La Comisión Europea ha presentado este miércoles un instrumento de financiación, que se llamará ‘Agile’, para impulsar la innovación tecnológica en el campo de la defensa, con la idea de acelerar el desarrollo de tecnologías militares que pueden ser después llevadas al público en ámbitos … como la inteligencia artificial (IA), drones o la computación cuántica.
Esta propuesta será presentada ahora por el Ejecutivo comunitario al Parlamento Europeo y al Consejo (Estados), para su adopción mediante el procedimiento legislativo ordinario, con la idea de que el instrumento pueda estar operativo a principios de 2027 como proyecto piloto para garantizar el rápido despliegue de nuevas tecnologías en las fuerzas armadas europeas.
La idea con estos fondos es apoyar especialmente a pequeñas y medianas empresas, incluidas ‘startups’ y ‘scaleups’, proporcionándoles financiación «más rápida y flexible» para empresas individuales, y permitiendo desplegar innovaciones «lo antes posible», según recoge un comunicado de la Comisión Europea.
‘Agile’, según se lee en el escrito del Ejecutivo comunitario, aspira a operar con un plazo de concesión «sin precedentes» de solo cuatro meses y a que las tecnologías lleguen a las fuerzas armadas de los Veintisiete Estados miembro «en un plazo de entre uno y tres años».
«La invasión rusa de Ucrania ha demostrado que el éxito en el campo de batalla depende ahora de ciclos de innovación cortos; de la capacidad de desarrollar, probar y desplegar nuevas tecnologías y soluciones rentables en semanas o meses, en lugar de años», ha proseguido explicando el Ejecutivo de Ursula von der Leyen.
Este instrumento apoyará entre 20 y 30 proyectos, proporcionando hasta el 100% de financiación de todos los costes subvencionables. También incluirá una cláusula retroactiva para que las empresas puedan reclamar gastos incurridos hasta tres meses antes del cierre de la convocatoria de solicitudes, con el fin de facilitar una innovación rápida.
En este sentido, está concebido para estar «plenamente alineado» con las necesidades «más urgentes» de los Estados miembro de la UE, tratando de garantizar que la defensa europea «no solo sea innovadora, sino que esté preparada para responder a cualquier amenaza en cualquier momento».
Pieza del puzle
En una rueda de prensa desde Bruselas, la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea (CE), Henna Virkkunen, ha defendido el instrumento afirmando que si la guerra de Ucrania ha enseñado algo es que la industria europea de defensa «debe ser más competitiva y rápida».
Asimismo, ha señalado que la industria europea de defensa ha estado fragmentada y «se enfrenta a dificultades» cuando intenta acceder a procesos de contratación pública. Por ello, este proyecto piloto busca, según ha explicado, iniciar «una hoja de ruta para su transformación», permitiendo que sea un sector «ágil, que asuma riesgos, y dé entrada a empresas emergentes».
«’Agile’ es la pieza del puzzle que necesitábamos para llevar soluciones de defensa al mercado (…) No se trata solo de una política, es una prioridad estratégica. Queremos facilitar la vida a quienes tienen buenas ideas», ha proseguido en su explicación, constatando que «el mundo está cambiando» y «también las amenazas».
Por su parte, el comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, ha subrayado que los ejércitos necesitan nuevas tecnologías, entregas más rápidas y precios competitivos, por lo que cree que es vital «garantizar la transformación de la industria de defensa».
Kubilius, que ha admitido que prefería que este instrumento partiera con una mayor financiación –no solo 115 millones de euros–, ha lamentado que hasta el 80% de los contratos de defensa en la UE acaban en manos de las diez principales compañías del sector, un porcentaje que contrasta con el de Estados Unidos, donde las gigantes de la defensa solo se hacen con el 40% de los contratos.
Dicho esto, ha defendido este nuevo instrumento alegando que la UE necesita «ganar las guerras del mañana, no luchar las guerras de ayer» y, en ese lapso de tiempo, «afrontar las guerras de hoy» adaptándose a acelerar la producción y «ser más inteligentes y rápidos que sus adversarios».


