otra vez sin noticas de nuestras familias y amigos», dice Sarah.
Su familia, que vive en Teherán, ahora mismo está viajando al norte del país porque «la otra vez (por la guerra de los 12 días de junio) no atacaron en esa zona». Por contra, la zona sur parece ser la más golpeada. Cuarenta estudiantes murieron en una escuela de niñas en el sur de Irán durante los ataques israelíes-estadounidenses, según la agencia estatal de noticias iraní IRNA. Al menos otras 45 resultaron heridas en el ataque en Minab, en la provincia iraní de Hormozgán.
De momento, en los vídeos que se han estado compartiendo por las redes sociales se podía escuchar a la gente aplaudiendo y celebrando que Estados Unidos haya tomado la decisión de atacar el corazón del régimen de los ayatolás. «Esta vez tiene que ser la definitiva para cambiar el régimen», dicen desde Irán.
“Una liberación”
“Mi familia está bien”, cuenta Katayoon Barzegar a ABC. Desde los Países Bajos, también trata de superar el bloqueo de la comunicaciones para asegurarse de que sus seres queridos en Irán están a salvo, según informaJosé Ignacio de la Torre. “Solo un miembro de mi familia tiene conexión a la red, es algo extraño, pero obviamente, internet no funciona con normalidad. A los demás no les puedo llamar”. A pesar del “estrés y el horror” y la “situación surrealista”, Katayoon afirma que su familia ve el ataque como “una liberación”.
“Espero que sea la última vez ya”, afirma Darío, quien no quiere dar su apellido para permanecer en el anonimato. Reconoce que permanece “muy pendiente” porque ha podido hablar con su familia tras el ataque “hace varias horas, pero ya se ha cortado todo”.


