La mujer de un soldado ucraniano ha difundido en la red social Threads dramáticas imágenes que muestran a su esposo y otros compañeros con evidentes signos de malnutrición, debido a la falta de suministros en el frente. Tras la difusión de las fotos, el Gobierno de Ucrania ha destituido a un alto cargo militar.
Tal y como publica el diario londinense The Guardian, la polémica ha surgido después de que la esposa de uno de los soldados, Anastasiia Silchuk, publicara las imágenes en las redes sociales. En ellas se ve hasta cuatro hombres con extrema delgadez.
Según las familias, estos soldados han pasado ocho meses defendiendo un pequeño territorio cada vez más reducido en el margen izquierdo del río Oskil, cerca de la ciudad de Kupiansk, en el noreste de Ucrania, adonde suministros de alimentos y medicinas solo pueden transportarse mediante drones.
“Cuando los chicos llegaron al frente, pesaban más de 80-90 kg. Pero ahora pesan alrededor de 50 kg”, publicó Silchuk. Tras un primer envío no les llegó más comida durante 10 días, por lo que los soldados se vieron obligados a beber agua de lluvia y nieve derretida para sobrevivir.
“El período más largo que han estado sin comida han sido 17 días. No los escuchaban en la radio, o quizás nadie quería escucharlos. Mi esposo gritaba y suplicaba, diciendo que no había comida ni agua”, dice Silchuk.
El Guardian recoge el testimonio de otra familiar, Ivanna Poberezhnyuk, que sostiene que los soldados de la 14ª Brigada Mecanizada Independiente se encuentran en una situación extremadamente difícil. “Los combatientes están perdiendo el conocimiento por el hambre“, dice. El padre de Poberezhnyuk fue evacuado, pero otros siguen atrapados allí.
El Estado Mayor de Ucrania ha anunciado la sustitución del comandante responsable del abastecimiento de los soldados, pero aún así explican lo que ocurre: “Todo se realiza con drones. Los rusos prestan la máxima atención a los envíos de alimentos, municiones y combustible. Interceptan y derriban todo lo que pueden. En realidad, a veces no les interesa tanto nuestro equipo militar como la logística”.
Con el cambio de mando, la situación parece haber mejorado. Anastasiia Silchuk declaró este viernes que la situación ha mejorado desde que salió a la luz el problema: “Hay un nuevo comandante. Nos llamó y nos dijo que la situación se está resolviendo. Y así es. Mi esposo me ha escrito diciéndome que ha comido más que en los últimos ocho meses”.
“Los chicos están comiendo muy poco últimamente. Se les ha encogido el estómago y no saben si tendrán comida mañana o no. Creo que esta situación debía hacerse pública. Es necesario un sistema de rotación; los chicos necesitan atención médica”, agregó en todo caso la esposa.
Por su parte, el mando militar de Ucrania ha anunciado el inicio de una investigación: “Cabe señalar que recientemente se entregó otro cargamento de alimentos a la posición de la 14ª brigada de infantería. Si se dan las condiciones adecuadas, se procederá a la evacuación inmediata de nuestros soldados”, agregaron.
WASHINGTON — El pistolero que abrió fuego en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca el sábado por la noche ha sido identificado como Cole Allen, de Torrance, California, y el presidente Trump lo calificó como un probable “loco lobo solitario”.
El hombre de 31 años, quien según una fuente de las fuerzas del orden federales es maestro, se encuentra bajo custodia después de que se produjeran disparos cerca del área principal de revisión de seguridad del evento poco después de las 8:30 p. m.
Allen pareció ensamblar un arma “larga” en un área poco vigilada cerca de la entrada a nivel de terraza, antes de abrir fuego y correr hacia el salón de baile.
Un testigo describió una “habitación improvisada” cerca de la entrada donde se almacenaban carritos de bar y donde “no había seguridad” en ese momento.
“Él estaba en esa habitación […] lo agarró de una bolsa o algo”, dijo la testigo Helen Mabus, una voluntaria que trabajaba en el evento, y agregó que el arma “era larga” y “no parecía un arma típica”.
Los testigos describieron una escena frenética dentro del lugar después de que se dispararon entre siete y ocho balas. Los asistentes se lanzaron debajo de las mesas mientras la confusión se extendía. Un periodista dijo que los invitados “se arrastraron debajo de nuestra mesa durante lo que pareció mucho tiempo”.
El presidente Donald Trump elogió a las fuerzas del orden por actuar rápidamente.
“Fue una noche bastante movida en DC. El Servicio Secreto y las fuerzas del orden hicieron un trabajo fantástico. Actuaron rápida y valientemente”, escribió Trump en Truth Social, donde publicó una foto del sospechoso.
“El tirador ha sido detenido, y he recomendado que ‘EL ESPECTÁCULO CONTINÚE’, pero me guiaré completamente por las fuerzas del orden”, agregó.
Las fuerzas del orden registrarán pronto la residencia del sospechoso en Torrance, según el presidente.
Trump también dijo que un agente del Servicio Secreto recibió un disparo a quemarropa, pero se espera que se recupere.
El evento anual ha sido retrasado y se reprogramará dentro de 30 días, según Trump.
Sabana Grande de Boyá.- Una escena de profundo dolor se vivió la noche de este viernes en la comunidad Los Guineos, donde un incendio redujo a cenizas una humilde vivienda, dejando completamente desamparada a Lucila Melenciano Rodríguez, de 52 años, una mujer con discapacidad que no puede valerse por sí misma.
Según informaciones preliminares, las llamas consumieron en pocos minutos la pequeña casa, junto a todos sus ajuares, sin dar oportunidad de rescatar pertenencias.
Lucila, quien quedó con movilidad reducida tras sufrir una trombosis, logró salir con vida gracias a la rápida intervención de vecinos, pero quedó en una situación de total de vulnerabilidad, sin techo ni recursos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto con la primera dama, Melania Trump, y buena parte de su Gabinete, tuvieron que ser evacuados este sábado por la noche de la cena anual de corresponsales que se celebraba en el hotel Hilton de Washington, después … de que se escucharan claramente varios disparos cuando el acto acababa de comenzar. El atacante, según confirmó después el propio presidente y ratificó el FBI, fue detenido. Un agente del Servicio Secreto resultó herido y fue trasladado al hospital, mientras el sospechoso también fue llevado con vida a un centro médico.
La escena, que debía ser una de las grandes citas sociales y políticas de la primavera en Washington, se convirtió en cuestión de segundos en una evacuación de máxima seguridad. En el salón principal del Hilton se encontraban centenares de periodistas, responsables políticos, invitados y figuras públicas esperando el discurso del presidente. Cerca del escenario estaban también altos cargos de su Administración, entre ellos el secretario de Estado, Marco Rubio; el jefe del Pentágono, Pete Hegseth; y el secretario de Sanidad, Robert F. Kennedy Jr., al que algunos asistentes vieron salir con dificultad en medio del desconcierto, aunque después su equipo aseguró que estaba bien y que se había ido a casa.
ABC estaba dentro del recinto cuando se produjo el incidente. Hasta ese momento, la atmósfera era la habitual en una noche de corresponsales en Washington: conversaciones cruzadas entre mesas, camareros entrando y saliendo con los platos, invitados consultando el móvil y el murmullo previo al discurso presidencial. Todo se rompió de golpe cuando, en plena actuación del mentalista Oz Pearlman ante la mesa principal, comenzaron a sonar varios estallidos secos. El artista estaba haciendo uno de sus trucos ante Trump, Melania Trump y la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, cuando la sala se heló.
Imagen compartida por Donald Trump en Truth Social del hombre detenido tras el intento de atentado.
Algunas bandejas cayeron al suelo. Varios asistentes se agacharon instintivamente. Otros se tiraron directamente bajo las mesas, con las manos sobre la cabeza. Durante unos segundos no hubo una imagen completa de lo que estaba ocurriendo, solo una mezcla de sobresalto y el movimiento brusco de cientos de personas tratando de protegerse. Desde dentro se percibía con claridad que aquello no era una falsa alarma.
La reacción del Servicio Secreto fue inmediata. Los agentes irrumpieron en el salón con las armas desenfundadas y se dirigieron hacia la zona del estrado. Trump y Melania fueron sacados primero, antes de que gran parte del público terminara de comprender la magnitud de lo que ocurría. Varios testigos vieron incluso a agentes abalanzarse sobre el presidente para cubrirle antes de evacuar su mesa. Después comenzó la salida escalonada del resto de autoridades: primero el presidente y la primera dama, después los miembros del Gabinete y las figuras de mayor rango, y finalmente los periodistas y el resto de invitados.
Los agentes daban órdenes cortas, firmes, sin margen para preguntas. El perímetro interior quedó cerrado en segundos. En los pasillos y zonas adyacentes ya no había conversación social ni ruido de cena. Algunos periodistas grababan con sus teléfonos mientras agentes del Servicio Secreto barrían la sala con sus armas desde posiciones fijas.
Durante varios minutos, la información llegó de forma fragmentada. Una trabajadora del hotel dijo a ABC que se habían llevado a un hombre y que había detenidos. En ese momento no había confirmación oficial completa, pero la dimensión del despliegue y la rapidez de la extracción del presidente hacían evidente que no se trataba de un incidente menor. Para entrar en el salón principal los asistentes pasaban por detectores, pero no era necesario cruzar otro control para acceder al nivel del hotel donde estaba la sala.
Agentes de seguridad en el Hotel Hilton minutos después de escucharse los disparos.
(EFE/EPA/Yuri Gripas/POOL)
Fuera del salón, la escena era de control tenso. En un momento, a los asistentes se les dijo que volvieran a sus asientos porque durante unos minutos se contempló reanudar la cena. Hubo incluso algunos aplausos dispersos. Esa impresión de normalidad duró poco. Muchos comenzaron a llamar y escribir a sus familiares para avisar de que estaban bien, mientras otros apuraban copas de vino para serenarse.
Finalmente llegó la orden de evacuación definitiva. Weijia Jiang, presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, se dirigió a los presentes cuando ya Trump había salido del hotel. Hubo aplausos al confirmar que el presidente y la primera dama estaban a salvo. Dijo que en media hora habría una comparecencia en la Casa Blanca y resumió la reacción de muchos periodistas con una frase que encajaba con lo que se había visto dentro del recinto: «Vi a todo el mundo informando y eso es lo que hacemos».
La salida del hotel se hizo con lentitud. Mujeres con vestidos de gala y tacones avanzaban despacio por las escaleras mecánicas del Hilton, varias de ellas fuera de servicio, mientras la Policía y los agentes federales bloqueaban una sala y un pasillo de la planta de la terraza.
Poco después de ser evacuado, el presidente escribió en Truth Social que el atacante «ha sido detenido», que él, la primera dama, J. D. Vance y todos los miembros del Gabinete estaban «en perfectas condiciones» y que, a petición de las fuerzas de seguridad, abandonarían el lugar de inmediato. Añadió que había hablado con los responsables del acto y que la cena se reprogramaría en los próximos 30 días.
La versión de las autoridades y de los primeros testigos apuntaba a que el tiroteo se produjo en las inmediaciones del control de seguridad, cerca de la entrada principal de cribado. En los primeros minutos hubo mensajes contradictorios sobre si los disparos se habían producido dentro del hotel o junto al acceso al evento. El FBI acabó confirmando que el sospechoso estaba bajo custodia y que su oficina de Washington asumía la investigación. Agentes con chalecos del FBI empezaron a llegar al nivel del salón de baile a medida que avanzaba la noche. Uno de los asistentes que abandonó el hotel por el vestíbulo fue el director del FBI, Kash Patel, que había acudido como invitado del Daily Mail.
La secuencia dejó una imagen insólita para Washington: periodistas de gala escondidos bajo las mesas, miembros del Gobierno evacuados por corredores de seguridad y una de las grandes citas anuales entre la Casa Blanca y la conmemoración anual de la prensa convertida en escenario de un operativo armado.
Washington, 25 abr (EFE).- El Servicio Secreto de EE. UU. evacuó este sábado al presidente y la primera dama, Donald y Melania Trump, junto a otros miembros del Gabinete estadounidense, del salón donde se celebraba la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA) tras escucharse lo que parecían ser disparos, según relató un periodista de EFE que se encontraba en el evento.
Evacuación en la cena
Las aparentes detonaciones se produjeron fuera de la sala de baile donde se estaba celebrando la cena, la cual estaba presidida por una mesa sobre un escenario en la que estaban sentados el presidente y la primera dama, que fueron evacuados poco después de escucharse las aparentes detonaciones.
También fueron evacuados otros miembros del Gobierno que habían asistido a la gala celebrada en el Hotel Hilton de Washington, como los secretarios de Estado, Marco Rubio; del Tesoro, Scott Bessent; o de Guerra, Pete Hegseth.
Sala del crimen
Las imágenes de televisión mostraron después a más miembros del Servicio Secreto desplegándose en la sala de baile y, tras unos minutos, comenzaron a pedir a los asistentes que abandonaran la sala porque esta es ahora «el escenario de un crimen», según detalló el periodista de EFE presente en la cena.
La provincia china de Xinjiang, en el noroeste del país asiático, fue el escenario la pasada semana de una escena de película apocalíptica: una enorme tormenta de arena se tragó todo lo que encontraba a su paso, dejando unas espectaculares imágenes.
Los hechos ocurrieron el pasado viernes 17 de abril. Según la oficina meteorológica local, la velocidad del viento durante el evento alcanzó hasta 25,2 metros por segundo y la visibilidad se redujo a mil metros.
Las condiciones climáticas extremas propiciaron la rápida propagación de la tormenta de arena y las autoridades se vieron obligadas a pedir a los ciudadanos que no salieran de sus casas.
Así se producen las tormentas de arena
Cuando el sol calienta el suelo intensamente durante el día en las regiones desérticas como Xinjiang, se calienta también el aire que se encuentra justo encima.
Este aire caliente ascendente crea una diferencia de presión atmosférica, lo que provoca que fuertes vientos entren para llenar el vacío.
Si el suelo está seco y suelto, los fuertes vientos comienzan a levantar pequeños granos de arena y polvo fino. Estas partículas son transportadas a gran velocidad, a menudo volando cerca del suelo, pero a veces elevándose a gran altura en el aire.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue retirado abruptamente del escenario durante la Cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, luego de que se escucharan fuertes estruendos en el salón.
En medio de la confusión, se escuchó a oficiales armados gritar: “¡Abajo! ¡Quédense abajo!”.
Hasta el momento la Casa Blanca no ha ofrecido mas detalles.
El presidente estadounidense, Donald Trump, y la Primera Dama, Melania Trump, han tenido que ser evacuados este sábado de una cena organizada por la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca a raíz de un incidente de seguridad registrado durante el evento, tal y como se ha podido ver en la retransmisión en directo del acto.(Seguir leyendo…)
Miguel Jorge Miguel Jorge A veces, los lugares más transitados esconden historias que solo salen a la luz siglos después. Durante décadas, pescadores del sur de España comentaban que sus redes se enganchaban en el fondo en puntos muy concretos, como si hubiera obstáculos invisibles bajo el agua. No fue hasta mucho más tarde, con el uso de sonar y estudios sistemáticos, cuando se empezó a entender que aquello no eran simples rocas, sino restos de un pasado mucho más intenso de lo que parecía. Mucho más que un paso. Lo cierto es que, si hoy el Estrecho de Ormuz concentra todas las grades tensiones globales, el Estrecho de Gibraltar lleva siglos siendo un punto crítico donde comercio, guerra y geopolítica se cruzan constantemente. No es una exageración, ya que todo barco que entra o sale del Mediterráneo pasa por aquí, lo que lo convierte en un embudo natural donde se acumulan intereses y riesgos. Ese carácter casi obligatorio ha hecho que, a lo largo de la historia, la zona funcione como un escenario recurrente de accidentes, conflictos navales y operaciones militares. Más de un centenar de naufragios frente a Cádiz. El dato lo resume todo: 134 pecios y restos de barcos hundidos solo en la bahía de Algeciras, documentados recientemente por arqueólogos españoles de la Universidad de Cádiz y la Universidad de Granada tras completar el Proyecto Herakles, un trabajo que ha catalogado con éxito la vasta extensión de este paraíso arqueológico. Cuentan que, en apenas unos kilómetros, se han identificado más de 150 yacimientos y al menos 134 naufragios que abarcan desde el siglo V a.C. hasta la Segunda Guerra Mundial. ¿Razones? Argumentan que, durante siglos, esta zona ha sido una especie de “puerto de espera” obligado, donde los barcos se detenían antes de cruzar el estrecho, aumentando la probabilidad de accidentes, colisiones o ataques. Cruce de civilizaciones.Lo que hace único este hallazgo arqueológico no es solo la cantidad, sino la variedad. En el fondo marino conviven restos púnicos, romanos, medievales y modernos, junto a barcos españoles, británicos, neerlandeses o venecianos. Este mosaico refleja que el estrecho no era solo una ruta comercial, sino un punto donde convergían imperios, rutas de exploración y conflictos. Si se quiere también, cada naufragio es una pieza de ese puzzle, desde barcos cargados de mercancías hasta embarcaciones de guerra diseñadas para ataques rápidos. Guerra, espionaje y tácticas navales. Algunos de los hallazgos muestran hasta qué punto este espacio fue un campo de batalla constante. Entre ellos aparecen cañoneras del siglo XVIII diseñadas para atacar por sorpresa a grandes navíos, o incluso restos de operaciones de la Segunda Guerra Mundial. Estas pequeñas embarcaciones, capaces de camuflarse como barcos pesqueros antes de atacar, reflejan una lógica muy similar a la actual donde las soluciones ingeniosas y asimétricas eran la base para enfrentarse a rivales superiores. Un archivo histórico de vuelta. Cuentan los investigadores que durante décadas apenas se conocían unos pocos restos en la zona, pero que las nuevas técnicas como el sonar o los magnetómetros han permitido descubrir un auténtico archivo bajo el agua. A esto se suma un factor inesperado: el cambio en corrientes y sedimentos, procesos naturales que están dejando al descubierto restos ocultos durante siglos. El problema es que ese mismo proceso, junto al tráfico marítimo y la actividad industrial, también amenaza con destruirlos antes de que puedan estudiarse. El mismo problema, en versión histórica. El paralelismo es bastante claro, porque al igual que hoy los cuellos de botella marítimos concentran tensiones económicas y militares, Gibraltar ha sido durante milenios un punto donde todo se intensifica. Posiblemente, la diferencia es que aquí hay una prueba física acumulada en el fondo del mar. Más que una simple colección de barcos hundidos, lo que hay frente a las costa de Cádiz es el rastro tangible de siglos de tráfico forzado, y de conflictos y errores repetidos en uno de los lugares más estratégicos del planeta. Imagen | NASA, Proyecto Herakles En Xataka | Llevamos 50 años creyendo que el estrecho de Gibraltar se “cerró” con una catarata apocalíptica. Ahora tenemos matices En Xataka | EEUU está preparando un envío de F-35, helicópteros Apache y misiles. Y su destino está frente a Cádiz: armar a Marruecos
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